06/05/2026
Calle Conferencia I y II
Los casos conocidos como Calle Conferencia I y II se refieren a dos operaciones encubiertas llevadas a cabo por la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), con el objetivo de desmantelar la dirección clandestina del Partido Comunista de Chile, entre abril y diciembre de 1976.
La madrugada del 30 de abril de 1976, agentes de la DINA llegaron hasta la casa ubicada en calle Conferencia 1587, en Santiago, donde funcionaba un taller de carteras propiedad del obrero marroquinero Juan Becerra Barrera. Le informaron falsamente que su cuñada, María Teresa Zúñiga, había sufrido un accidente. Becerra accedió a acompañarlos, pero al subir al vehículo fue inmediatamente reducido, esposado, vendado y trasladado al centro de detención clandestino Villa Grimaldi.
Este hecho marcó el inicio de una operación destinada a capturar a la cúpula del Partido Comunista. Un elemento clave fue la colaboración obtenida bajo tortura de Elisa Escobar Cepeda, detenida a fines de marzo de 1976, quien conocía los lugares de reunión y entregó información sobre sus características y posibles fechas de encuentro.
Ese mismo 30 de abril, agentes de la brigada Purén, apoyados por otras unidades del cuartel Terranova, ocuparon también una vivienda en calle Alejandro del Fierro. Allí detuvieron a varios moradores, quienes fueron torturados durante casi dos días antes de ser obligados a regresar a sus domicilios para montar “ratoneras” y esperar la llegada de dirigentes comunistas.
En estas acciones retuvieron a cuatro adultos y un niño de diez años. Ana María Becerra, hermana de Juan, al enterarse de lo ocurrido acudió el 2 de mayo a la Vicaría de la Solidaridad, donde se reunió con el obispo auxiliar de Santiago, Enrique Alvear. El religioso se presentó en una de las viviendas intervenidas y posteriormente informó por escrito al presidente de la Corte Suprema y al ministro de Justicia sobre lo observado.
Cinco agentes de la DINA se instalaron en la casa de calle Conferencia, obligando a sus ocupantes a simular el funcionamiento normal del taller.
El 4 de mayo, sin conocer las detenciones previas, llegó al lugar Mario Zamorano, uno de los principales dirigentes del Partido Comunista. Fue reducido violentamente y herido de bala en una pierna. Poco después, cayó también Jorge Muñoz Poutays, miembro de la dirección. Ambos fueron trasladados durante la madrugada.
El 5 de mayo llegaron al lugar Jaime Donato Avendaño y Uldarico Donaire (“Rafael Cortez”), quienes también fueron detenidos.
El 6 de mayo, Elisa Escobar regresó a la casa y, en una operación de encubrimiento, fue nuevamente detenida por los agentes.
Días después, el 12 de mayo, fue detenido Víctor Díaz López, uno de los principales dirigentes del Partido Comunista, en un domicilio de Las Condes donde vivía bajo identidad falsa.
Todos estos detenidos fueron trasladados al cuartel secreto conocido como Cuartel Simón Bolívar, donde se presume que fueron hechos desaparecer.
Entre las víctimas se encontraban:
Víctor Manuel Díaz López
Lenin Adán Díaz Silva
Uldarico Donaire Cortés
Jaime Patricio Donato Avendaño
Elisa del Carmen Escobar Cepeda
Eliana Espinoza Fernández
Jorge Onofre Muñoz Poutays
Mario Jaime Zamorano Donoso
Estas detenciones y desapariciones marcaron uno de los golpes más duros contra la dirección del Partido Comunista durante la dictadura.
Cabe destacar que varias de las víctimas tenían vínculos familiares con reconocidas figuras de la defensa de los derechos humanos, como Jorge Muñoz Poutays, esposo de Gladys Marín, y Waldo Pizarro, esposo de Sola Sierra.