02/10/2024
Soñé con una criatura que se decía que era familiar mía y que me esperaba a compartir un rato en un lugar tipo pub que me iba a presentar a su cónyuge.
Mi familiar era del s**o masculino, su cónyuge del s**o femenino, pero lo que más me interesó es la figurita estrella, y el mensaje que puedo extraer de esa mujer.
No estoy hablando con ninguna tendencia sobre géneros, simplemente tratar de dar detalles para que tengan una idea de lo que se pueda transmitir.
Entonces la señorita o señora estaba muy curiosamente vestida, muy alta.
Su vestimenta consistía en un chaleco marrón, pantalón negro, corbata pero lijamente atada a su camisa, convencionalmente una corbata marrón también haciendo juego con el chaleco en rombos, un sobrio diseño de rombos, pantalones rectos y calzado marrón chato tipo mocasín en punta.
El pelo muy recortado, muy prolijo.
Lo que me llamaba poderosamente la tensión que no es común ver en una mujer, es que se había dejado crecer el pelo de la barbilla de una manera muy larga, a punto de calcularle que hacía años Ÿ que no se le recortaba, pero a su vez estaba prolijamente peinada, hasta engominada.
Lo que se decía de esta mujer es que era una estudiante de Filosofía y que nos iba a dar unas muestras de lo que es la Filosofía.
Cuando comenzó a presentar su exposición, desplegó una cantidad de movimientos muy estilizados, incluidos paros de mano.
Luego de una media hora, noté que no se invirtió ni lo mínimo en explicar al espectador, en este caso yo y su marido, qué era lo que estaba transmitiendo. Al rato su marido, al ver mi perplejidad, se dio cuenta que tenía que comentarme algo, entonces me explicó de qué hablaba sobre la cultura egipcia y la discriminación.
Que ella era una sobreviviente álmica de los atlantes, había proseguido en Egipto su desarrollo con la misión de denunciar las desigualdades sociales entre hombre y mujer.
Entonces entendí el tema del servicio y cuántas personas con estilo, con presencia distinguida, hacen gala de una espiritualidad no productiva.
No se invirtió en comunicar.
Cuando hay un servicio realmente movido por el espíritu, hay interés en comunicar.
Cuando no se hace con voluntad de que la persona reciba el mensaje, el mensaje no llega.
Solo es una distracción para los sentidos.
Solo es proyectar una imagen que satisfaga el ego del emisor.
No hay mensaje.
No hay provecho.
De hecho, el receptor queda esperando una promesa de mensaje que no llega.
¿Cuántas veces nos topamos con la promesa o queremos creer en una promesa basada en una sonrisa amplia o en expresión de buenas intenciones?
Cuántas veces queremos esperar en una real voluntad de servicio, pero cuando nos damos cuenta hemos invertido tiempo esperando colmar una necesidad
que no va a venir por ese lado porque no va a venir por ese lado ese emisor nunca tuvo su espíritu activo.
Es pura apariencia.
Se ven caras pero no corazones.
Es tarea de cada uno saber si nuestro espíritu está realmente comprometido en servicio.
Y lo veremos en la medida de que el receptor haya recibido ese servicio, haya comprendido el mensaje, haya colmado su necesidad al menos en la medida de nuestras posibilidades.
No estamos obligados a salvar el mundo porque el mundo o la humanidad va camino a superarse a sí misma por la labor de los seres que vamos adquiriendo conciencia y vamos trabajando en ella.
Y es una tarea para cada uno de los humanos conscientes comprometidos en servicio brillar en el lugar en el que estamos, elevando la frecuencia en una red invisible que no es social.
Porque el trabajo es individual, silencioso e íntimo.
Pero las vibraciones de cada uno de nosotros, los seres conscientes que trabajamos para el bien de la humanidad suman.
Y beneficia no solamente a nuestro planeta, sino a todos los hermanos del cosmos.
Nosotros no podemos ayudar a nadie porque, en primer lugar, nos tenemos que ayudar a nosotros mismos.
Pero lo que esté a mi alcance y beneficie al que lo necesita, tengo el deber de compartirlo, porque se trata de compartir.
Es estar con, no es querer mostrar mi superioridad en título de ayudante.
Es sentir con.
Es acompañar.
Si realmente lo hacemos, y si nuestro espíritu está realmente activo, si realmente nos interesa crecer en conciencia y elevar las vibraciones nuestras en primer lugar, no dudaremos en beneficiar.
Será automático.
Será una consecuencia natural, sin razonamiento ni racionamiento.
Porque será una actitud que se desprende del propio carácter del espíritu.
Despertemos.
Prof. Graciela Slekis