29/05/2026
"Por una protección real de nuestros humedales y ecosistemas urbanos"
Estamos en un momento que exige atención y vigilancia ciudadana. El contexto institucional actual, con recortes presupuestarios en materia ambiental, cuestionamientos públicos sobre la realidad del cambio climático y 43 decretos retirados que aún no han sido reingresados en su totalidad, nos obliga a levantar nuevamente la voz: la estructura institucional que protege nuestra naturaleza es frágil y puede retroceder más rápido de lo que imaginamos.
El ingreso del proyecto de ley que busca modificar las leyes N.° 21.202 de Humedales Urbanos y N.° 19.300 sobre las Bases Generales del Medio Ambiente es un ejemplo concreto de este riesgo. Si bien, en los principios declarados por sus redactores, busca clarificar límites y definir criterios “objetivamente verificables”, aspectos que han sido cuestionados y criticados de la actual Ley de Humedales, genera nuevas áreas grises donde un desarrollo desconectado de una visión de sostenibilidad puede avanzar, poniendo en riesgo estos ecosistemas y las comunidades que interactúan con ellos.
Que la existencia de un humedal no constituya "por sí sola" un impedimento absoluto para el desarrollo no es un detalle menor: es una señal de que los límites se pueden correr, de que lo que hoy parece una excepción mañana puede volverse norma.
Los ecosistemas no funcionan de manera aislada. Un humedal no es solo el espejo de agua que vemos: es el suelo que lo sostiene, las quebradas que lo alimentan y la vegetación que lo regula. Cuando se rellena o drena para construir, no se interviene un terreno baldío, un sitio eriazo; se altera un sistema vivo que buscará recuperar su espacio, con consecuencias que recaen en las especies que ahí habitan y, por cierto, en las personas. Desconocer, intencionalmente, la dinámica de estos ecosistemas complejos ha llevado a que muchas familias pierdan sus hogares. Por eso llamamos a estar alertas. Flexibilizar las normas de protección en terrenos que no están preparados para el desarrollo urbano no es modernización: es un riesgo cuyos costos los asumimos como sociedad...