Taller de Historia Oral Andina - THOA

Taller de Historia Oral Andina - THOA Qhip nayr uñtasis sarnaqapxañani

  | Desde la “Olla Común” del Taller de Historia Oral Andina (THOA)53 DÍAS: MOVILIZACIÓN Y DISCURSIVIDAD AYMARAPor: Alex...
08/10/2026

| Desde la “Olla Común” del Taller de Historia Oral Andina (THOA)
53 DÍAS: MOVILIZACIÓN Y DISCURSIVIDAD AYMARA
Por: Alex Ruiz Mendoza

La movilización de los 53 días, entre mayo y junio de 2026, funcionó como un sistema de procesos continuos, de carácter comunal originario aymara, que evocó el cerco de Túpac Katari de 1781-1782. Entre sus particularidades estuvieron los discursos en aymara, decisiones y acuerdos para realizar marchas, bloqueos y cercos a La Paz, en contra del gobierno de Rodrigo Paz y sus medidas de transgresión a la Constitución Política del Estado; acciones en contra de los factores socioeconómicos, la escasez de combustibles, la inflación y el conflicto agrario en relación con las tierras, así como la privatización encubierta de las empresas estatales.

Antes y durante las movilizaciones, los discursos fluían como fuentes de agua que se recolectaban y canalizaban hasta convertirse en río. La expresión “uma apthapiña” (recoger el agua) para el “aymara de cordillera” implica entender la conducta del agua: la humedad y las filtraciones no son asuntos superficiales; requieren conocimiento y control. Ignorar o dejar a la deriva las filtraciones puede traer consecuencias graves. Por ello, se deben encauzar para unirlas en una acequia que las dirija al río y así puedan fluir adecuadamente.

En este tiempo, la preocupación de las poblaciones aymaras aumentó y se asemejó a distintas fuentes de agua; las autoridades originarias recogían discursos en los ampliados, se trasladaban a subcentrales y centrales agrarias antes de tomar decisiones sobre las movilizaciones. Los discursos iban creciendo exponencialmente como un río que necesita su cauce para fluir. Además, el agua conoce su recorrido, al igual que los aymaras conocen el “Thakhi de las movilizaciones”.

El descontento de la población frente al gobierno creció en varios sectores, especialmente en las comunidades aymaras. Las comunidades son como madres, mientras que los hijos, es decir, los miembros de las mismas, con sentido de pertenencia aymara, veían los ampliados como su propio escenario de lucha. En estos espacios de expresión, los discursos emergieron de diversas fuentes: familia, mercado, transporte y otros espacios; luego, esos discursos llegaban a los ampliados en las comunidades y, de ahí, a subcentrales y centrales agrarias. Es expresión verbal y orgánica, de cara a cara, sin limitaciones en la comunicación de los sentimientos.

Los discursos se refuerzan en los puntos de bloqueo, donde se practica la reciprocidad. Por ejemplo: alrededor de una fogata, antes de iniciar el discurso, a la llegada de otra comunidad, una de las autoridades menciona: “Kunampis arsuwayaxa” (¿con qué voy a hablar?). Es una forma de acercamiento entre grupos antes de comenzar el discurso público ante las “bases”. Las autoridades se reúnen para fortalecerse, comparten coca y refrescos; la palabra está unida a la acción y a escuchar al otro. En este proceso, descubren que las ideas son las mismas y deciden unir fuerzas para continuar con las movilizaciones integrando a más comunidades.

El otro escenario de lucha emergente adverso estuvo en las “redes virtuales”, donde ciertos individuos producían y compartían información superficial de manera cotidiana. Se publicaban, difundían y viralizaban imágenes y mensajes ofensivos racistas hacia los aymaras, a través de “perfiles falsos” encubiertos y anónimos. Estas expresiones en su mayoría eran violentas social-darwinistas con imágenes despectivas, en las que predominaban conceptos como “salvaje”, “primitivo”, “resentido social”, entre otros. Una parte de la población aceptaba y la otra rechazaba las publicaciones odiadoras. Como en el 2019 y el 2025, este fue un nuevo escenario de lucha: entre lo orgánico y lo virtual.

Mientras la lucha queda en un “cuarto intermedio”, se escucha a una de las abuelas decir: “Utjistuwa ch’uqisa, ch’uñusa, uka pitas jakaskañaniw” (tenemos papa, chuño, con eso vamos a seguir viviendo).

  | Desde la “Olla Común” del Taller de Historia Oral Andina (THOA)Los tejidos en el ayllu tienen su propia palabra y no...
01/10/2026

| Desde la “Olla Común” del Taller de Historia Oral Andina (THOA)
Los tejidos en el ayllu tienen su propia palabra y nos están hablando…
Por: Godolfredo Calle Vallejos.

“Janiw awayux, punchus, taris, ch´uspas jan chichillkipata apnaqasiñati, …ukax tukusiñatakiwa” (Nos decían que, cuando manejamos des-urdido los bordes de un aguayo, de un poncho, tari, ch´uspa, etc. como consecuencia puede venir la autodestrucción colectiva del ayllu [inclusive, la tari y la ch´uspa tienen que tener t´ikha y no puede ser muru estos tejidos, ya que los mayores suelen decirnos: ‘cuando la tari y la ch´uspa no tiene t´ikha, eso puede ocasionar que la comunidad o ayllu se desmorone’] o del pueblo).

En los ayllus andinos los ‘cuerpos textiles’ son archivos vivos, son una forma de escritura; allí se encuentra una ética cósmica. Uno de los estudios extraordinarios sobre los textiles es el texto de Denise Y. Arnold y Elvira Espejo, El textil tridimensional: la naturaleza del tejido como objeto y como sujeto.

Por su parte, Verónica Cereceda ya había dicho que los textiles “son similares a un ser vivo”; en cambio, Octavio Paz decía que en los textiles no hay separación entre lo “útil” y lo “hermoso”. Es decir, los textiles son una memoria viva. Esto es, allí en los textiles se encuentran la memoria colectiva, un orden cósmico, una cognición táctil, figuras geométricas, normatividades. Por lo mismo, los textiles son el soporte de la hermandad, comunidad y complementariedad.

Es cierto que los tejidos también son una forma de escritura, una forma de archivo vivo. Pues, Juan de Dios Yapita y Denise Y. Arnold, en su texto El rincón de cabeza, insinúan leer los textiles como otra escritura; allí habita una configuración territorial, complementariedad, parcialidades de arriba y abajo, el lado derecho y el lado izquierdo, la ética cósmica, la memoria comunaria. Es decir, los tejidos son archivos vivos, manuscritos sagrados.
Confirmando esto mismo, a partir de lo que sabemos, narramos la memoria ancestral vivida, en cuatro ejemplos:

- “…ch´uspa, aguayo, matiyu jan chichillkipata apnaqasiñati, ungra muruwa, jan walinkañatakiwa, ukaxa” (la ch´uspa, el aguayo, el mantiyu no se puede manejar sin chichillkipata, jamás se maneja un tari, un poncho sin chichillkipata. En consecuencia, si haces uso de un aguayo o de un poncho sin chichillkipata, vienen malos tiempos, penas, es como si estarías llamando la presencia de un mal vivir).
- “…ch´uqi satanx, chupika phullu ist´ata, janq´u chumpani, chupika qhawa ist´ata… ukham ch´uqi satanx satantaña” (la papa se siembra portando vestimentas de color blanco y rosado. La mujer puede vestir pollera rosada, chompa blanca, phullu rosado. El varón puede vestir poncho rosado [khawa color rosado]; tiene que portar chompa y gorro. La papa no se siembra portando camisa ni se puede sembrar sin el gorro. La ley de la siembra de la papa determina llevar vestimenta íntegra).
- “jan juyphi yapuru apañapatakixa, ch´iyara aguayumpiw uka arumax jant´akrantaña yapuruxa” (Hay que tender un aguayo o poncho negro para que la helada no se lleve la chacra, es decir, que sea protegida de la helada).
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- “jilaqata q´ipxara aguayo, t´allan q´ipxara aguayo ch´iyara pampamkamakiñapawa, ch´iyara asinkamakiñapawa” (Las autoridades del ayllu, de ambos géneros, portan aguayos con pampa negro. Si el aguayo que llevan cargado no tuviera pampa negro, el ayllu se derrumbaría; en consecuencia, se alejaría el buen vivir en el ayllu).
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En resumen, afirmamos que en el ayllu los textiles expresan fuentes de vida y conocimiento. Allí circula la memoria colectiva, ancestralidades, ética cósmica, parcialidades de arriba y abajo, el lado derecho y el lado izquierdo, normatividades. Es decir, los tejidos son una pluriversidad.

  | Desde la “Olla Común” del Taller de Historia Oral Andina (THOA)LAS COMUNIDADES INDÍGENAS ILUMINAN AL MUNDO: La Escue...
24/09/2026

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LAS COMUNIDADES INDÍGENAS ILUMINAN AL MUNDO:
La Escuela Itinerante de la Madre Tierra y el Premio P.E.A.

Por: Sandra Bustillos
En junio del 2026, la Escuela de la Madre Tierra Kawsay ubicada en Cochabamba (Bolivia), recibió el Premio P.E.A. Awards en la categoría Comunidades Indígenas. Este reconocimiento internacional, otorgado en el Reino Unido, visibiliza la capacidad de diversas culturas indígenas bolivianas para ofrecer soluciones regenerativas frente a la crisis climática y civilizatoria que estamos viviendo, no solo en el país, sino también a nivel planetario. El presente artículo analiza la propuesta pedagógica de la Escuela de la Madre Tierra Kawsay, su impacto nacional e internacional y su relevancia como modelo educativo regenerativo de nuestra naturaleza.

La crisis climática contemporánea exige respuestas que trasciendan los enfoques tradicionales de desarrollo basados en la explotación extractivista, el desequilibrio de diversos ecosistemas y la destrucción de culturas milenarias. En este contexto, la Escuela de la Madre Tierra y sus comunidades de aprendizaje emergen como espacios/tiempos de aprendizajes comunitarios colaborativos, que integran saberes ancestrales con conocimientos y tecnologías contemporáneas orientados al cuidado y la regeneración de nuestra Madre Naturaleza Pachamama.

El caso de la Escuela de la Madre Tierra Kawsay, liderado por Leonel Cerruto, constituye un ejemplo paradigmático de cómo la educación desde las cosmovisiones de las diversas culturas indígenas puede convertirse en diversos motores de regeneración ecológica, social, económica, cultural y espiritual de nuestra naturaleza y que contribuyen a mostrar otros caminos y alternativas para un mundo distinto al modelo dominante globalizado.

Los principios rectores de KAWSAY con la Escuela de la Madre Tierra son que ningún aprendizaje debe estar desligado de la madre naturaleza. En los espacios comunitarios de las diversas culturas originarias, los participantes revalorizan los saberes y conocimientos ancestrales, recogen los aportes de las ciencias contemporáneas para el cuidado de nuestros territorios, familias y comunidades, integran la espiritualidad perdida por la sociedad industrialista y mercantilista, respetan los ciclos de la madre naturaleza y de los diversos seres vivientes, y aprenden a comprender la interdependencia de los ecosistemas.

Esta pedagogía comunitaria holística contribuye a reconocer que cada ser humano es solo una parte de un tejido mayor: el de la vida comunitaria de la Madre Naturaleza y que nuestra responsabilidad es protegerla, regenerarla frente a los daños que se están causando con los modelos de desarrollo insensibles a la vida.

El Premio P.E.A. Awards no solo constituye un galardón simbólico, sino también una plataforma de visibilidad internacional. Este triunfo implica que las voces indígenas son escuchadas en escenarios globales y que no solo es esperanza de un mundo distinto, sino práctica de acciones alternativas para construir otros mundos diferentes. En palabras de Cerruto: “Educar es sembrar futuro en la Madre Tierra” (2026). Esta afirmación sintetiza la visión de Kawsay como proyecto colectivo comunitario de regeneración planetaria, donde la educación diferente y las pedagogías propias se convierten en semillas de acciones diversas, para regenerar nuestra Madre Tierra.

Impulsa la consolidación de la Escuela Itinerante de la Madre Tierra como un movimiento educativo regenerativo continental del Abya Yala, donde se desarrollan iniciativas de cursos internacionales de agroforestería, agroecología, bioconstrucciones, conservación de semillas nativas, turismo regenerativo biocomunitario, transformación de productos, formación en liderazgo comunitario. Estas acciones buscan construir una red de escuelas itinerantes que enseñen a valorar y convivir en armonía con la Madre Naturaleza.

En este sentido, el premio recibido en 2026 constituye un llamado a multiplicar estas experiencias, porque en ellas se encuentran las semillas de un futuro sostenible y justo para nuestra Madre Tierra.

  │ INVITACIÓN | CONVERSATORIO “GÉNESIS DEL SIKU”THOA – Taller de Historia Oral Andina, junto a las instituciones y orga...
16/09/2026

│ INVITACIÓN | CONVERSATORIO “GÉNESIS DEL SIKU”
THOA – Taller de Historia Oral Andina, junto a las instituciones y organizaciones que acompañan esta iniciativa, tiene el agrado de invitar a participar del:

CONVERSATORIO: “GÉNESIS DEL SIKU EN CHUKIYAPU MARKA”
Un espacio de diálogo y reflexión dedicado a explorar la historia, memoria, origen y vigencia del siku en el territorio de Chukiyapu Marka, desde las voces de músicos, investigadores y protagonistas de la cultura andina.

Será una oportunidad para encontrarnos alrededor de la música, la memoria oral y los saberes ancestrales, reconociendo al siku como expresión viva de la cultura y del pensamiento andino.
Fecha: 18 de septiembre
Hora: 18:30
Lugar: MUSEF
Calle Ingavi, esquina Jenaro Sanjinés — La Paz
Participan:

Dr. Armado Portugal Álvarez — Fundador y Director de la agrupación Kollamarka
Lic. Pedro Andrade Rodríguez — Antropólogo, músico e investigador
Mtro. Javier Magne Peña — Músico e intérprete de instrumentos de viento
Comentarista: Lic. Judith López Uruchi — Antropóloga, música, investigadora, THOA
Dinamizadores:
Mtro. Erick Viscarra Ramos — C.C. Markas Layku
Dra. Digna Tania Fuertes Arana — C.I.I.M. Yaku

Una invitación a escuchar la memoria del siku y dejar que su sonido nos conduzca hacia las raíces de Chukiyapu Marka.
¡Los esperamos!

  | Desde la “Olla Común” del Taller de Historia Oral Andina (THOA)EL ENTENDIMIENTO EN AYMARAPor: Froilan Laime AjacopaA...
16/09/2026

| Desde la “Olla Común” del Taller de Historia Oral Andina (THOA)

EL ENTENDIMIENTO EN AYMARA

Por: Froilan Laime Ajacopa

Además de la multiplicidad de formas de la percepción ―partiendo de los cinco sentidos de la exterocepción, o el vigilar (qhamiyaña), rastrear (t’aqt’aña), alucinar (jawpayaña), mirar multitud (tumaraña) o espiar (mich’uwaña)―, de la retención en la memoria (amajasiña), acordar para el futuro (amtaña) o tomar bien de memoria (jallchuraña), del asombro (muspaña), la admiración (warakusiña) y el despertar (p’arxtaña), de las aptitudes como el saber hacer (yatiña), la habilidad mañosa (musa), la dedicación especializada (tuliña) o la ocupación (ichiña), y del pensamiento, como el razonar (lup’iña), discurrir (k’aywiña), cuidar (p’ituyiña), embebecer (p’aywaña) o venir al pensamiento (mat’aña, tüt’aña) ―varias de esas acciones cognitivas ya en desuso―, en cuanto al entendimiento podemos recuperar tres categorías, revisando el diccionario de Bertonio de 1612.

Unancha. En diccionarios actuales el unancha es definido como seña o símbolo, pero las glosas de hace más de cuatro siglos sugieren una semiótica de la intelección. Entender (unancha) no sería una operación posterior al signo ―que sería sanampa para distinguir algo, puyllu o chimpu ―, sino el mismo proceso por el cual algo se vuelve significativo para alguien. La señal, imagen, insignia o sello (unancha) no son meros objetos exteriores, pues exigen una acción interpretante: unanchaña es reconocer, advertir, entender y atender aquello que se manifiesta. A su vez, comprender culmina nuevamente en la producción de signos o emisión —marcar, señalar, escribir, declarar—, por lo que la significación forma un movimiento circular entre manifestación, interpretación y nueva expresión.

Tuqinchaña. En el presente solo han quedado los significados de tuqi y tuqiña , pero con las acepciones antiguas ―tuqini , tuqinchaña y tuqipa ― podemos colegir una pragmática de la verdad: entender sería el discernimiento argumentativo orientado hacia la verdad o rectitud. Tuqirpäña designa el , mientras tuqinuqaña añade el movimiento reflexivo de discurrir y analizar diversas posibilidades; conocer no consiste, así, en recibir pasivamente un contenido, sino en recorrer razonadamente las vías sobre “cómo se hará esto o lo otro”. Esta capacidad se realiza en el lenguaje: tuqinchäña , es decir, hacer inteligible algo mediante argumentos capaces de convencer. La verdad (tuqipa) aparece entonces como una cualidad simultáneamente cognitiva, lingüística y práctica: entender bien, hablar verdad, decirla sin encubrimiento y enderezar lo torcido. Por ello, tuqini y tuqapu amawt’a representan la culminación del juicio y la comprensión. Incluso tuqisiña recuerda que la palabra puede disputar, afrentar o jactarse.

Jamuña. Aparte del actual comprender (amuyaña), darse cuenta del sentido y causas de lo que ocurre, existen otros términos cercanos: jamuqaña , jamusiña , jamut’aña . Pero con los significados antiguos puede reconstruirse una hermenéutica modal o la interpretación del modo de existir, donde la intelección no es representación mental, sino metamorfosis modal: entender es volverse de otra manera, una “mudanza” del propio modo-de-ser mediante una transformación práctica. Si la raíz es jamu y jamuchaña , el cognoscente no aprehende un objeto, sino que se transforma en una manera de estar-en-el-mundo. Jamurpäña sería una certeza encarnada, un saber de raíz que es a la vez adivinación sospechosa y aprehensión profunda, operando una significación razonada, un dar a entender (jamutäña) que performa la comprensión en el discurso, un diálogo modal y examen recíproco donde el intérprete se ‘recata’ y ‘juzga’ al otro, guiándose por la razón. Así, el jamuni (amawt’a y hechicero) no escinde teoría de praxis, sino que cifra al sabio como artesano de maneras: quien dibuja y mide, imita y transforma el modo de ser hasta alcanzar una significación —una hermenéutica que conoce transfigurándose.

Quedan cordialmente invitadxs para el viernes 18 de septiembre
11/09/2026

Quedan cordialmente invitadxs para el viernes 18 de septiembre

  | Desde la “Olla Común” del Taller de Historia Oral Andina (THOA)LA ASUNTA Y EL MITO YUNGUEÑO DE LA CHUQIL QAMIR WIRNI...
08/09/2026

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LA ASUNTA Y EL MITO YUNGUEÑO DE LA CHUQIL QAMIR WIRNITA

Por: Ramiro R. Huanca Soto
Cuando los pobladores de La Asunta tomaron las maquinarias de la empresa minera que operaba sin permiso legal a orillas del río Bopi, las denuncias y acciones no serían sólo legales y políticas, sino también ontológicas. El ecosistema de La Asunta fue alterado por la minería extractiva, desequilibrando la convivencia y la producción tanto a los seres humanos como a los otros seres que paulatinamente perdían la vida, como víboras, peces y otros animales.

Esta referencia a los animales mu***os implica al sentipensar yungueño y al pluriverso de seres con los que convivimos día a día. Los animales hacen y son nuestra vida. Seres del monte, de los bosques y del agua que también son alterados por la contaminación en su normal existencia y eso entristece. Desde esta vivencia, la resistencia a la minería extractiva fue adquiriendo un tono de análisis legal y político. Legal por cuanto la misma AJAM, aunque tardía y condescendiente, declaró no haber otorgado permiso; de otro lado, político por cuanto La Asunta como pueblo había decidido expulsar el extractivismo atroz, tomar las maquinarias y decomisarlas como objetos de resarcimiento a los daños y perjuicios. Todo esto fue decidido en un gran Cabildo. En este tramo, se cruzaron los ejercicios racionales, como diría Silvia Rivera. Lup´ìña, ejercer el pensamiento con claridad objetiva, así como el flujo del amuyt’aña, el sentir con el corazón, volcar lo racional al chuyma, sentir el lugar trágico de los hechos en el río Bopi y ver-sentir también la muerte de los animales.

Esta dinámica entre la razón analítica y la sensibilidad que también expresa criterio, se da en los relatos yungueños registrados por la aymara Lucy Jemio Gonzales, en el contexto del Archivo Oral de la Carrera de Literatura-UMSA. Uno de ellos, relatado por Freddy, un narrador de Chulumani, cuenta que el relato de la Bernita como pueblo encantado, “sigue existiendo, ya es demonio ya; así es que no hay ni que acercar, cualquiera que se encuentra se convierte en diablo”. El narrador de entonces, afirma la contemporaneidad del relato en tanto articula las relaciones sociales con seres de diversos mundos. Son hechos concretos de sucesos históricos que implican a la transformación y dinámica adaptativa del pasado a la realidad actual.

Continúa el relato y trata cómo Bernita es seducida por el “hijo del diablo”, que en verdad era una víbora que para seducir se convertía en humano. “Después ha tenido crías, ha tenido diablos no más había tenido, criatura de niño. Le han querido matar su papá de la chica ese…eses crías; a ellos nomás les ha encantado; les ha querido matar quemar a este, a esas crías de serpiente, de víbora…a ellos nomás les han convertido en diablo…”. El relato muestra la influencia de la iglesia que asume que las crías son hijos del hijo del diablo; al contrario, desde el mito yungueño las crías devenidas en serpientes o víboras, articulan la memoria antigua. Representan el presente potencial del cambio de una realidad a otra en la que la fuerza transformadora determina la vida de todos/as. Las serpientes o víboras son, en el río Bopi, no hijos del diablo sino la fuerza regeneradora y la pervivencia yungueña.

Han querido matar a las serpientes o víboras pero el relato da cuenta de que “a ellos nomás les han convertido en diablo”, es decir en víbora. Este mecanismo de conversión sería el ejercicio del poder del relato en la forma mítica de la fertilidad, mutación y resistencia a la minería. Con esta fuerza mítica, la maquinaria minera debe quedar petrificada y ser rodeada de serpientes o víboras, es decir, ser objeto de regeneración para la vida, razón de dignidad y lucha de La Asunta. Esto implica, desde el relato oral la Bernita, hacer honor a La Asunta y al río Bopi en el cumplimiento de los compromisos ambientales según la CPE y restituirles su ritmo y cauce normal en la madre tierra yungueña.

  | Desde la “Olla Común” del Taller de Historia Oral Andina (THOA)DEL SEÑORÍO CHARCA AL PATRONO “SAN LUIS DE SACACA”Por...
02/09/2026

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DEL SEÑORÍO CHARCA AL PATRONO “SAN LUIS DE SACACA”

Por: Vitaliano Soria Choque

El presente artículo remonta al pueblo de Sacaca a su pasado histórico, como integrante de la Gran Confederación Charca y a los primeros vecinos del pueblo que introdujeron a “San Luis” como patrono del pueblo. El objetivo es comprender la coexistencia en la fiesta de Sacaca, la religiosidad y la cosmovisión del señorío aymara Charca, practicadas por las comunidades actuales y la ritualidad de devoción a “San Luis”. ¿Quién fue San Luis? En realidad, fue el rey Luis IX de Francia, conocido como Ludovico (siglo XIII), quien, por su alto compromiso con la Iglesia católica, creando monasterios y órdenes, fue canonizado en el año 1297 y murió en Túnez un 25 de agosto. Por la importancia para la Iglesia católica, el día de su muerte fue instituida como fiesta del santo en la Iglesia católica universal.

Ancestralmente, Sacaca fue la capital del señorío aymara Charca, junto a los señoríos Qara Qara, Chuís y Chichas; los dos primeros se establecieron en la puna y los dos últimos en los valles. Por ello subsiste en la actualidad el intercambio de productos entre ambas regiones en la feria de trueque en Sacaca. Durante la conquista incaica el señorío Charca se mantuvo íntegro, puesto que el Inca observó la capacidad guerrera de su gente y lo incorporó al ejército incaico, con el fin de consolidar las tierras ocupadas y servir como centinela contra las incursiones de la etnia Chiriguana. En el periodo colonial, la corona española instituyó la “encomienda” para consolidar las tierras conquistadas a cambio de evangelizar a los indígenas a cargo de los encomenderos. A su vez, esa población guerrera de las comunidades fue convertida en mitimae en los repartimientos mineros de Potosí; a pesar de los trabajos forzados y crueles, las charcas resistieron a su exterminio étnico.

Sacaca forma parte de la provincia Alonso de Ibáñez del Norte de Potosí, creada durante la República, separándola de Charcas, por ley de 12 de noviembre de 1923. Durante la presidencia de Bautista Saavedra (1921 – 1926). Su nombre se refiere a un héroe de la resistencia anticolonial de Potosí, de 1617, que buscaba su autonomía.
La fiesta en devoción del Santo Patrono “San Luis de Sacaca” es la más importante del pueblo. Los vecinos, los residentes de otras ciudades y algunos forasteros, ligados por lazos de familiaridad y amistad, conforman las fraternidades folclóricas que participan de la fiesta; su desarrollo comprende la “Entrada de Ceras” en la víspera y la velada nocturna en las esquinas de la plaza, con renombrados artistas y conjuntos musicales de la región y de las ciudades aledañas. Al día siguiente, se concurre a la iglesia para escuchar la misa en devoción al santo patrono; después de la misma, se participa de la entrada folclórica. Luego, se visita a los “pasantes” en su local, quienes brindan un agasajo con comida, bebida y música con las bandas de los visitantes y la orquesta contratada.

Para los sacaqueños, esta fiesta significa el reencuentro con sus antepasados, manteniendo vivas las tradiciones y costumbres de sus padres y abuelos; a su vez, es una fuente para reforzar su identidad cultural sacaqueña de las actuales y futuras generaciones. La misa al santo patrono se da tanto para la población de la urbe como para las comunidades; de esta manera mantienen la coexistencia religiosa de ambas poblaciones. Por un lado, las entradas folclóricas del pueblo van acompañadas de sus bandas e instrumentos de viento, y por otro, las comunidades participan con su Jula Jula y sus zapateadas, pero ambas comunidades humanas mantienen los rituales a sus divinidades y actúan según sus cosmovisiones ancestrales. La fiesta es todo un acontecimiento religioso, ritual, folclórico y social para su proyección hacia el turismo local, regional y nacional.

En fin, es importante resaltar que, en nuestros días, las comunidades indígenas de la región del Norte de Potosí mantienen sus tradiciones y costumbres de sus antepasados, pero se articulan con las fiestas patronales de la iglesia católica, sin someterse ni perder su religiosidad y rituales a sus deidades. Y a su vez, el pueblo de Sacaca mantiene su devoción a los santos y a las vírgenes.

¡Jallalla Sacaca, Jallalla Norte de Potosí!

  | Desde la “Olla Común” del Taller de Historia Oral Andina (THOA)EL RITO QUE PERMANECEPor: Verónica Hidalgo RamírezEl ...
26/08/2026

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EL RITO QUE PERMANECE
Por: Verónica Hidalgo Ramírez

El símbolo nos ayuda a ordenar y comprender el mundo. A través de los símbolos damos significado a lo que vivimos, a nuestras creencias y a aquello que consideramos importante. Un símbolo puede representar algo que no está presente, pero que sigue teniendo un significado para la comunidad. Cuando varios símbolos se relacionan y se expresan mediante acciones, forman un rito. Podríamos decir que el símbolo es como un ladrillo y el rito como una pared: cada símbolo aporta un significado y, al unirse con otros, construye una experiencia colectiva.

Los ritos se construyen culturalmente. Son acciones vinculadas a creencias, costumbres y tradiciones que se repiten porque tienen un significado especial para una comunidad. Por eso se transmiten de una generación a otra. No se trata simplemente de repetir una acción, sino de mantener viva una forma de entender y relacionarse con el mundo.

En el rito se unen símbolos, creencias, tradiciones, acciones y también emociones. Por eso hablamos de ritualidad. A través de ella, las personas se reconocen como parte de un grupo y comparten una manera de vivir y expresar determinados significados. Muchas veces, lo que significa un ritual no necesita explicarse con palabras. Las personas que participan ya conocen sus gestos, sus momentos y sus símbolos. Es un conocimiento que se aprende participando, observando y repitiendo.

Por esta razón, los rituales tienen una gran fuerza. No permanecen solamente en las ideas, sino que se incorporan a la memoria, a los hábitos, a los gestos y a las prácticas cotidianas. Se aprenden con el cuerpo y con los sentidos. La atención, la percepción y la memoria participan en este proceso y permiten que el significado del ritual permanezca a lo largo del tiempo.

El rito también tiene una relación muy cercana con el mito. El mito cuenta una historia cargada de símbolos y explica acontecimientos que la comunidad considera fundamentales. El rito lleva esa historia a la acción. A través de él, el pasado vuelve a hacerse presente y la comunidad puede revivir colectivamente aquello que considera importante. Por eso, el ritual no solo recuerda una historia: la actualiza y le da nuevamente sentido.

Así, podemos decir que el rito es una semilla de la identidad colectiva. A través de los rituales, una comunidad recuerda quién es, de dónde viene y qué considera importante. Los ritos fortalecen la memoria colectiva y permiten que determinados valores, conocimientos y experiencias continúen siendo parte de la vida de las nuevas generaciones.

Los ritos también ayudan a mantener el equilibrio dentro de la comunidad. Pueden realizarse para enfrentar conflictos, superar momentos difíciles o restablecer una situación que ha sido alterada. Pero también pueden tener una función preventiva, porque permiten reafirmar los vínculos y mantener la armonía del grupo.

Otro aspecto importante es la relación entre el rito y el tiempo. El tiempo profano y el tiempo sagrado. Es un tiempo que puede regresar y actualizarse mediante la repetición ritual. Cada celebración permite volver simbólicamente a los acontecimientos de origen y establecer nuevamente el vínculo con aquello que la comunidad considera sagrado.
Por eso, la repetición no significa hacer siempre lo mismo de manera mecánica. Cada vez que se realiza un ritual, se vuelve a construir un vínculo con el pasado y se renueva su significado en el presente. La repetición permite que aquello que se considera importante no desaparezca y pueda continuar formando parte de la vida colectiva.

Finalmente, el rito tiene una capacidad transformadora. No solo representa una realidad, sino que puede ayudar a cambiarla. A través del ritual, los deseos y las intenciones se convierten en acciones compartidas. Se busca restablecer el equilibrio, renovar los vínculos, pedir, agradecer, celebrar o recordar.

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