28/09/2026
NO JUZGUES TU PROPIO RITMO
A veces miramos el reloj de nuestra vida y sentimos que vamos tarde.
Vemos a alguien que ya alcanzó una meta que nosotros todavía estamos esperando. Alguien que comenzó después y parece estar más adelante. Y sin darnos cuenta, empezamos a comparar nuestro proceso con el de los demás.
Pero tu vida no tiene que avanzar al mismo ritmo que el de los demás. Vos tenés tu propio ritmo.
Hay procesos que necesitan tiempo. Hay cosas que todavía están creciendo aunque no podás verlas. Que alguien esté viviendo algo que vos aún no has alcanzado no significa que tú estés atrasado.
No juzgues tu propio ritmo mirando el reloj de otra persona.
Tu tarea no es correr para alcanzar a los demás, sino ser fiel al proceso que Dios está haciendo en vos.
Eclesiastés 3:1 dice:
“Todo tiene su momento oportuno; hay un tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo.”
Hay un tiempo para comenzar, un tiempo para crecer y también un tiempo para ver los frutos. Hay tiempo para fracasar, y tiempo para triunfar. Así que deja de medir tu vida con la regla de los demás. No estás tarde. Estás en tu tiempo.
Quizás el problema no es que vas lento, sino que estás mirando demasiado el ritmo de los demás.
Autora: Raquel Nogales Melgar