04/08/2026
En el Día del Arquitecto recordamos uno de los edificios patrimoniales más importantes del Barrio República: el Palacio Heiremans, testigo de los cambios del siglo XX y actual sede de nuestra Fundación y el MSSA.
Construido en 1925 por encargo del empresario belga Amadeo Heiremans Vaerman. El palacio fue diseñado por los arquitectos Fernando Valdivieso y Fernando de la Cruz.
Tras la muerte de Heiremans en 1944, la propiedad fue vendida al Estado español, que instaló allí su Embajada en Chile hasta 1967.
La fotografía corresponde al Palacio como Embajada de España.
En 1967, el Palacio Heiremans fue adquirido por la Universidad de Chile, que instaló allí el Departamento de Estudios Humanísticos, espacio que se convirtió en el epicentro de la vanguardia artística y literaria del país.
Aquel proyecto universitario fue abruptamente interrumpido tras el golpe de Estado de 1973.
El edificio fue ocupado por la CNI y en el sótano instalaron un sistema de espionaje telefónico, convirtiendo el lugar en un centro de vigilancia y represión.
Tras el retorno de la democracia, en 2004, la Fundación Salvador Allende adquiere el inmueble al Serviu con el propósito de rescatar un edificio patrimonial profundamente deteriorado y transformarlo en un espacio dedicado a la memoria, la cultura y la democracia.
La restauración estuvo encabezada por el arquitecto Miguel Lawner, en sociedad con el arquitecto Marco Vidal.
La participación de Lawner tuvo además una carga pues fue director ejecutivo de la Corporación de Mejoramiento Urbano (CORMU) durante el gobierno de la Unidad Popular de Salvador Allende, prisionero político, exiliado en Dinamarca. A su regreso a Chile ha dedicado su vida a la recuperación del patrimonio y de la memoria de Chile.
Durante la restauración del palacio, al desprender un techo falso en el ático, cayeron papeles y documentos que revelaban los seguimientos que realizaba la CNI, organigramas de la institución y memorandos internos. Ese material fue traspasado a la justicia para aportar a la investigación en casos de violaciones de Derechos Humanos.
Para no olvidar lo que allí había ocurrido, se conservó intacto el sótano que se utilizó como centro de espionaje y actualmente se puede visitar.
Asimismo, nuestra fundación conserva parte de los documentos originales de la CNI.
Hoy, el Palacio Heiremans es un patrimonio vivo. En él conviven dos instituciones distintas: la Fundación Salvador Allende, dedicada a preservar y difundir el legado del Presidente Allende, y el Museo de la Solidaridad Salvador Allende, que resguarda una de las colecciones de arte moderno y contemporáneo más importantes de América Latina.