A lo largo de los años, han surgido en Chile distintos movimientos políticos, algunos motivados por ideas personales y otros en contra de algún proyecto. Así, los jóvenes han tenido una participación esporádica en política, que si bien ha crecido considerablemente con el tiempo, siguen siendo tendencias marcadas por algún partido político (o alguien que lidera un partido político). A los 18 años,
se puede ver en los jóvenes un gran poder de crítica y opinión, tienen ideas de lo que es correcto para ellos y de cómo es el mundo que desean, pero se quedan en eso. Usan las redes sociales para dar su opinión, pero no están informados lo suficiente, no confían en los políticos y, por tanto, terminan odiando la política por los políticos mismos, y sus ganas de participación se esfuman en poco tiempo al sentir que no se les escucha. No les motiva votar, no entienden la importancia que tiene su voto en los políticos, porque es una práctica que está tan desprestigiada que no se sabe mucho de ella. Sin embargo, nosotros sabemos el peso que tiene este voto en los que gobiernan el país. Si los jóvenes comienzan a votar, los políticos van a tener que escucharlos, ya que querrán ganarse su voto. Así, poco a poco irán haciendo modificaciones en el país según lo que los jóvenes piensan y quieren para Chile.