07/08/2026
«Saludo a la Patria dispersa y ausente en nuestro vasto y hermoso territorio, pero presente siempre y clavada por siempre al fondo de nuestros corazones. El momento, demás está decirlo, es grave y solemne. Después de más de cien años de experiencia republicana, llegamos a un estado y punto en que otra vez la sabiduría de los legisladores bolivianos entrará a una nueva prueba, a un nuevo ensayo en el largo y secular camino del desenvolvimiento histórico de esta joven República.» [...]
»Yo, Honorables Representantes, que me siento viejo, muy viejo, con todo me siento vinculado a todo cuanto signifique empresa generosa y búsqueda del porvenir. No oculta pues mi simpatía por cuanto signifique estudio leal, honrado y vigoroso de los problemas institucionales que la humanidad confronta en estos momentos. Bienvenidos pues el trabajo joven, la iniciativa joven, el sacrificio joven » […]
»Quisiera servir a mi patria en este sitio más bien pasivo de dirección reglamentaria [de la Asamblea Constituyente debido a mi edad] pero soy boliviano, y ello me impone un deber muy grande: defender a la patria en todo instante y en toda forma hasta morir.» (1)
«[Pero] [n]o quiero morirme antes de denunciar la verdad al presente de Bolivia. El servicio verdadero al país no es fácil, está lleno de sacrificios amargos. Pido a los dioses acierto para la nueva Bolivia que con coraje sabrá sobrellevar las amarguras y tristezas que apareja el servicio a la Patria. Sabéis que hombres de Estado, distantes de nosotros, han caído en el abismo de la abyección por haber olvidado que en la altura viven las almas de los pueblos realmente superiores, por haber olvidado que hay un deber que cumplir ante los hombres del presente por propia conciencia. No es posible olvidar las prácticas que vienen de los grandes maestros, entre ellos Jesucristo. Veo un nuevo amanecer para Bolivia con este nuevo año y mi consejo es: Una democracia sin complejidades y desde cuyo fondo la conciencia levante al hombre público, al pueblo y a la nación sobre las nubes de una grandeza moral y espiritual. Sólo así se podrá edificar una nación sólidamente noble, noblemente austera.» (2)
(1) Extractos del Discurso de Inauguración de la Asamblea Constituyente de 1944 presidida por don Franz Tamayo Solares. 6 de agosto de 1944. Archivo Privado Tamayo.
(2) Extracto del Discurso de Clausura de la Honorable Convención Nacional de 1944 presidida por don Franz Tamayo Solares. 1ro. de enero de 1945. Archivo Privado Tamayo.
(3) Fotografía de don Franz de pie con la palabra en el Congreso, su hijo Harmodio Tamayo Galindo de guardaespaldas.