09/06/2026
COMUNICADO PÚBLICO
Ante la aprobación del proyecto de minería de tierras raras en Penco-Lirquén
Penco, Hualqui, Tomé, Cobquecura: Un Solo Territorio, Una Misma Resistencia.
Las comunidades del Biobío enfrentamos una nueva ofensiva extractivista. La aprobación de proyectos de minería de tierras raras en Penco-Lirquén representa una amenaza directa para los ecosistemas, las formas de vida locales y la autonomía de nuestros territorios.
Desde una perspectiva anarquista, rechazamos la lógica que pretende convertir la naturaleza en mercancía y los territorios en zonas de sacrificio al servicio de empresas nacionales y transnacionales. Nos hablan de progreso, desarrollo y empleos, pero la historia nos muestra que el extractivismo deja contaminación, dependencia económica y comunidades empobrecidas, mientras las ganancias se concentran en unos pocos.
La lucha de Penco no es una lucha aislada. El mar, los bosques, las cuencas y los vientos no conocen límites administrativos. Lo que afecta a Penco afecta también a Tomé, Hualqui, Florida, Coelemu, Ránquil, Cobquecura y a toda la Región del Biobío. La contaminación no reconoce fronteras comunales, y por ello nuestra respuesta tampoco debe reconocerlas.
Recordamos que el año 2022 la comunidad de Penco expresó de manera categórica su rechazo a la minería de tierras raras mediante una consulta ciudadana. Sin embargo, una vez más, las decisiones que afectan directamente nuestras vidas son tomadas por instituciones alejadas del territorio, privilegiando los intereses empresariales por sobre la voluntad de las comunidades.
Para el anarquismo, la defensa del territorio no es solamente una cuestión ambiental. Es también una defensa de la capacidad de los pueblos para decidir sobre sus propias formas de vida. Frente a la centralización del poder político y económico, reivindicamos la organización comunitaria, la democracia directa y el apoyo mutuo como herramientas para construir alternativas desde abajo.
La crisis ecológica actual es inseparable de un modelo económico basado en la explotación ilimitada de la naturaleza y de las personas. La minería de tierras raras forma parte de esta misma lógica extractivista que destruye ecosistemas, privatiza bienes comunes y transforma el agua, la tierra y los bosques en recursos destinados a la acumulación de capital.
Por ello hacemos un llamado a fortalecer la organización territorial entre comunidades, organizaciones sociales, sindicatos, agrupaciones ambientales, comunidades costeras, organizaciones estudiantiles y vecinales. No esperamos soluciones de quienes administran el problema; apostamos por la construcción de poder comunitario capaz de defender el territorio y proyectar formas de vida basadas en la solidaridad, la cooperación y el respeto por la naturaleza.
Hoy más que nunca es necesario comprender que la defensa del agua, de los humedales, de los bosques y del mar es también la defensa de nuestras propias condiciones de existencia. Sin naturaleza no hay comunidad. Sin agua no hay vida. Sin territorio no hay libertad.
Desde el Biobío decimos:
• No a la minería de tierras raras en Penco-Lirquén y en cualquier territorio que amenace la vida comunitaria.
• No a las zonas de sacrificio impuestas por el extractivismo.
• Sí a la autodeterminación de las comunidades y a la democracia directa.
• Sí a la defensa del agua, los bosques, el mar y los bienes comunes.
• Sí a la organización territorial, la solidaridad y el apoyo mutuo.
Porque ningún gobierno ni funcionario publico ni empresa protegerá nuestros territorios por nosotros.
Porque la tierra no se vende, el agua no se negocia y la vida no es mercancía.
¡Por la defensa del Biobío!
¡Por la autonomía de los territorios!
¡Por la vida y la libertad!
Grupo Anarquista Germinal