Caminantes del Desierto

Caminantes del Desierto Antofagasta no solo es mineral, también es flora y fauna. Nadie protege lo que no conoce Antofagasta no solo es mineral. Protección.
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Antofagasta es patrimonio y es vida, es flora y fauna. Somos parte de una región que alberga un sinnúmero de especies casi desconocidas y que merecen reconocimiento, pero sobre todo.

La Ceratitis capitata(Si me como una larva ¿Me crecerán alas?)Recordamos la conversación con un ex empleado de cierta re...
17/06/2026

La Ceratitis capitata
(Si me como una larva ¿Me crecerán alas?)

Recordamos la conversación con un ex empleado de cierta repartición pública (ya en júbilo) quién nos confidenció que, por los años ´80 del siglo pasado, hubo una campaña masiva de fumigación por toda la ciudad de Antofagasta y sus alrededores para erradicar o combatir a la mosca de la fruta. Dicha campaña lo llevó hasta una quebrada emblemática de nuestro territorio, la Quebrada La Chimba y sin entender los motivos ya que en dicho lugar encontramos vegetación, tanto endémica como nativa, pero no habían frutas ni frutales, quizás los copaos de las columnares serían los únicos que caerían en dicha clasificación. En aquellos años la fumigación se realizaba con compuestos altamente tóxicos y arrasaba con todo lo que habitase el espacio y no tan solo serían moscas las que caerían por efectos del químico utilizado. Antes de dicha fumigación no había catastros de la vida contenida en dicho lugar, estos asomaron mucho después y debemos entender que, el bien mayor, en esta caso, el de liberarnos de dicha plaga, disculparía el daño que se puede haber originado en un ecosistema tan frágil y exclusivo.
Alguna vez pensamos, que este desierto bastaba para contener y controlar una gran cantidad de plagas que en más de las veces vienen en tamaño pequeño, más, ya no es así. El desierto puede ser un límite, pero muy poco efectivo al momento de sumar al actor más importante, al sapiens-sapiens y su capacidad actual de desplazamiento.

Dicha mosca ha retornado a nuestra ciudad -la hemos visto- y aún resulta fácil el controlarlas según los entendidos por supuesto. Ante esto, nos indica el señor bichólogo, Don Rodrigo Castillo del Castillo y Castillo Tapia:

Pues bien. En los últimos meses hemos vuelto a escuchar sobre la mosca de la fruta, Ceratitis capitata, una peligrosa plaga agrícola.
A pesar de que nuestro país ha sido reconocido internacionalmente como libre de esta plaga desde el año 1995, eso no implica que no pueda presentarse esporádicamente en algún lugar de nuestro territorio. Por ejemplo, a fines del mes pasado se declaró su presencia en Matilla, región de Tarapacá.
Por lo general, lo que llegamos a saber de estos focos son sus consecuencias, es decir, la destrucción de frutas y frutales y la prohibición de mover fruta fuera del lugar en que se encuentra la mosca.
Pero pocas veces se nos explica el por qué se toman estas medidas que –muchas veces- resultan en extremo perjudiciales para los agricultores y para la gente que tiene algunos frutales en sus casas. Para entender el por qué los organismos gubernamentales proceden así, a veces pareciera que demasiado autoritariamente, es necesario conocer más sobre esta mosca y no quedarse solamente en su nombre y en su fama de perjudicial.

Síganos en nuestras páginas.

Michay, la Changuita(Llamada así, por la comunidad)En su minuto, de esto hará más de una década atrás, más de alguno pon...
15/06/2026

Michay, la Changuita
(Llamada así, por la comunidad)

En su minuto, de esto hará más de una década atrás, más de alguno ponía en duda el supuesto origen étnico de Michay, pero sin aportar datos que permitiesen -a moros o cristianos- refutar su supuesta filiación. En dicho caso, solo nos quedaba aplaudir y sumarnos a la comparsa, quizás de manera lejana y sin bailar. Pues bien, hoy día se sabe, que dicha joven no es camanchaca y tampoco es chilena. Todo fue una confusión, un error causado por alguien y avalado por el tiempo (Hasta los aviones se caen, me dijeron una vez).

De donde viene el error y la reparación:

Es precisamente en una enciclopedia italiana de 1959, “Le Razze e i Popoli dell Terra” (Las razas y los pueblos de la Tierra) en la que aparece esta imagen y, para mayor sorpresa, no figura en ella sólo una muchacha, sino dos. Al pie de la fotografía se lee: “Fig. 554. Tribus paganas de Filipinas. Izquierda: jóvenes Bontoc-Igorot, con el traje común de la temporada de lluvias; Derecha: novios Ifugao, en traje de gala (de C. Worcester)”.
Las fotografías para esa enciclopedia fueron tomadas del libro de 1906 ““The Non-Christian Tribes of Northern Luzon” (Las tribus no cristianas del norte de Luzón), de Dean Conant Worcester, quien las tomó personalmente.

Nuestras disculpas por mutilar las imágenes para poder subirlas a las redes, es mejor protegerse que lamentarse. Están en formato original en nuestras páginas.

Para seguir el escrito:

https://caminantesdeldesierto.blogspot.com/2026/06/michay-la-changuita.html

https://caminantesdeldesierto.cl/michay-la-changuita/

Bienvenidos a nuestras moradas. En Antofagasta, Chile.

La Balsa de los Camanchacos(La gente de la neblina)Saludos tengan, estimadas y estimados amigos.No somos Camanchacos y, ...
12/06/2026

La Balsa de los Camanchacos
(La gente de la neblina)

Saludos tengan, estimadas y estimados amigos.

No somos Camanchacos y, aunque nos gusta el pescado, no nos autopercibimos como tales, como nos aconseja más de alguno.

Ahora ¿Por qué nos debiese interesar este tema?
Es parte de la historia remota (arqueológica para algunos) y forma parte de la identidad nortina, aquello que denominamos, Patrimonio.

Han de saber, que siempre hemos procurado (como Caminantes del Desierto) simplificar aquellos temas y estudios que guardan relación con nuestro territorio, estudios que por su naturaleza, pueden resultar complejos o muy técnicos (especialmente por aquellos que los realizan).

Esto no debiese -como algunos pensarían- quitarles su esencia o su espíritu científico, sino acercarlos a la comunidad y, muy especialmente, a los interesados.

No podemos hablar de protección y reconocimiento cuando gran parte de la población no sabe, no entiende, no conoce o simplemente, no le interesa.

La Balsa de los Camanchacos.

La historia dice que, en el año 1890, el periodista William Howard Russell hizo la siguiente indicación: “El carguío de salitre se hace por medio de balsas de pellejos de lobos marinos que lo conducen hasta las lanchas i estas a los buques. Estas operaciones son peligrosas. Durante nuestra estadía en el puerto se ahogaron dos individuos estrellados con sus balsas contra las rocas”.

Pues bien. La balsa de cuero de lobo, embarcación propia de los indígenas de nuestras costas, hoy agrupados bajo la denominación de “Changos”, es bien conocida desde los tiempos del “descubrimiento” de las costas del Pacífico por los europeos.
Tampoco son desconocidas para nosotros, pues es una de las pocas cosas que se nos ha enseñado en la escuela, sobre los indígenas del norte del país, el que usaban estas balsas. No obstante, hay muchas cosas -sobre ellas- que ignoramos, porque nadie nos la ha dicho.

Pero empecemos por el principio, por la propia balsa, lo que sabemos de ella, de su forma y su construcción.

Se conocen vestigios arqueológicos de las balsas de cuero de lobo datados ya en el 200 d.C. -hace unos 1.800 años atrás- como también existen representaciones de ellas en pictoglifos desde el 500 d.C.

Su estructura básica son dos flotadores hechos de cuero de lobo inflados con aire, unidos entre sí por piezas de madera y cuerdas de cuero del mismo animal. No obstante, si nos remitimos a las diversas representaciones que de ellas se han hecho a lo largo de los años, por quienes las observaron, se pueden notar algunas diferencias entre aquellas originales, propias de los indígenas y aquellas que se construyeron después, especialmente en la época del auge salitrero, para ser utilizadas en la carga y descarga de las naves.

Las balsas indígenas se hacían con dos cueros de lobo por cada flotador. Estos cueros se obtenían cortándolos a la altura de las aletas del animal y desollándolo sin cortarlo, de manera que quedaba como una especie de tubo. Se cosían ambos cueros por su parte más ancha, utilizando para ellos espinas de cactus y cuerdas de cuero, en tanto se cerraban con amarras en los extremos más angostos. Aprovechando el orificio del ombligo del lobo se instalaba la válvula para inflarlo, que consistía en un hueso hueco de ala de pelícano, a la que se le añadía una larga tripa de lobo –que servía como manguera-, la que luego de inflar la balsa se enrollaba en la válvula para evitar que se desinflara. Al armar la balsa, la parte del lomo del lobo debía quedar hacia abajo –en contacto con el agua- en tanto la parte del abdomen quedaba hacia arriba. Los extremos de la balsa quedaban curvados hacia arriba, facilitando la navegación y el remonte de las olas. Ambos flotadores de la balsa se unían, según podemos ver en las ilustraciones, con varias varas de madera y amarras de cuero de lobo, sobre las que se extendía un cuero. El navegante se instalaba sobre este cuero, de rodillas (o sentado, según algunas imágenes) para remar con un remo de doble pala.

Posteriormente, cuando las balsas comenzaron a usarse para el carguío de sacos de guano o de salitre en los barcos, las balsas que se ven en ilustraciones y fotografías muestran diferencias, asemejándose más a las formas tradicionales de esas embarcaciones. Por ejemplo, podemos ver que la forma curvada de los flotadores se va perdiendo paulatinamente, haciéndose más horizontal. La válvula de inflado se instala en el extremo delantero de cada flotador y se arma una plataforma de madera para el o los usuarios. Se hacen también más grandes, ya que su objetivo deja de ser la pesca para pasar a ser el transporte de sacos de gran peso.

Porque ésa es la parte que desconocemos de su historia, el que estas balsas vinieron a salvar una gran necesidad de quienes necesitaban embarcar sus productos, en tiempos en que no había muelles y la carga debía transportarse a y desde la playa. Las lanchas de madera tenían problemas para sortear el oleaje y alejarse desde la orilla con el peso de la carga sin volcarse, en tanto las balsas de cuero de lobo podían hacerlo con mayor facilidad. Así, los sacos se cargaban en las balsas, éstas superaban la zona del oleaje y entregaban la carga a las lanchas, que luego la llevaban hasta los barcos, que las esperaban a mayor distancia, donde su mayor calado se los permitía. Por cierto que no era una tarea fácil ni exenta de riesgos, como bien nos lo dice Russell en su libro “A visit to Chile and the nitrate fields of Tarapaca”, que hemos citado al comienzo de esta publicación.

Estas balsas no sólo se utilizaron para el carguío de guano, sino también para el salitre y el cobre. Se cargaban 5 sacos por balsa, llegando a transportarse unas dos mil toneladas diarias por este medio.

Pasada esa época y ya sin esa necesidad, las balsas de cuero fueron desapare-ciendo paulatinamente. Según algunos testimonios registrados, en Arica dejaron de usarse en la década del 30, en tanto el último hombre conocido que sabía hacerlas, el “chango” Roberto Álvarez, de Chañaral de Aceituno, ya había dejado el oficio para 1965, cuando construyó –a pedido del arqueólogo Hans Niemeyer y tras bastante insistencia- una de ellas para el Museo Arqueológico de La Serena. Esa balsa está actualmente en exhibición en el museo.

Ahora, según se puede ver al comparar esa balsa con las más antiguas versiones, tiene diferencias que, suponemos, tienen su origen en el ya mencionado cambio de uso de estas embarcaciones. Es un hecho conocido que tanto en Chañaral de Aceituno como en otros puertos y caletas del litoral (Pisagua, por ejemplo) se utilizaron por mucho tiempo las balsas de cuero de lobo para las labores de carguío, por lo que es muy razonable suponer que quienes las construían las hayan adaptado a este uso.

Considerando que hacer una -hoy- requeriría de la muerte de 4 lobos marinos, difícilmente volveremos a ver una en nuestras costas o en parte alguna. Si bien en Arica fabricaron una réplica de fibra de vidrio para un proyecto cultural, hace un par de años, estaba basada en el modelo de Álvarez más que en el modelo que muestran las antiguas ilustraciones.

Como corolario.

Cuando vemos las imágenes de los antiguos habitantes del territorio, hablamos de los indígenas, aquello que es nativo del país o del territorio, siempre se muestra a la gente vestida de manera muy rústica, mientras que, al verificar los grabados de los camanchacos en su época (porque son grabados), no vemos a un indígena propiamente tal, es decir, hay una occidentalización en su forma de vestir. Podemos inferir que hubo una rápida asimilación de las nuevas culturas -predominantes- muy probablemente por influencia religiosa pero, siguen siendo indígenas, de acuerdo a la visión del señor Bichólogo Don Rodrigo Castillo del Castillo y Castillo Tapia.

De igual manera, no usamos el Término Chango, ya que, este nombre fue impuesto por occidentales y tenemos muy claro su significado. En su defecto, usamos el término Camanchaco «Gente de la neblina» témino que suena mucho mejor (en su significado) y describe literalmente a las poblaciones indígenas costeras.

Ahora bien ¿Quiénes somos nosotros para sacar conclusiones tan apresuradas y sin usar palabras hermosas, decimonónicamente hablando?

Los dueños de la pelota (en este caso, de la página).

Tocando el CieloEn el Salar del HuascoSaludos tengan, estimadas y estimados amigos. Grato nos resulta el volver a reenco...
10/06/2026

Tocando el Cielo
En el Salar del Huasco

Saludos tengan, estimadas y estimados amigos. Grato nos resulta el volver a reencontrarnos con ustedes luego de algún tiempo de ausencias.

Pues bien. Este fin de semana recién pasado nos fuimos a la Laguna del Huasco y, como se amerita, quisimos buscar el origen de dicha palabra, Huasco, cosa que no resulta sencilla ya que en más de las veces abusamos de los expertos nacionales -gente que sabe- pero desestimamos a los foráneos -especialmente los vecinos- y estos territorios tienen un gran componente indígena y los más conocedores, en la mayoría de los casos, se encuentran por fuera de nuestras fronteras. De las múltiples teorías –incluyendo alguna algo descabellada- nos parece la más creíble que el nombre derive del vocablo quechua huayco, quebrada por donde corre el agua, que –como ha ocurrido con otras palabras de este origen- derivó por el uso en Huasco.

El Salar se encuentra en la comuna de Pica, región de Tarapacá, a tan sólo 67 km de distancia de Pica siguiendo la ruta A-685 en dirección noreste, una ruta alternativa que, según algunos conocedores, estaba en un estado increíble y, lo más trágico, les creímos. La verdad sea dicha, una parte de ésta se encuentra asfaltada, el resto, unos 50 km, son tan sólo camino vecinal, con harta piedra, algo de chusca y bastantes baches y calaminas.

Los estudios científicos han determinado que este Salar es un vestigio de lo que fue un lago pleistocénico que abarcaba desde el Lago Titicaca en el sur del Perú hasta la Región de Antofagasta en Chile. La evolución climática provocó que este lago paulatinamente se fuera retirando, quedando como prueba de su existencia el humedal que hoy conforma el Salar de Huasco. Pues bien, los vestigios están ahí, con sedimentos lacustres, depósitos de toba y líneas de costa.

Tocando el Cielo

https://caminantesdeldesierto.blogspot.com/2026/06/tocando-el-cielo.html

https://caminantesdeldesierto.cl/tocando-el-cielo/

Déjenme aquí, me pasan a buscar a la vuelta.-De acuerdo, pero recién volveremos el próximo año-Ok, los espero aquí...Sal...
08/06/2026

Déjenme aquí, me pasan a buscar a la vuelta.
-De acuerdo, pero recién volveremos el próximo año-
Ok, los espero aquí...

Saludos, estimadas y estimados amigos.

Para nosotros, los Caminantes del Desierto, adentrarnos por el desierto es nuestra pasión y nuestra tarea, y en esta opotunidad cruzamos los límites imaginarios del territorio norte y las arenas del desierto para ir de visita a la historia, esa que guarda relación con los antiguos habitantes (con los Pueblos Ancestrales) y para aquello, llegamos al Cerro Unitas (El Gigante de Tarapacá). También dimos con una antigua ruta caravanera la cual, solo conservaba los restos de varios animales (estamos verificando si son de acémilas).

Pues bien. El viaje tenía un sentido y este era llegar a la quebrada de Tarapacá. Resulta evidente, para el que sabe de historia, que no estuvimos en los lugares más emblemáticos, más bien, en los sitios habilitados, en las réplicas conmemorativas, pero igual nos gustó y rendimos el consabido saludo -a todos los actores- con algo de su historia y con las palabras de un lugareño (arranchado por décadas en el lugar) hablamos de Don Carlos y también de su señora, quienes nos recibieron con mucho cariño. Posteriormente nos fuimos al poblado de Tarapacá, donde vive San Lorenzo (patrono del lugar) y hemos de confidenciarles algo, la gente es maravillosa, es realmente fraterna ya que, nos recibieron amigablemente, siempre con una sonrisa y se que les parecerá extraño, pero respondían a todas nuestras consultas.

Al volver, pasamos por La Tirana (hablo del poblado y de su iglesia), también por Matilla en donde arrasaron con los dulces típicos del lugar y pernoctamos en el Hostal Dylan, un alojamiento a gran altura y exclusivo (en esta oportunidad) para los Caminantes del Desierto.

El día domingo se vino el recorrido cúlmine, aquel que nos llevaba desde el oasis Pica (que lugar más hermoso) al Salar del Huasco, por sobre los 4.000 m.s.n.m. y el camino, bastante maltratado por las lluvias, era una maravilla que nos pudimos dimensionar, sentir y/u hollar, ya que, llegar al salar era nuestra meta. Dos horas y media de viaje, entre pendientes, valles, animales, vegetación, quebradas profundas y saltos se podría considerar extenso, pero estar ahí, en el inmenso Salar del Huasco todo esfuerzo es poco. Pensaba (este escribano) que conociendo un salar, se podía llegar a pensar que se conocían todos, pero no, el salar del Huasco es único, maravilloso, increible, aquello de estar cara a cara con llamas y alpacas (incluso posaban para las fotos) o poder observar las tres especies de flamencos -que habitan en Chile- en un solo espacio nos llevó a concluir que tan solo un rato de estadía no era suficiente. El frío es intenso, no se siente la altura, pero hay que estar siempre cautos. Era más fácil subir a las Llamas al vehículo que, a nuestra gente. Se pidió que no corriesen, pero hubo que perseguir a varios para subirlos al bus y volver a la ciudad. La bajada se hizo por ruta Collahuasi y eso queda para otra historia.

15:00 horas ya en Pozo Almonte, algunos lloraban porque no pudieron pasar por las aguas de la cocha y ver si rejuvenecían en un par de días, pero había que volver, son muchas las horas que nos quedan para retornar a casa.

22.00 horas ya en la ciudad.

05/06/2026

Las Aguadas de Tocopilla.

Hablamos de aquellas aguas que provienen desde las altas cumbres de la cordillera de la costa, lugares en donde quedan retenidas las aguas de la camanchaca. Estas aguas emergen -en más de las veces- por entre las estrechas grietas muy cercanas al mar. El flujo no es muy relevante -en la actualidad- pero dichas aguas permitieron la sobrevida de muchos de los connacionales que se dieron a la tarea de buscar la riqueza en este desierto e inclusive, asentarse por estos inhóspitos espacios.

En la actualidad hemos encontrado sobre 15 aguadas. Todas ellas referenciadas en la historia regional, el resto, hablamos de unas 6, se les ha perdido el rastro o simplemente se han secado por efecto del ciclo climático imperante.

05/06/2026

Guasillas

En los mapas -en la cartografía- asoma un hito denominado Punta Guasillas, entre la ciudad de Antofagasta y la ciudad de Tocopilla, también encontramos una quebrada y un camino con el mismo nombre. Pues bien, el camino comunicaba el antiguo puerto de Cobija con los enclaves del interior de nuestro territorio -Calama y Caracoles entre otros- más, el asentamiento minero o Placilla minera, no sale referenciado en escrito alguno, tal vez, por su duración, por la cantidad de gente o simplemente, por ser de tan antigua data que, no quedaron registros de su existencia.

Prat fue toda Esparta"Para el chileno corriente, la guerra en Antofagasta estaba muy lejos y fue el ejemplo de Prat el q...
03/06/2026

Prat fue toda Esparta

"Para el chileno corriente, la guerra en Antofagasta estaba muy lejos y fue el ejemplo de Prat el que sirvió para movilizar a la nación, provocando una identificación nacional que pasó a primar por sobre todas las otras lealtades"

Saludos tengan, estimadas y estimados amigos de Caminantes del Desierto.

Ya finalizado el mes de mayo, mes en el cual se conmemoran las Glorias Navales y antaño el mes del mar. No queremos ni podemos estar ausentes -de dicha celebración- e independiente que estemos algo lejanos a la fecha más sublime y recordada de nuestra historia (el 21 de mayo) podemos sentirnos orgullosos y tranquilos que, sin premura alguna, rendimos nuestro humilde homenaje.

Recordar es repasar por el corazón.

Pues bien. En la actualidad contamos con la fortuna de podernos pasearnos por la cubierta de los dos barcos más queridos y representativos de nuestro país. La Corbeta Esmeralda ubicada en Iquique, la cual es una hermosa réplica que engalana uno de los paseos principales de dicho puerto nortino y el Monitor Huáscar, nave poderosa, en su época, que habiendo recibido múltiples reparaciones (pequeñas y grandes) sigue manteniendo su estampa y la originalidad de su construcción. Han de saber que, dicha nave – el Huáscar - sigue en servicio activo y se encuentra anclada en el puerto de Talcahuano, para el deleite de los visitantes nacionales y extranjeros - en su gran mayoría - conocedores y respetuosos de la historia, pero su reconstrucción no fue fácil ya que no tuvo mecenas, tan solo el aporte desinteresado de la gente.

He aquí la historia:

Prat fue toda Esparta

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https://caminantesdeldesierto.cl/prat-fue-toda-esparta/

Día del Patrimonio en Sierra GordaMuy buenas tardes tengan, estimadas y estimados amigos.El día de ayer, domingo 31 de m...
01/06/2026

Día del Patrimonio en Sierra Gorda

Muy buenas tardes tengan, estimadas y estimados amigos.

El día de ayer, domingo 31 de mayo, fecha recomendada para no casarse ni embarcarse (según nosotros) nos fuimos a celebrar el día del patrimonio en la comuna de Sierra Gorda por invitación de Ferronor. Las expectativas eran altas -entre nuestros integrantes e invitados- ya que , dicha celebración incluía viaje en tren, en los antiguos vagones de Ferrocarriles del Estado y como se amerita, muchos de los nuestros fueron vestidos a la vieja usanza, aunque y sin previo aviso, más de alguna (pécora ella) tuvo la osadía de mostrar el tobillo lo que ocasionó más de un impasse con los gañanes presentes.

Ahora bien. Fue grato el poder observar la alegría de los presentes, aquel grato recuerdo de aquellos que tuvieron la fortuna de revivir una parte de su historia en dichos trenes. También pudimos observar las primeras experiencias, de algunos, que habían escuchado de locomotoras y de viajes, pero esta fue su primera vez.

¿Volveremos? Esa es la idea y mientras sigan existiendo estas actividades, ahí estaremos. Gracias a la Municipalidad de Sierra Gorda y gracias totales a Ferronor por permitirnos estar ahí.

Dirección

Latorre 2535
Antofagasta
1240000

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