24/04/2026
El resultado de un tratamiento de endoláser es el efecto combinado de tres mecanismos biológicos que ocurren en planos profundos de la piel y del tejido subcutáneo.
En primer lugar, se produce una retracción inmediata del tejido. Esto se debe al efecto térmico controlado del láser de diodo sobre las fibras de colágeno existentes, generando un tensado visible desde las primeras semanas. Clínicamente, el paciente percibe mayor firmeza, mejor definición del contorno mandibular y una leve elevación de los tejidos.
En segundo lugar, se activa un proceso de neocolagénesis progresiva. El estímulo térmico induce a los fibroblastos a sintetizar nuevo colágeno y elastina durante los siguientes 2 a 4 meses, lo que se traduce en una mejoría sostenida en la calidad de la piel: mayor densidad, elasticidad y reducción de la flacidez.
Y en tercer lugar, dependiendo de la zona tratada, se observa un efecto de lipólisis selectiva en el tejido adiposo superficial, lo que permite redefinir áreas como papada, surcos o mejillas con exceso de volumen, logrando un rostro más estilizado sin necesidad de cirugía.
Desde el punto de vista clínico, el resultado final es un lifting no quirúrgico, con apariencia natural, sin alterar la identidad del paciente. Hay una mejora en la firmeza, en la calidad cutánea y en la definición facial global. Es importante entender que no es un efecto inmediato absoluto, sino progresivo, con un pico de resultados entre los 3 y 6 meses, y una duración que puede extenderse hasta aproximadamente 18 a 24 meses, dependiendo del paciente y sus hábitos.
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