21/09/2026
ONCE AÑOS DEFENDIENDO LA MEMORIA, LA HISTORIA Y EL PATRIMONIO DE SEWELL
El 28 de agosto de 2015, un grupo de sewellinos y sewellinas tomó una decisión que marcaría un antes y un después en la defensa de nuestra historia: constituir la Corporación Patrimonial Sewell, una organización nacida desde el profundo compromiso de quienes fuimos parte de aquel campamento minero y que entendemos que Sewell no es solamente un lugar en la montaña, sino una comunidad, una forma de vida, una memoria colectiva, un conjunto de tradiciones y costumbres que debemos preservar y transmitir a las nuevas generaciones.
Hoy, con 11 años de existencia, podemos mirar hacia atrás con orgullo, pero también con la certeza de que todavía tenemos mucho por hacer.
Durante estos años, bajo la presidencia de Eugenio López y de las distintas directivas que han acompañado este camino, nuestra Corporación ha desarrollado un trabajo permanente en defensa de la memoria histórica de Sewell, de sus habitantes, de sus trabajadores y de sus familias.
Nuestro trabajo se inspira en nuestros propios estatutos y en los principios establecidos por la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO, entendiendo que el patrimonio no está solamente en los edificios y en las estructuras materiales, sino también en las tradiciones, las costumbres, los conocimientos, los relatos, las celebraciones y en la memoria viva de las comunidades.
CUATRO LEYES NACIDAS DESDE LA MEMORIA DE SEWELL
Uno de los principales orgullos de estos once años ha sido transformar propuestas y mociones impulsadas desde nuestra organización en leyes de la República.
Hemos conseguido que cuatro iniciativas de enorme significado para nuestra comunidad llegaran a convertirse en ley:
La creación del Día del Sewellino y la Sewellina, establecido mediante la Ley N.º 20.747.
El reconocimiento como monumento del mundo sindical del cobre a Héctor Olivares Solís, mediante la Ley N.º 21.115.
El establecimiento de un monumento dedicado a todas las personas que fallecieron en accidentes del trabajo y/o catástrofes, sean trabajadores de planta o contratistas, en el trayecto entre Rancagua y Sewell, mediante la Ley N.º 21.715.
El reconocimiento a la Mujer Minera Alejandra Arévalo Troncoso, mediante la Ley N.º 21.714.
Estas leyes representan mucho más que textos jurídicos.
Representan el reconocimiento de una historia que durante demasiado tiempo estuvo ausente de los grandes relatos oficiales. Representan a los trabajadores, a las mujeres mineras, a las familias y a todos quienes construyeron con su esfuerzo la historia de Sewell y de la minería del cobre en Chile.
RECUPERAR LOS NOMBRES Y LAS HISTORIAS
Nuestra Corporación también ha asumido la responsabilidad de recuperar aquello que el paso del tiempo, el olvido o incluso los errores históricos amenazaban con hacer desaparecer.
Un ejemplo particularmente significativo ha sido nuestro trabajo para lograr que el Memorial de la Catástrofe del Humo complete los nombres de los 355 trabajadores fallecidos.
Porque detrás de cada nombre existe una persona, una familia, una historia y una vida que merece ser recordada.
Recientemente hemos alcanzado otro logro de enorme trascendencia: conseguimos que el Memorial y las tumbas de los mineros sean reconocidos como Monumento Nacional, en la categoría de Monumento Histórico.
Y hoy continuamos trabajando para que también sea reconocido como Monumento Histórico el Primer Minero en Chile, Abraham Quintana Robles, iniciativa que se encuentra a la espera de su tramitación correspondiente en el Congreso.
8.500 DIPLOMAS: UNA FORMA DE DECIR "USTED TAMBIÉN ES PARTE DE SEWELL"
Hay otro logro que quizás no siempre aparece en las estadísticas, pero que para nosotros posee un enorme significado humano.
Nuestra Corporación ha entregado más de 8.500 diplomas a personas que nacieron en Sewell o que fueron inscritas en el Registro Civil de Sewell.
Cada diploma representa una historia.
Cada diploma significa decirle a una persona: usted nació aquí, usted forma parte de esta memoria, usted también es Sewell.
Porque preservar el patrimonio no significa solamente conservar edificios. Significa reconocer a las personas que dieron vida al campamento.
ABRAHAM QUINTANA ROBLES Y EL RECONOCIMIENTO A NUESTRA HISTORIA
También hemos instaurado la Estatuilla Abraham Quintana Robles, reconocimiento que las organizaciones de sewellinos entregan anualmente a personas e instituciones que han contribuido a preservar, promover y defender nuestra memoria y nuestro patrimonio.
Con ello buscamos que quienes han trabajado por Sewell también sean reconocidos por la propia comunidad.
EL CEMENTERIO DE AGUA DULCE: INVESTIGAR PARA DESMENTIR EL OLVIDO
Otro trabajo de enorme importancia ha sido la investigación realizada en el Cementerio de Agua Dulce.
Durante años se nos dijo que en aquel lugar solamente estaban sepultados neonatos. Nuestra investigación realizada por el padre Hugo Yáñez Canales y Eugenio López López permitió demostrar que allí se encuentran enterradas 2.706 personas, entre adultos, jóvenes y niños.
Esta investigación no solamente entrega una cifra.
Devuelve identidad y dignidad a quienes fueron sepultados allí y permite reconstruir una parte desconocida de la historia social y humana de Sewell.
La historia debe construirse con investigación, documentos, testimonios y memoria; no con afirmaciones repetidas durante años sin sustento.
LA MEMORIA RELIGIOSA DE NUESTRO CAMPAMENTO
Nuestra Corporación también ha desarrollado un trabajo colaborativo y permanente con la Población Las Viudas.
Desde los tiempos de monseñor Alejandro Goic Karmelic hemos planteado la necesidad de realizar una investigación y reconstrucción de la historia religiosa del campamento minero de Sewell, porque la dimensión espiritual también forma parte de la memoria de nuestra comunidad, esta investigación fue realizada por el padre el padre Hugo Yáñez Canales.
A ello se suma un sueño que continúa avanzando: realizar la réplica de la Iglesia de Sewell en Rancagua, iniciativa que hoy es impulsada y acompañada por el padre Marcelo y el padre Hugo, este último además es integrante y director actual de nuestra Corporación.
La Iglesia de Sewell no representa solamente una construcción. Representa encuentros, matrimonios, bautizos, funerales, celebraciones, encuentros familiares y parte fundamental de la vida comunitaria de nuestro campamento.
UNA CORPORACIÓN QUE HA LLEVADO LA VOZ DE SEWELL A LAS MÁS ALTAS AUTORIDADES
Durante estos once años, la Corporación Patrimonial Sewell también ha tenido la oportunidad de ser recibida por importantes autoridades nacionales y regionales.
Hemos llevado nuestra voz y nuestras propuestas ante Ministros y Ministras de las Culturas y las Artes, Directora de UNESCO, Cámara de Diputados y Senadores, Delgado presidencial, gobernadores, alcaldes y distintos seremis, demostrando que la comunidad sewellina tiene propuestas, tiene memoria y tiene derecho a participar activamente en la protección de su patrimonio.
Nuestra presencia ante estas autoridades ha tenido un solo objetivo: que Sewell y su gente no sean olvidados.
ONCE AÑOS DE TRABAJO, ONCE AÑOS DE COMPROMISO
Estos once años no han sido fáciles.
Defender la memoria exige perseverancia. Investigar exige tiempo. Conseguir que una propuesta se transforme en ley requiere trabajo, gestión y muchas puertas que tocar.
Pero cada avance nos demuestra que ha valido la pena.
Porque cuando logramos una nueva ley, no gana solamente una Corporación.
Cuando recuperamos un nombre, gana una familia.
Cuando entregamos un diploma, recuperamos una identidad.
Cuando investigamos un cementerio, recuperamos una parte de nuestra historia.
Cuando conseguimos el reconocimiento de un monumento, protegemos la memoria de quienes nos antecedieron.
Y cuando transmitimos una tradición, estamos asegurando que Sewell continúe vivo en las nuevas generaciones.
SEWELL NO ES SOLAMENTE UN CAMPAMENTO: ES UNA MEMORIA VIVA
A once años de aquella jornada del 28 de agosto de 2015, queremos reafirmar nuestro compromiso.
La Corporación Patrimonial Sewell seguirá trabajando por preservar las tradiciones y costumbres, por investigar nuestra historia, por reconocer a nuestros trabajadores, por dignificar a quienes fallecieron, por valorar a nuestras mujeres mineras, por recuperar los nombres y por mantener viva la identidad de quienes nacieron y vivieron en nuestro querido campamento.
Porque Sewell no terminó cuando sus habitantes tuvieron que abandonar la montaña.
Sewell continúa viviendo en nosotros.
Vive en nuestros recuerdos.
Vive en nuestras familias.
Vive en nuestras fotografías y documentos.
Vive en nuestras tradiciones.
Vive en nuestros relatos.
Vive en nuestros trabajadores y trabajadoras.
Vive en nuestros mu***os, a quienes debemos memoria y respeto.
Y vive, sobre todo, en las nuevas generaciones que tienen derecho a conocer la historia que construyeron sus padres, sus abuelos y sus antepasados.
Por eso, al celebrar estos once años, no solamente celebramos lo que hemos conseguido.
Celebramos la decisión de nunca olvidar.
Celebramos a cada sewellino y cada sewellina que ha aportado a esta causa.
Celebramos a quienes estuvieron antes que nosotros y nos enseñaron a amar nuestra tierra.
Celebramos a quienes hoy continúan trabajando.
Y renovamos nuestro compromiso con quienes vendrán.
Once años de Corporación Patrimonial Sewell.
Once años de memoria.
Once años de identidad.
Once años defendiendo nuestra historia.
Y por sobre todo:
ONCE AÑOS DICIENDO AL MUNDO QUE SEWELL ESTÁ VIVO.
¡Viva Sewell!
¡Vivan los sewellinos y las sewellinas!
¡Viva la memoria de nuestros trabajadores y nuestras familias!
¡Y viva nuestro patrimonio, nuestra historia y nuestra identidad!
Fotografía Directiva (1915- 1918): Gustavo Herrera Aranguiz, Eugenio López López, Mirsa Cifuentes Zelaya, William Fuentes Urqueta, Dinora Maritza Sepúlveda, Héctor Aburto Díaz, y Filidor Palavecino Soto.