13/03/2026
Hoy vivimos un momento profundamente significativo para la vida de nuestro movimiento y para su misión dentro de la Iglesia. En este día, el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, en nombre de la Santa Sede, ha entregado oficialmente a Encuentro Matrimonial Mundial los estatutos que han sido aprobados para nuestro movimiento.
Este hecho no es simplemente un acto administrativo. En la vida de la Iglesia, la aprobación de los estatutos de un movimiento significa que la Iglesia ha reconocido, discernido y confirmado el carisma que el Espíritu Santo ha suscitado en medio del Pueblo de Dios. Es la Iglesia misma quien, después de un proceso de estudio y acompañamiento, afirma que este camino espiritual, esta forma concreta de vivir el matrimonio y el sacerdocio, es un don que contribuye al bien de toda la Iglesia.
La aprobación de estos estatutos establece con claridad la identidad, la misión y la organización de nuestro movimiento. En ellos se recoge el espíritu que ha animado a Encuentro Matrimonial Mundial desde sus inicios: ayudar a los esposos a vivir la grandeza de su sacramento, fortalecer el diálogo conyugal y renovar el amor matrimonial para que sea signo vivo del amor de Dios en el mundo. Del mismo modo, reafirma la profunda comunión entre matrimonios y sacerdotes que caracteriza la espiritualidad del movimiento y que lo convierte en un espacio privilegiado de colaboración dentro de la Iglesia.
Al aprobar estos estatutos, la Iglesia también asegura que nuestro movimiento viva en plena comunión con el Magisterio, con los obispos y con la misión evangelizadora de la Iglesia universal. Esto significa que nuestro carisma no es solo una experiencia pastoral aislada, sino una misión reconocida y confiada por la Iglesia para el servicio de las familias, de los matrimonios y de la vida comunitaria.
Para nosotros, miembros de Encuentro Matrimonial Mundial, este momento representa una llamada a renovar nuestra fidelidad al carisma que hemos recibido. La aprobación de los estatutos no es un punto de llegada, sino un impulso para vivir con mayor responsabilidad y coherencia nuestra vocación como matrimonios y sacerdotes servidores del amor de Dios.
La Iglesia nos recuerda hoy que el testimonio del matrimonio cristiano es una verdadera misión. Cada matrimonio que vive el diálogo, la reconciliación, el perdón y la entrega mutua se convierte en un signo visible del amor de Cristo por su Iglesia. Y en un mundo que muchas veces experimenta fragilidad en la vida familiar, el testimonio de matrimonios renovados se vuelve una auténtica proclamación del Evangelio.
Por eso, recibimos este acontecimiento con gratitud y con humildad. Gratitud, porque reconocemos que el Señor ha acompañado el camino de nuestro movimiento a lo largo de los años. Humildad, porque sabemos que este reconocimiento de la Iglesia nos compromete a vivir con mayor fidelidad el espíritu de Encuentro Matrimonial Mundial.
Pidamos al Señor que este momento fortalezca nuestra unidad, renueve nuestro entusiasmo misionero y nos impulse a seguir anunciando, con nuestra propia vida, que el amor matrimonial es una vocación santa y un camino de santidad.
Que María, Madre de la Iglesia y Madre de las familias, acompañe siempre el caminar de Encuentro Matrimonial Mundial y nos ayude a ser testigos fieles del amor que Dios derrama en el corazón de los esposos.
Amén. 🙏