16/08/2026
36 AÑOS DE LA ÉPICA MARCHA INDÍGENA POR EL TERRITORIO Y LA DIGNIDAD
15 de Agosto de 2026
La Marcha por el Territorio y la Dignidad que protagonizaron más de 800 indígenas de 15 etnias del Beni, que partieron de la capital beniana rumbo a la sede de Gobierno, La Paz, marcó sin duda un antes y un después en el movimiento indígena originario de Bolivia.
Durante 33 días caminaron más de 650 kilómetros en demanda de "Territorio y Dignidad", derechos que hasta entonces habían sido desconocidos y minimizados por los diversos gobiernos.
EL RECLAMO
Los pueblos indígenas exigían la devolución de sus territorios ancestrales, ubicados en la zona central del monte Chimán, donde 7 empresas madereras realizaban explotación.
El gobierno del entonces Presidente Jaime Paz Zamora pidió 11 meses de plazo para que fenecieran los contratos de quienes ocupaban ese territorio rico en flora y fauna.
PORTAVOCES DE AQUELLA ÉPOCA
El conflicto se inició el 15 de agosto de 1990 cuando más de 300 indígenas partieron de la llanura beniana.
El tata Ernesto Noe Tamo † fue el portavoz principal. Por el Parque Isiboro Sécure acompañó Marcial Fabricano. Ambos exigían la promulgación urgente de la Ley de Pueblos Indígenas y Comunidades de Bolivia.
También tuvieron un papel protagónico Tomás Ticuazo † y Antonio Coseruna †. Fue Ticuazo quien, con firmeza, enfrentó a una comitiva de Gobierno que intentó detener la marcha en La Cumbre. Ante los emisarios dijo: "vamos a hablar de jefe a jefe", haciendo referencia a su autoridad como jefe indígena Sirionó y al Presidente como jefe de Estado.
EL RECIBIMIENTO
A su ingreso a La Paz, decenas de miles de ciudadanos los recibieron. Estudiantes de dos colegios formaron cordones humanos de seguridad.
El sonido de 22 sirenas acompañó su paso hasta la Catedral de Plaza Murillo, donde participaron de una misa celebrada por el Arzobispo paceño, Monseñor Luis Sainz.
En el Hospital del Niño se habilitó una sala para atender a los niños indígenas con resfríos y problemas estomacales, tras soportar el frío gélido del altiplano.
LA SOLUCIÓN
Tras tres días de negociación, se suscribió un acuerdo que reconocía el derecho propietario sobre el Territorio Indígena del bosque Chimán. Luego el Gobierno dispuso aviones para el retorno a sus comunidades.
36 AÑOS DESPUÉS: NUEVOS LÍDERES Y NUEVOS DESAFÍOS
De aquellos líderes visibles, solo queda con vida Marcial Fabricano. El tata Ernesto Noe, Tomás Ticuazo y Antonio Coseruna ya partieron.
Pero la lucha continuó con nuevos dirigentes que dieron su vida por sus pueblos: Remberto Justiniano †, Aldemir Saldaña †, Sonia Justiniano, Jorge Beyuma, Miguel Guasebe, el asambleísta William Cuellar, Melba Hurtado, Guillermo Suárez, Eladio Vela, Gumercindo Cejas, Renato Asiama, Jorge Añez, Rabi Ortiz y muchos otros más que han trabajado incansablemente.
LA DEUDA PENDIENTE
Lamentablemente, muchas organizaciones sin fines de lucro han generado un subdesarrollo en los pueblos. Se habla de inmensas cantidades de territorio, pero solo para "preservar el medio ambiente", condenando a las comunidades a la pobreza.
Esto ha obligado, en algunos casos, a la venta ilegal de madera o al arriendo de tierras, porque no se ha permitido un desarrollo productivo real.
El Fondo Indígena debió ser ese banco para generar desarrollo en las más de 27 millones de hectáreas de los pueblos y lograr un desarrollo sustentable que dé recursos a las familias.
Sin embargo, intereses políticos perversos y algunas ONG, de manera a propósito, aprovecharon la ignorancia y la falta de conocimiento de varios dirigentes para involucrarlos en actos de corrupción. Lo hicieron solo para pringar el nombre de los indígenas, crear una cortina de humo, y así desviar todos los fondos del Fondo Indígena para otros propósitos que no eran para los que se creó.
No es solo un problema indígena. A nivel nacional, aunque hay muchos buenos políticos con buenas intenciones, existe gente perversa que es usada desde afuera para frenar el desarrollo de Bolivia.
ES TIEMPO DE REENCAMINAR
Es tiempo de honrar a quienes marcharon hace 36 años generando mejores días para sus pueblos, para sus familias y para su descendencia.
Territorio sin desarrollo es condena. Dignidad sin pan es mentira.
¡Que el legado de la Marcha no muera!