03/03/2026
8M CAMPAÑA N ®3
La Red de Mujeres Trabajadoras y Sindicalistas impulsa agenda por el trabajo digno en Bolivia
El trabajo digno o decente, concepto promovido por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), se consolida como una de las principales demandas del movimiento sindical y de las mujeres trabajadoras en el país.
Este enfoque no solo se refiere a tener empleo, sino a garantizar condiciones justas, seguras y equitativas para todas y todos.
De acuerdo con la OIT, el trabajo digno se sustenta en cuatro pilares fundamentales: el respeto a los derechos laborales, la generación de empleo productivo, la protección social y el diálogo social efectivo entre empleadores, trabajadores y el Estado.
A ello se suma la promoción de ingresos justos y salarios dignos que permitan superar la pobreza y reducir las brechas de desigualdad.
En Bolivia, el debate sobre el trabajo digno adquiere especial relevancia en un contexto marcado por la informalidad laboral, la precarización del empleo y la persistente brecha salarial de género. Para las mujeres trabajadoras, el desafío es doble: acceder a un empleo estable y enfrentar prácticas de discriminación por género, edad, origen étnico o condición social.
“El trabajo digno no es solo una aspiración, es un derecho humano. Implica salario justo, estabilidad, seguridad social y respeto a la organización sindical”, señalan representantes de la Red de Mujeres
Trabajadoras y Sindicalistas de Bolivia, quienes impulsan una agenda que prioriza la igualdad de oportunidades y trato en todos los espacios laborales.
El concepto también promueve la no discriminación por razones de género, raza o condición económica, y exige la creación de empleos productivos y estables que fortalezcan el desarrollo económico con justicia social. El diálogo social se plantea como herramienta clave para alcanzar consensos y garantizar que las políticas públicas respondan a las necesidades reales de la clase trabajadora.
Desde el movimiento sindical femenino se remarca que hablar de trabajo digno es hablar de combatir la pobreza estructural, fortalecer la protección social y asegurar que ninguna trabajadora sea obligada a elegir entre su dignidad y su sustento.
La construcción de un país con justicia social pasa necesariamente por garantizar condiciones laborales que respeten los derechos fundamentales y promuevan igualdad real. El trabajo digno no es un privilegio, es la base de una sociedad democrática y equitativa.
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