Como estudiantes formamos parte de una comunidad universitaria. Dentro de ella, y acorde a los estatutos, ésta se compone de tres estamentos representativos: funcionarios, académicos y nosotros, los estudiantes. Sin embargo, existe un grupo de trabajadores, dentro de lo que supondría la categoría de funcionarios, que no encaja en esta clasificación. Se trata de todos aquellos que finalmente posibi
litan el desarrollo del que hacer universitario: los trabajadores subcontratados, aquellos que imparten una serie de servicios indispensables para el correcto funcionamiento de nuestra institución. Particularmente en la FEN la situación de este grupo resulta absolutamente indignante, hecho que a nosotros, como estamento y parte de la comunidad nos preocupa de gran manera. Dentro de los distintos espacios, hemos sido testigos de la externalización de servicios en la facultad. Servicios tales como el aseo, la jardinería y la alimentación son proporcionados por empresas privadas independientes a la universidad. Esta externalización ha significado una precarización de las condiciones laborales y de vida de los trabajadores subcontratados, quienes se enfrentan hoy no solo a paupérrimos sueldos sino que además a malas prácticas de las empresas externas, quienes transgreden algunos de sus derechos básicos. Este régimen de trabajo ha implicado, por ejemplo, una inhabilitación del derecho a reunión y organización de los funcionarios dentro del espacio en el que trabajan. Hecho que atenta además contra la supuesta democracia interna existente en la comunidad. Hoy resulta primordial que nuestro estamento se levante y trabaje en conjunto para la construcción de una mejor comunidad. Ante el abuso de las empresas externas y la nula significancia que la facultad le otorga al asunto, es responsabilidad nuestra comprometernos con su causa y demandas. Para lograrlo entendemos que la externalización es incompatible con las condiciones dignas que esperamos sean proporcionadas a los trabajadores de nuestra comunidad universitaria. Por esta razón es imprescindible que decanato y la administración de la FEN abandone su cómplice posición en el tema y se haga cargo del asunto de forma seria. No puede ser posible que nuestra universidad, de acuerdo a su rol como institución publica y al servicio de la sociedad, abale esta forma de precarización laboral manteniendo a sus trabajadores en condiciones indignas. Sin embargo, la responsabilidad de exigir cambios recae en nosotros. Es necesario terminar con las malas condiciones laborales para construir una facultad mejor. Nuestro compromiso y trabajo para lograrlo resultan de tremenda importancia.
¡Trabajemos por nuestra comunidad.