12/04/2026
Columna de Opinión – Fuerza Pyme
Cuando la justicia no llega, el daño es mucho más profundo de lo que parece
Hay algo que como sociedad debemos comenzar a decir sin miedo:
el problema no es solo económico, es humano.
Cuando una persona —una víctima— acude a la Fiscalía, no lo hace por trámite.
No lo hace por rutina.
Lo hace porque busca justicia.
Busca una respuesta.
Busca reparación.
Busca, en el fondo, que el Estado cumpla con su rol más básico: proteger.
Pero cuando esa respuesta no llega, cuando las causas no se investigan, cuando el silencio institucional se vuelve norma, ocurre algo mucho más grave que un simple retraso administrativo.
Se rompe la confianza.
Y quienes más sufren esa ruptura no son cifras ni estadísticas.
Son las víctimas.
Personas que ya han sido dañadas, que ya han vivido una situación injusta, y que al acudir a la Fiscalía esperan —legítimamente— que el sistema responda.
Pero cuando eso no ocurre, esas víctimas comienzan a transitar por verdaderos valles de sombra:
frustración, angustia, desilusión, incertidumbre.
Y ese daño no se queda en ellas.
Se traslada a sus familias.
Se instala en su entorno.
Se convierte en una carga emocional y económica que muchas veces es invisible, pero profundamente real.
En el mundo de la micro, pequeña y mediana empresa esto es aún más evidente.
Un emprendedor que es víctima y no obtiene justicia no solo pierde un caso.
Pierde tiempo, pierde recursos, pierde energía.
Pero por sobre todo, pierde la certeza de que vale la pena seguir adelante dentro de un sistema que no responde.
Y eso es devastador.
Porque el verdadero daño que genera la inacción de la Fiscalía no es solo jurídico.
Es social.
Es un daño silencioso que se acumula, que desgasta, que desilusiona.
La Fiscalía, como institución, debe tomar conciencia de esto.
Debe entender que detrás de cada causa no investigada hay una víctima que espera justicia.
No un número.
No un expediente.
Una persona.
Y cuando esa justicia no llega, lo que queda no es solo frustración.
Es una herida profunda en la confianza pública.
Y una sociedad que abandona a sus víctimas, es una sociedad que se debilita.
Ramón Vargas Guerrero
Presidente Ejecutivo
Fuerza Pyme