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Emergencias Climáticas y Gestión de Desastres     Vivimos en una hermosa tierra, pero está hermosa tierra siempre nos tr...
04/08/2024

Emergencias Climáticas y Gestión de Desastres

Vivimos en una hermosa tierra, pero está hermosa tierra siempre nos trae desafíos y pruebas que han moldeado nuestro carácter.

Nada que hacer, en invierno son las lluvias y el viento, en verano es la sequía y los incendios, eso no lo pude evitar nadie, pero si lo podemos prever y nos podemos preparar, para minimizar las consecuencias.

La Gestión de Desastres en nuestro país y en nuestra comuna es un tema relevante y estratégico para el desarrollo, pues el inmenso gasto en reconstrucción y rehabilitación nos priva de recursos que podríamos invertir en el mejoramiento sustancial de nuestra ciudad y en la calidad de vida de nuestros vecinos

Aquí hay un tema cultural que debe partir desde la educación (Pública y Privada), un tema de Políticas Públicas y regulaciones normativas, un tema de gestión y un tema de visión de futuro.

En cuanto a la gestión de desastres, a mi parecer, urge mejorar la preparación previa y la gestión de riesgos (desde la identificación de los mismos hasta la intervención oportuna de ellos). Ya sabemos cuáles son los cursos de agua que se desbordan, donde lo hacen y a qué sectores poblados afectan; así como también sabemos cuáles son los sectores de contacto urbano-rural con mayor riesgo de incendios.

Desde el Concejo Municipal, en coordinación con el Alcalde, pretendo rediseñar el Sistema de Gestión de Desastres; creando o rediseñado una Institucionalidad comunal permanente y altamente técnica y especializada (sin amiguismos ni pitutos), que esté pendiente y trabajando los 365 días del año en el diagnóstico y prevención de riesgos y en la ejecución de las acciones tendientes a su eliminación o mitigación y que al momento de ocurrir la emergencia, tome el control de la situación y la coordinación de los recursos comunales, y se enlace con los organismos del gobierno central y las empresas prestadoras de servicios de suministro, creando y manejando además un sistema de comunicaciones eficiente y moderno con la población (redes locales de radio e internet, ca**les de información de emergencia por redes sociales, etc).

Ojalá que siempre estemos preocupados de ésto y no sólo cuando llueve mucho o cuando nos arrasa un incendio, porque ahí ya es tarde.

Te invito a pensar, proponer y opinar, porque quiero ser tu voz en el Concejo y nuestra comuna la debemos construir entre todos y para todos

19/06/2024

Cual es el Angol que Ustedes sueñan?

Yo sueño con un Angol al que mis hijos quieran volver después de estudiar

Sueño con un Angol que asuma su posición de Ciudad Capital de la Provincia de Malleco.

Sueño con un Angol orgulloso de sus raíces campesinas y que produzca frutas para endulzar al mundo.

Sueño con un Angol que proteja de verdad a sus adultos mayores y que sea el referente nacional en torno a su cuidado integral

Sueño con un Angol en que vivamos tranquilos y seguros, como amigos y vecinos, respetuosos y preocupados de los demás.

Sueño con un Angol en que las autoridades se preocupen de los problemas reales de su gente y que los guíen hacia un real bienestar

Me cuentan cual es su sueño para Angol?

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El Parricidio       Eran los primeros meses de la llamada “Reforma Procesal Penal” y de algún modo sentíamos que todo lo...
01/05/2024

El Parricidio

Eran los primeros meses de la llamada “Reforma Procesal Penal” y de algún modo sentíamos que todo lo que estábamos haciendo era nuevo y revolucionario. Éramos jóvenes e ilusos.

Caía una noche fría y lluviosa en Collipulli, la ciudad del amor, allá por julio del año 2001. Pasadas las veintiuna horas recibí un llamado del jefe del Retén Curaco informándome que en la comunidad “Pichi Caillín” habían dado cuenta de un hombre fallecido por arma blanca en circunstancias aún desconocidas, por lo que de inmediato dispuse que mantuvieran aislado el sitio del suceso, mandé a llamar a mis sabuesos de la Bicrim de Angol, a los peritos del Lacrim de Temuco y al Servicio Médico Legal para el levantamiento del cuerpo.

En cosa de una hora y media ya estábamos todos reunidos en la Segunda Comisaría de Carabineros, quienes debían guiarnos y escoltarnos hasta el lugar de los hechos pues si bien la comunidad era en general tranquila, ya habían ocurrido algunos incidentes y ataques armados a la fuerza policial y a vecinos latifundistas de los alrededores, por lo qu fuimos escoltados por el entonces “Piquete de Fuerzas Especiales de Malleco” donde en ese entonces prestaba servicios el hoy mártir de Carabineros, SOM Carlos Cisternas (Q.E.P.D.)

Llegando al lugar, luego de un viaje que en esa época demoraba casi dos horas, llegamos a la comunidad casi cercanos a la medianoche y nos dirigimos hacia una parcela pequeña que contaba con un corral, un galpón y una casa habitación de campo, bien mantenida y tenuemente iluminada.

La lluvia lo envolvía todo y daba el tono lúgubre apropiado a la tragedia que allí se había desencadenado en tanto que un barro rojizo y pegajoso hacía lento y dificultoso mi caminar desde ya temeroso e inocente (sólo tenía 28 años y nunca había estado relacionado con ningún tipo de muerte violenta).

Al ingresar, a mano derecha, refugiados en un techo abierto frente al galpón había un grupo de hombres Mapuche ataviados con sus mantas de lana y sus trarilonkos en la cabeza, entre quienes se encontraban el Lonko de la comunidad, don Francisco, los hombres de la casa, dos hermanos de unos 35 a 40 años y algunos de sus vecinos, quienes estaban apesadumbrados, conversando entre sí, bebiendo moderadamente vino y comiendo asado de cordero.

Más que nada por instinto, me acerqué a ese grupo y me dirigí a hablar con el Lonko, que era el mayor de todos ellos, con quien me presenté, le expliqué a que venía y le pedí autorización para trabajar con mi gente en el lugar, a lo cual éste me agradeció la deferencia y le indicó a todos los presentes, en voz pausada pero potente, que nos dejaran trabajar tranquilos y que colaboraran con nosotros (por fin me había servido todo lo que había leído en mis libros de historia y en los de antropología mapuche que había podido conseguir)

Ya con la autorización del Lonko, mis sabuesos de la Bicrim se comenzaron a desplegar por el lugar, quedándome yo con el grupo liderado por el “Tata”Lamis y el coordinador de BH (en toda Brigada de Investigación Criminal no especializada debía haber un coordinador de homicidios con conocimientos especializados en anatomía forense), más los peritos de Lacrim, para el trabajo de sitio de suceso; con quienes nos dirigimos al interior de la casa habitación, donde se nos dijo que estaba el difunto.

Lo que vi al entrar fue para mi, a lo menos, surrealista. Sobre la mesa del comedor estaba el cadaver de un adulto de unos 60 años, vestido con su manta tradicional y con dos velas encendidas coronando su cabeza y muchas otras velas a su alrededor.

Todo estaba limpio y ordenado y al interior de la cocina estaban las mujeres de la casa cocinando carne y cociendo pan y con ellas un joven de unos catorce años que se notaba muy afectado.

Luego de explicarle a todos lo que teníamos que hacer, el coordinador BH, un detective ayudante y yo, junto a los peritos, nos abocamos al examen externo policial del cadáver, el que hubo que bajar de la mesa y desvestir completamente, en tanto que el Tata Lamis se dedicaba a conversar con las mujeres y el lolo y a comer pan amasado y carne que ellos le convidaban (a mi también me ofrecieron, pero no fui capaz de servirme nada)

El cadaver se encontraba sianótico, con livideces cadavéricas marcadas en su espalda, con heridas contusas y contusiones en el rostro y las manos y, finalmente, con una herida corto punzante de unos seis centímetros a la altura de la boca del estómago, la que se encontraba eviserada (es decir, se asomaba desde ella hacia el exterior parte de las víseras del fallecido).

El cuerpo había sido lavado y vestido y las primeras versiones eran que el hombre, con su mujer, sus dos hijos varones y su nieto habían ido al pueblo ese día para hacer trámites y que al regresar se habían comprado una garrafa de vino blanco que los hombres se vinieron sirviendo por el camino y que ya en casa, siguieron sirviéndose vino. Nos contaron que luego las mujeres y el adolescente se habían ido a sus dormitorios a acostarse y que sintieron unos gritos en el comedor y cuando llegaron al lugar, vieron al dueño de casa tendido en el suelo, quejándose y sangrando profusamente desde el estómago, hasta que unos breves instantes después se puso pálido, sus ojos se nublaron y dejó de quejarse y respirar.

Se notaba que no estaban diciendo toda la verdad y que el muchacho de 14 años estaba particularmente nervioso y apesadumbrado. Ante eso, el astuto Tata Lamis le pidió que le indicara dónde estaba el baño y si le podía acompañar, mientras el coordinador BH, el otro detective y yo seguimos conversando con la viuda y las otras mujeres, entre las que se encontraba la madre del joven.

Simultáneamente, el segundo funcionario más antiguo (el más antiguo era el Tata Lamis) a quien conocíamos como “El Chepo” o “El Profe Sepe”, experimentado y ladino sabueso de la vieja escuela, se había quedado conversando y compartiendo con el Lonko y los varones que le acompañaban y se percató que uno de ellos, que era hijo del finado, estaba bastante más bebido que el resto y que tenía signos de violencia en su cara y manos, por lo que de apoco le fue dando cuerda y más trago hasta que éste le reconoció que él había peleado a golpes con su padre, pero que después él había salido de la casa y que, cuando volvió, lo encontró sobre la mesa del comedor envuelto en su manta, por lo que fue a avisar al Lonko y éste a su vez mandó a avisar a Carabineros del Retén Curaco.

Muy sutilmente el “Chepo” se acercó a mi y me dio esta información y yo le pedí que fuéramos a hablar con “El Tata”, que estaba con nuestro sospechoso.

En ese momento el niño estaba muy complicado y afectado, porque el Tata se lo estaba “llevando de achaque” (vieja expresión policial que indica un interrogatorio intenso y especulativo donde se va usando la información objetiva que se tiene para ir acorralando al sospechoso en sus propias versiones y contradicciones). En ese momento llegamos donde ellos con el “Chepo” quien, para sorpresa mía, le dijo en un tono duro y seco al lolito: “Ya cabro de mi**da!!!, tu tío nos contó todo!!!; nos dijo que tú habías peleado con él y que tu tata los había intentado separar, momento en que de pura rabia tú lo habías apuñalado!!! Así que mejor copera no más para que no estés tantos años preso y que te hagan quizás que cosas en la cana!!!!

Hasta yo quedé helado, porque no era lo que me había dicho a mi momentos antes “El Chepo”; pero al ver la reacción del lolito me di cuenta de lo que estaba haciendo, pues el niño entró en un llanto de desesperación y luego nos dijo entre sollozos que eso no era cierto, que quien había peleado con su tata era su tío Lalo (el hijo menor del difunto que era con quien había conversado “El Chepo”), que la discusión había pasado a mayores y que él Lalo había tomado el cuchillo que se usaba para matar corderos y que se lo había enterrado una sola vez en la guata a su tata y que éste cayó de inmediato al suelo y no se pudo parar más, agonizando hasta morir desangrado.

Nos dijo también que él había intentado evitar todo esto, pero que de un empujón lo habían tirado lejos y que luego su abuela se puso a limpiar todo, tiró la ropa del difunto y la del Lalo, que se había cambiado completo, salvo los zapatos y que le había dicho que el tata ya se había mu**to no más y que no quería perder además a su hijo, que si era descubierto, se iba a podrir en la Cárcel.

Fue entonces cuando todo nos cuadró, entramos nuevamente a la casa donde “El Chepo” le dijo a la viuda que nos llevábamos detenido a su nieto por el homicidio y que ella le debía entregar de inmediato el cuchillo y las ropas del occiso y del nieto, momentos en que ésta rompió en llanto y nos dijo que no no nos lleváramos a su nieto, porque él no tenía nada que ver, que había sido su hijo Lalo quien en una pelea de curados había carneado al viejo con el cuchillo de carnear corderos y que después ella había intentado limpiar todo, para no seguir agrandando la desgracia que había asolado a su familia. Ahí mismo nos entregó el cuchillo (que, como escondite perfecto, había guardado junto a los demás cuchillos de la cocina) y nos llevó al canasto donde había escondido la ropa del difunto y del Lalo, las primeras de las cuales tenían abundante sangre y un orificio coincidente con la herida mortal y las otras con abundante sangre también.

Ante esto y ya con dos testimonios directos que lo inculpaban, confrontamos al Lalo, quien finalmente reconoció su participación en la muerte de su padre. Teníamos un Parricidio y un parricida confeso, pero ahora debíamos encuadrar todo dentro del marco normativo del nuevo sistema procesal penal de garantías, porque de lectura de derechos y otras vainas, Ustedes comprenderán que no hubo mucho tiempo)

Lo primero que hice fue llamar a la Sra. Jueza de Garantía y contarle que tenía un parricidio con testigos presenciales y autor confeso, solicitando la correspondiente orden de detención (en esos días la interpretación de la flagrancia era muy restrictiva), la que me fue concedida sin problemas (por más “garantista” que sea un Juez; un mu**to es un mu**to y alguien tiene que cargarlo).

Luego llevamos al detenido y a todos los testigos hasta el cuartel de la Bicrim en Angol y ahora si, previa lectura de todos sus derechos, les tomamos declaración al detenido, a su hermano, a su madre y a su sobrino, el testigo clave.

El problema es y sigue siendo que los familiares directos tienen derecho a no declarar en contra de sus familiares (hijos, hermanos y tíos) lo que en ese momento salvamos diciéndoles que debían declarar para que no se les imputara complicidad o encubrimiento en el parricidio (lo que era una media verdad, porque el encubrimiento de parientes directos no está penalmente sancionado)

El detenido fue esa misma mañana presentando al Tribunal y se amplió su detención por tres días a la espera de la autopsia y recién a las 15:00 hrs. pude regresar a mi casa, comer algo y dormir, luego de 32 horas de trabajo ininterrumpido (las ventajas de tener 28 años eran evidentes pues no se si hoy, a mis 51 años, podría hacer algo así, más largo que la Teletón)

Finalmente el imputado fue formalizado por parricidio y quedó en prisión preventiva por el tiempo que durara la investigación, que en este caso se le fijó un plazo de tres meses.

Puedo agregar que la ropa del imputado estaba impregnada de sangre de la víctima, tanto por contacto como por salpicadura (pero recuerden que la viuda había metido la ropa de la víctima y del imputado junta y en un mismo canasto), en el guarda mango del cuchillo también encontramos sangre y en los zapatos del detenido encontramos manchas de sangre por goteo y salpicadura, toda la cual, según el ADN, resultó ser del occiso. Esta prueba era relevante pero no se bastaba a sí misma pues un hábil defensor podría encontrar y exponer una explicación razonable para la presencia de dicha sangre en las vestimentas del acusado (como por ejemplo la contaminación por su almacenamiento conjunto o las maniobras de ayuda a la víctima) de manera que nuestra única prueba categórica era la declaración del sobrino adolescente, cuyo compromiso con la verdad y con la justicia eran la clave del caso, en lo cual conté en todo momento con el apoyo y ayuda personal del entonces jefe regional de la Unidad Regional de Atención a Víctimas y Testigos (URAVYT) el abogado don Juan Eduardo Hernández, quien formó un estrecho vínculo del adolescente con nosotros y le acompañó durante todo el proceso, protegiéndolo de las interpelaciones y presiones de algunos familiares que lo responzabilizaban de que su tío Lalo estuviera preso.

Unos meses después llegó el juicio oral correspondiente para el cual me preparé con esmero y sin muchas referencias de apoyo, pues a esa fecha ese era el quinto juicio oral que se hacía en el país.

Grande fue mi sorpresa cuando en la mañana del primer día del juicio en el Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Angol, estaba estacionado a sus afueras el vehículo de la Sra. Fiscal Regional de La Araucanía, mi jefa, doña Esmirna, tan distinguida y elegante como siempre y que había decidido dejarse caer en el juicio sin previo aviso y se instaló en la primera banca del público, detrás mío.

Comenzó el juicio y los alegatos de apertura en el que di un discurso sobre la verdad y la justicia del que hoy me avergonzaría, no por el fondo sino por la forma, y luego nos fuimos a los coscachos con la defensa, cuya sorpresiva teoría del caso (dentro de las reglas del juego eso si) era que, al momento de los hechos la víctima, padre del imputado, estaba absolutamente ebrio y su defendido también (lo que era completamente cierto) y que había sido el occiso quien, en su borrachera, había agredido a su esposa (madre del imputado) con un leño y que él, dentro de su borrachera había reaccionando para defender a su madre con lo primero que encontró a mano, el cuchillo para carnear corderos.

Fue entonces que comenzamos a rendir la prueba de cargo, llamando a declarar a la viuda que en ese instante cambió su declaración y señaló una versión concordante con la teoría del caso de la defensa y cuando la quise contrastar hizo uso de su derecho a no declarar contra su hijo y lo mismo hizo su otro hijo y hermano del acusado.

Mientras yo trataba de encajar el golpe y reordenar mis pruebas, mi jefa se desesperaba y me hablaba a cada rato, ante lo cual, en un momento de mucha tensión le dije en forma bastante agria que me dejara trabajar tranquilo y que yo me hacía responsable (no sé cómo me atreví, porque yo adoraba a mi jefa, pero le temía en igual proporción)

Fue entonces que decidí jugarme el todo o nada y llamé a estrados al nieto adolescente del occiso y sobrino del acusado quién luego del juramento y advertencias de rigor en torno a que no estaba obligado a declarar y tras una pausa que a mi mente y a mis tripas se nos hizo eterna, comenzó a declarar contando toda la verdad, lo que complementado con el resto de la prueba nos llevó a un fallo condenatorio y a mi primera victoria en un Juicio Oral.

Me pasé las siguientes tres semanas pidiéndole disculpas a la Fiscal Regional por haberle contestado de esa forma, hasta que al fin me perdonó y hasta me invitó a pasar a su oficina y tomarme un cafecito, máxima expresión de su aprecio y consideración hacia un subalterno.

Años después me enteré que el condenado cumplió su condena y luego se dedicó con esmero a cuidar a su madre, viuda por su mano; y que el testigo adolescente salió del colegio e ingresó a una institución policial, inspirado en el trabajo que hicimos esa fría y lluviosa noche en los campos de Collipulli.

Ante el pedido de varios amigos y teniendo hoy unas horas libres, les envío una de mis historias de Fiscal Rural. Pienso...
14/04/2024

Ante el pedido de varios amigos y teniendo hoy unas horas libres, les envío una de mis historias de Fiscal Rural. Pienso editarlas todas para conmemorar mis 25 intensos años de ejercicio de la profesión. Y dice así…..

Los Compadres Se Querían

Transcurría un lluvioso y gélido invierno acá en la ciudad de Los Confines; tiempo de reposo, humo de chimeneas y trabajo árduo y difícil tanto en los campos como en la ciudad.

En ese entonces, creo que por allá por el año 2006, existía cerca de El Vergel una comunidad terapéutica de rehabilitación de personas con adicción a las dr**as y al alcohol, donde los pacientes estaban internados en un régimen cerrado pero voluntario y en que conjugaban sus terapias psicológicas, sus medicamentos y el trabajo agrícola (tenían una especie de huerta de mediana producción)

Sin embargo, y dentro del proceso de rehabilitación al que estaban sometidos los pacientes, cada tres a cuatro semanas los dejaban salir, siempre en parejas, para que vinieran a la ciudad a hacer sus trámites personales. La idea era que, luego de un tiempo de intervención más intensa, fueran poco a poco reinsertándose en la sociedad y autocontrolando sus adicciones, motivo por el cual la salida siempre era en parejas, para que uno controlara al otro y viceversa.

Fue así que, una triste y fría tarde de ese invierno salieron desde la comunidad terapéutica dos jóvenes; Juan y Pedro, ambos de no más de 35 años y en proceso de rehabilitación por alcoholismo. Salieron después de almuerzo y se dirigieron hasta el sector de Pedro de Oña con la Avenida, donde estuvieron paseando, conversando y “macheteando” a los transeúntes del lugar, hasta que se encontraron con un grupo de personas en situación de calle con quienes, lamentablemente, compartieron alcohol hasta emborracharse y como no podían regresar en ese estado hasta la comunidad terapéutica, decidieron quedarse a pernoctar en la ciudad.

Esa noche estaba helada y caía una suave pero persistente llovizna, ante lo cual se compraron la última cajita de “Don Toco” y se refugiaron en el edificio abandonado de la antigua estación de trenes de Angol, que aún se levantaba en la Avenida Esmeralda (más conocida como Avenida de Las Palmeras) donde juntaron cartones para aislarse del suelo y acopiaron madera para hacer una fogata bajo fuego.

De Pedro y Juan no se supo nada hasta la madrugada cuando vecinos del lugar dieron la alarma de un incendio al interior del recinto estación y señalaron que desde el lugar del siniestro se vio salir corriendo a un hombre relativamente joven y muy sucio quien se dirigió hasta la Avenida O’Higgins y luego, por la misma vía en dirección a Huequén.

Cuando llegaron los bomberos, encontraron un fuego casi extinguido y a una persona completamente envuelta en fuego que gritaba entre el dolor y la agonía.

Obviamente los caballeros del fuego apagaron a la víctima, la que fue trasladada de urgencia al Hospital Mauricio Heyermann de Angol, donde se intentó salvarle la vida, lo que a la larga resultó imposible pues tenía más del 95% de su cuerpo quemado, incluyendo las vías respiratorias superiores.

Si bien los esfuerzos médicos se centraron en intentar salvar la vida de esta persona o al menos en aliviar su dolor (porque el desenlace era prácticamente inevitable), los facultativos médicos no pudieron dejar de notar que presentaba lesiones a**les y restos de excremento en los glúteos y en la zona peria**l, lo que los llamó a la sospecha de una violación.

En el intertanto Carabineros, alertados por el tema del incendio y por las características físicas del sujeto que había sido visto huyendo del lugar, hicieron un rastreo por la ruta que había éste seguido, encontrándolo escondido en un sitio eriazo que se ubicaba detrás del Servicentro Copec de la Avenida, donde actualmente se encuentra levantada una Villa habitacional muy linda.

Como podrán adivinar el sospechoso que huyó y que fue capturado era Pedro y el sujeto quemado y con signos de penetración a**l era Juan.

Ante el ribete que estaba tomando el asunto, dispuse que el procedimiento quedara a cargo de la PDI de Angol y que se constituyera el laboratorio de criminalística de la misma policía y nos dispusimos a interrogar al sospechoso en el mismo hospital, donde había quedado siendo atendido pues también presentaba quemaduras, aunque de menor entidad que las de Juan.

Flanqueado por mis inseparables Inspectores Villalonga y Larruler nos introdujimos en los box de atención médica de la Urgencia del Hospital donde nos encontramos a Pedro, esposado a una camilla, sucio, aún con resaca y con un hedor que jamás olvidaré, pues era una mezcla de alcohol, excremento y humo.

El hombre sólo nos dijo que esa noche se emborrachó completamente junto a Juan y que no recordaba nada de lo ocurrido hasta que despertó con los gritos de Juan, que se estaba quemando vivo envuelto en llamas; por lo que intentó ayudarlo tirándole un trapo encima para intentar apagarlo, lo que fue para peor, pues el trapo era sintético y se inflamó aún más.

Nos contó también que ante esta situación casi dantesca, le entró la desesperación y el miedo a que lo culparan de lo que le había ocurrido a Juan, por lo que, en su curadera, lo único que atinó fue a salir corriendo en dirección al centro terapéutico pero que luego de correr varias cuadras y al escuchar las sirenas de bomberos, ambulancias y Carabineros, se asustó mucho más y decidió esconderse entre los matorrales donde finalmente fue encontrado; insistiendo que él no le había hecho nada malo a su amigo Juan, que intentó apagarlo y que en el proceso él mismo resultó con sus manos, antebrazos y cara quemados y que sólo huyó por efectos del alcohol y la desesperación.

Cuando le preguntamos por el origen de las lesiones a**les de Juan, Pedro se hizo el desentendido y dijo que no sabía nada de eso, pero que su amigo era “bien machito”

Cómo la explicación no era muy creíble y estábamos además investigando una presunta violación a la víctima, solicité verbalmente autorización judicial para incautar la ropa interior del sospechoso, en busca de alguna eventual evidencia biológica; pero cuando le pedimos que se desvistiera y nos entregara dicha prenda íntima pudimos comprender el hedor que habíamos sentido, pues en todo su pene y glande, así como en su bello púbico y zona púbica, encontramos gran cantidad de excremento.

Así las cosas, ese mismo día presentamos a Pedro ante el Juzgado de Garantía para el control judicial de su detención, la que quedó ampliada por tres días, en espera de lo que ocurriera con Juan, quien falleció al día siguiente.

Ya para la Formalización de la investigación contábamos con la autopsia médico legal del cadáver, la que confirmaba que la víctima había sido accedido carnalmente por vía a**l pero que no se podían encontrar lesiones debido a que toda la piel estaba quemada, aunque el año estaba dilatado pero no desgarrado.

Así las cosas, nosotros hipotetisamos que Pedro, aprovechando la inconsciencia alcohólica de Juan y abusando de su imposibilidad de oponer resistencia, lo había accedido carnalmente por vía a**l y luego, para que no quedara evidencia, lo quemó vivo, de manera que fue formalizado por el crimen de homicidio con violación y con la agravante de utilizar medios que hacían concurrir la ignominia

Era tal la contundencia de la evidencia física que el Magistrado impuso la prisión preventiva solicitada y nos fijó un plazo de tres meses para terminar la investigación.

Hasta aquí un caso terrible, pero simple de resolver, quedando solamente esperar el resultado de las pericias que se habían realizado el mismo día de los hechos y ubicar y entrevistar a los vecinos que habían alertado de los hechos.

Un par de meses después, pidió entrevistarse conmigo un reconocido abogado de Victoria y Temuco, un Pooley como yo, egresado de la gloriosa y centenaria Escuela de Derecho de la Universidad de Concepción, que si bien no tramitaba mucho en derecho penal, porque tenía un importante cargo en el Banco del patito, era un sabio y experimentado litigante.

El colega me contó que Pedro era un joven proveniente de una familia acomodada de Temuco que había sido atrapado por el alcohol desde su temprana adolescencia y que desde hacía muchos años que deambulaba por cuanto tratamiento y centro de rehabilitación existía en Chile, pero que a esa altura su familia ya se había rendido, salvo su madre que, como buena madre, nunca se daba por vencida, la que era parienta de su cónyuge, por lo que recurrió a él entre lágrimas y ruegos.

Mi colega Popeye (así nos decimos todos los egresados de derecho de la U de Conce) me dijo que entendía que toda la evidencia apuntaba a la tesis que sostenía la Fiscalía pero que me pedía que le diera la oportunidad a su representado de poder complementar su declaración inicial (pues por concejo de su abogado defensor de oficio había decidido guardar silencio) ya que él había conversado con su cliente, quien le aseguraba que él no había violado ni mucho menos dado muerte a su “compadre”, porque eran muy amigos, uña y mugre, poto y calzón, casi siameses que siempre andaban para arriba y para abajo juntos en en centro terapéutico. En conclusión, mi colega me dijo textualmente “Ninguno de los dos se hubiera hecho daño mutuamente, porque los compadres se querían”…..

Yo le dije que eso no explicaba lo de la violación (sobre la cual mi colega no sabía, pues sólo le contaron lo de la muerte de Juan) y le señalé que nosotros ya habíamos entrevistado a los directivos y educadores de trato directo del centro terapéutico de rehabilitación, los que confirmaban que ellos se llevaban bien y que el día antes de los hechos habían salido juntos hacia Angol y que nunca regresaron.

A la semana siguiente junto al colega Popeye defensor y mis leales sabuesos Villalonga y Larruler, volvimos a tomar declaración a Pedro el que, mucho más recuperado después de varias semanas de abstinencia obligatoria, comenzó por ratificar todo lo que nos dijo la primera vez que lo entrevistamos pero que quería contar ahora algo que por vergüenza no había querido decir antes y es que esa noche, estando ambos ebrios y con mucho frío, se habían acostado juntos y abrazados junto a la fogata que habían logrado hacer y que una cosa llevó a la otra, que se exitaron, se masturbaron y que tuvieron relaciones sexuales consentidas, primero accediendo Juan a Pedro y luego Pedro a Juan, hasta quedarse dormidos muy abrazados producto del consumo de alcohol y del agotamiento sexual.

Nos contó Pedro que era tanta la curadera de ambos que Juan, quien había quedado más cerca del fuego, había rodado hacia el borde de la fogata y se había comenzado a inflamar porque vestía una casaca con forro de Nylon de mala calidad y que no obstante que él trató de ayudarlo y que hasta se quemó al hacerlo, una vez envuelto en llamas, ya no pudo hacer nada y, como nos había dicho el primer día, la mezcla del alcohol y la desesperación lo había hecho huir del lugar corriendo.

Si bien la versión de Pedro aparecía un poco acomodaticia más de dos meses después, me acordé que la autopsia médico legal indicaba que el ano de Juan estaba dilatado y no desgarrado, por lo que decidí llevar la carpeta completa con la Directora del SML de Temuco, la Tanatóloga Forense Dra. Viera Barrientos Viera Barrientos Orloff (Q.E.P.D.) con quien revisamos todos los hechos y detalles de la investigación.

Viera me dijo que si bien nunca podríamos encontrar lesiones sugerentes de violación debido a lo quemado del cuerpo, lo que también podría deberse a la inconsciencia alcohólica de la víctima, el hecho de que el ano no estuviera desgarrado y la presencia de excremento en el mismo y en el pene del imputado, situación descrita en caso de un orgasmo, hacía muy plausible una interacción sexual mutuamente consentida entre dos adultos.

Para mi, la opinión de doña Viera era casi un mandato, pues en casi 25 años de ejercicio profesional nunca he encontrado ni creo que encuentre a un legista más experto y agudo como ella (a quien un ma***to cáncer nos arrebató intempestivamente en la adolescencia de su madurez); por lo que, previa consulta a la Unidad Jurídica de la Fiscalía Regional (todos tenemos jefe), resolvimos terminar la causa por un abreviado por cuasidelito de homicidio con pena cumplida.

Esta historia, completamente verdadera, me dejó en lo personal varias lecciones como por ejemplo que el prejuicio con la actividad sexual homosexual era y sigue siendo muy potente; que el amor de madre no se rinde nunca hasta obtener justicia para un hijo; que existe una gran diferencia entre una defensa motivada y una por cumplir y, finalmente, que lo dicho por mi colega Popeye era cierto, “los compadres se querían”

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