04/10/2026
Querido Hermano Templario, considera que solo a través de la espada afilada de una radical renuncia al pecado se corta toda cadena con la oscuridad para consagrar la sagrada amistad con Dios; es arrancando de raíz cada vanidad efímera del mundo como tu alma se abre al fuego de la vida interior. ¡Comprende que es entregándose sin reservas, aniquilando el propio ego por amor a Él, como se asciende a la cumbre abrasadora de la Unión Divina!
¡Arroja tu alma al fuego sagrado, entrégate sin mirar atrás! No guardes ni un solo rincón sombrío para ti si realmente clamas por esa dicha absoluta en este valle de lágrimas, pues solo en ese abandono total conocerás el éxtasis verdadero.
¡Nuestro corazón le pertenece por derecho de sangre y de eternidad! Recuerda, Hermano: antes de que tu aliento rasgara el viento, Él ya te había soñado en la nada; cuando agonizabas perdido en el abismo, fue Su propia Sangre la que pagó tu rescate; cuando los lobos del mundo acechaban tu alma, Sus manos sostuvieron tu vulnerabilidad. ¡Entregarle el corazón no es un tributo, es devolverle con lágrimas de fuego lo que por eterno derecho ya le pertenece!
Mira tus pasos: tu existencia entera es un milagro ensangrentado por Su misericordia, un río interminable de gracias. ¡No hay un solo suspiro, ni un solo latido que no lleve grabado a fuego el sello de Su infinito amor!
Y Él te reclama hoy con voz de trueno y ternura: "¿Qué puedo pedirte, hijo mío, que se atreva a igualar la marea incalculable de mis dones? Todo lo que me des es polvo comparado con mi gracia. Solo una cosa arde en mi pecho: ¡dame tu corazón! Entrégamelo entero, ¡y con eso me basta para saciar mi sed de ti!"
Y Su voz resuena como un eco ineludible en lo más hondo del templo interior: "¡Yo reclamo cada latido, hijo mío! ¡Yo soy tu dueño legítimo, tu principio, tu fin y tu única eternidad!"
¡Es sagrado amar, Hermano, pero hay que amar con fuego santo! Para eso fuiste forjado: para quemar tu alma amándolo a Él sin medida. Y si algún afecto terrenal cruza tu camino, ¡ámalo únicamente como un reflejo de Su luz, jamás como un ídolo que lo sustituya!
Porque cuando tu alma se vacíe de todo lo creado y solo arda por Él, cuando cada latido sea un acto de Su santa voluntad, entonces, solo entonces, tu corazón será un altar puro, deslumbrante y listo para albergar la divinidad.
¡Levántate, Hermano, y haz de tu vida un templo vivo! Sella cada batalla con este grito de guerra y de amor que brota de tus entrañas de cruzado:
"¡Señor, soy tu Soldado, un Templario, y por eso moriré por tu amor cada día! Moriré al pecado, moriré al mundo y moriré a mí mismo para vivir solo para Ti. Me desgarraré de todo lo creado para arder en pureza, de modo que cuando la muerte, Tu sierva, abra las puertas de la eternidad, pueda cruzar el umbral y postrarme ante Tu presencia con inefable y eterna alegría."
FTAT.NNDNN 🌹❤🌹