08/03/2026
URRACA I DE LEÓN, PRIMERA MUJER REINA EN EUROPA 👑
El 8 de marzo de 1126, hace hoy 900 años, murió Urraca I de León, la primera mujer en Europa en ejercer un reinado de pleno derecho. Su nacimiento causó un gran disgusto a su padre, que esperaba la llegada de un varón, que pudiera heredar el trono. Un disgusto que fue aún más mayúsculo ya que la Reina, como consecuencia de un parto muy peligroso, no podría tener más hijos en el futuro.
Sus dos hermanas mayores, Elvira y Teresa, tenían por madre a una amante del rey; Urraca por el contrario era hija de Constanza de Borgoña, esposa legítima y procedente además de una casa poderosa, por lo que parecía predestinada a heredar la corona. Sin embargo, su padre nunca cesó en su empeño por tener un heredero varón, llegando incluso a desposar a una princesa musulmana. En un primer momento, dada la ausencia de un heredero varón, Urraca fue nombrada heredera y se le dio una educación acorde a su futuro papel. Sin embargo, la situación cambió drásticamente en 1093 con el nacimiento de su medio hermano Sancho, fruto de la unión de Alfonso VI con Zaida, una princesa de al-Ándalus que fue bautizada como Isabel: su conversión al cristianismo allanó el camino para que el rey pudiera tomarla como esposa tras la muerte de la reina Constanza, la madre de Urraca; con ello, Sancho pasaba a ser el primero en la línea de sucesión de la corona leonesa y, a partir de ese momento, el rey Alfonso apartó a su hija en favor del recién nacido.
Sin embargo, Sancho moriría en la batalla de Uclés en 1108 y el rey Alfonso VI lo haría al año siguiente, heredando entonces Urraca los reinos de León y de Castilla. Pero antes, Alfonso VI decidió casar a Urraca con Alfonso I de Aragón. Para muchos de sus contemporáneos, aquel rey guerrero era un fiel sucesor del Cid y quizá el único capaz de detener la horda almorávide. Para Urraca, sin embargo, Alfonso I era un pretendiente desagradable. Alfonso era misógino y violento y maltrataba a Urraca. Alfonso la encerró en una fortaleza y desplegó su ejército en ciudades claves del reino leonés. Liberada por acólitos, comienza una batalla campal y dialéctica por gobernar los distintos reinos.
Los siguientes tres años son un desbarajuste de tratos y reconciliaciones, con su marido por medio, por hacerse con las tierras. Ya en el año 1114. Alfonso se cansó de la situación y decidió abandonar sus aspiraciones territoriales sobre los reinos de doña Urraca. La repudia, y el matrimonio se declaraba nulo. Urraca gobernaría en solitario.
La vida de la reina Urraca “la Temeraria”, como fue apodada, fue una lucha constante ya no solo para conservar el poder sino la propia integridad de sus feudos: los partidarios de sus diversos parientes intentaron arrebatárselos, bien para gobernarlos de forma independiente o para expandir sus propios territorios. Sus casi 30 años de ejercicio del poder fueron una continua lucha contra los enemigos que presentaban batalla en las fronteras o, más a menudo, dentro de ellas.
Tras su muerte sufrió una “damnatio memoriae” medieval. Calificada como “tiránica”, hasta su propio hijo y heredero Alfonso VII, quiso borrar el recuerdo de su madre. Es por ello, que en los siguientes siglos su reinado fue casi olvidado, simplemente por el hecho de ser una mujer que se negó a doblegarse ante nadie.