17/06/2026
Alrededor de 24.000 vidas truncadas cada año: así era el mundo antes de la Convención sobre la Prohibición de las Minas Antipersonal.
Para 2024, esa cifra se había reducido en más de tres cuartas partes, una prueba de que el cambio es posible. Pero ahora, la tendencia está cambiando.
A medida que los ejércitos vuelven a recurrir a armas que no distinguen entre combatientes y población civil, corremos el riesgo de deshacer décadas de avances. Las consecuencias no solo serán inmediatas: se sentirán durante generaciones.
El asesor jurídico del CICR, Fahad Ahmed, explica por qué permitir el uso de minas antipersonal nuevamente podría desencadenar una crisis humanitaria que no podemos permitirnos repetir.