07/03/2023
Sentimiento de tristeza me ha causado el retorno de Rebeca Bize, al Kosmos. Recuerdo que, en una ocasión en su segunda visita, de carácter humanista a esta tierra de Quetzaltenango, occidental departamento de Guatemala, en propósito de compartir el mensaje del pensador y teórico del humanismo Mario Luis Rodríguez Cobos “Silo”, me comentó que, aquí en su relación con población maya y, diversos ciudadanos, con quienes alcanzó amistad fraterna, consiguió experiencias en dimensión de “conciencia inspirada”.
Hablo de haberse interrogado en profundidad ¿qué voy a hacer en el mundo antes de partir? Dijo que le había surgido una especia de vivencia de la finitud, pero, realmente, frente a su persona. Agregó Rebeca, que inmediatamente sintió la necesidad de continuar trabajando, sin descanso, por el humanismo, a fin de que esta maravilla llegue a todo el planeta.
Además, Rebeca Bize, confeso haberse maravillado de convivir en medio de mujeres mayas con sus esplendorosas vestimentas y cómo vendían sus productos en los mercados con sus niños alzados en las espaldas. También se asombró, casi, en la misma circunstancia en que su paisano Premio Nobel de Literatura, Pablo Neruda, muchos años atrás visitando Quezaltenango, expresó: “Yo vi en Quetzaltenango, la muchedumbre fértil del mercado, los cestos con amor trenzados, con antiguos dolores, las telas de color turbulento, raza roja, cabezas de vasija, perfiles de metálica azucena, graves miradas, blancas sonrisas como vuelos de garzas en el río, pies de color de cobre, gentes de la tierra, indios dignos como monarcas de baraja. . .”
Mi abrazo solidario a la inmensa y querida comunidad Siloista, por la partida de la hermana Rebeca Bize, al recóndito universo y mi gratitud por haber permitido que compartiera con nuestra comunidad de Quetzaltenango ¡Hasta Siempre querida Rebeca, “La Peco”!
Daniel Matus Morales