28/09/2025
VOLVER LA MIRADA AL RÍO MAPOCHO
Talagante, 28 de septiembre de 2025
El cuarto domingo de cada septiembre se celebra el día mundial de los ríos.
En los habitantes de Talagante, desde tiempos milenarios, se ha forjado una cotidianeidad marcada de manera invisible, por ese pasar sanguíneo y plateado, sin el cual su vida nunca habría permitido latir el corazón comunitario de nuestro pueblo. Desde batos, llolleos, aconcaguas, picunches o incas, hasta nuestros abuelos y padres de hoy, asentarse, vivir y convivir en Talagante, disfrutar una vida llena de rutinas, diversiones, aventuras e íntimos secretos, no habría tenido sentido sin ese constante fluir del río Mapocho.
Pero luego, miramos hacia ninguna parte. Con los ojos vendados, con los ojos cerrados al río, nos distrajimos de la verdadera fuente que ha seguido su curso, fiel a su sentido vital. El amplio espacio original por donde nuestros hermanos y compañeros de viaje transitaban libremente, desde y hacia el cerro, o desde y hacia el valle, sin conocer ni importarles la Rosa de los Vientos, fue apropiada, cercenada, degradada, transformada y deshumanizada, a tal punto que esa identidad original quedó cubierta de cemento y de olvido. Solo queda un angosto corredor por donde, temerosos, desconfiados, fugaces y necesitados, intentan transitar y habitar junto a la fuente de vida: el agua pura.
Descartes, el filósofo de la edad Moderna, veía a los animales y plantas, como entes desprovistos de alma, como un conjunto de cosas inertes y desalmadas. Descartes sentenció el destierro de nuestra especie, arrojándonos fuera de nuestro hogar natural.
Bacon, aunque profundamente cristiano, nos enfrentó a la naturaleza, al decretar su sometimiento a la especie humana, por considerarnos, la máxima expresión de la Creación.
Pero ellos olvidaron lo que, tiempo antes, Francisco de Asís había expresado sobre el verdadero sentido del ser humano, en medio de la red de la vida: cuidar y responder ante el Creador por sus actos, lo que no es muy diferente de aquello que, durante decenas de miles de años, habían comprendido culturas ancestrales.
Entonces, sabida la enorme capacidad humana de conocer y de transformar la naturaleza, hasta incluir su casi total destrucción, el principio de Responsabilidad es el propósito de nuestra especie, en el contexto de ese milagro demostrado científicamente, llamado red de la Vida.
Hoy, herederos de esa cultura de la modernidad, debemos reflexionar sobre nuestra relación con este pequeño espacio, que no solo contiene agua y rocas, sino a todos sus habitantes, animales o vegetales, que aún sigue intentando mantener el original valor del Río Mapocho.
De haberle dado la espalda durante tanto tiempo, debemos volcar la mirada, respetuosa y comprensivamente, debemos visitarlo, observarlo, cuidarlo, restaurarlo e incluso venerarlo, ayudando a conservar un lugar que, al decir de Francisco de Asís, es hogar de esa hermandad que conforma la trama de la vida.
Decir Talagante, es decir río Mapocho. Así como tratamos al río, es como tratamos a nuestra ciudad, nuestro hogar.
¿Qué tal si volvemos nuevamente la mirada hacia el río?
Fundación Frente de RIO