26/06/2026
Guayaramerín también debe conocer su suelo
Muchas veces pensamos que los grandes movimientos de la tierra ocurren lejos de nosotros. Sin embargo, conocer qué hay debajo de Guayaramerín, cómo se comporta el río Mamoré y qué hipótesis existen sobre estructuras tectónicas cercanas, es parte de una ciudadanía informada.
La prevención no nace del miedo, nace del conocimiento. Y el conocimiento debe servir para impulsar más estudios, más planificación y mayor seguridad para nuestra población.
Las imágenes muestran, de manera sencilla, cómo es el entorno geológico de Guayaramerín y del río Mamoré. En esta zona se ha observado un cambio brusco en la pendiente del río, conocido como “knickpoint”, que algunos estudios relacionan con movimientos lentos del terreno ocurridos a lo largo del tiempo.
Una de las hipótesis es la existencia de una posible falla ciega: una fractura enterrada que no llega a verse en la superficie, pero que podría deformar lentamente el terreno. Es importante aclarar que su ubicación exacta, tamaño y actividad todavía no están completamente comprobados, por lo que las imágenes representan una explicación interpretativa y no un mapa oficial de una falla confirmada atravesando la ciudad.
Aunque el noreste de Bolivia es considerado una zona de amenaza sísmica relativamente baja, eso no significa que el riesgo sea inexistente. Un sismo fuerte sería poco frecuente, pero podría afectar con mayor intensidad a construcciones débiles y a sectores asentados sobre suelos blandos o húmedos.
La intención de esta publicación no es causar temor, sino recordar que Guayaramerín necesita más estudios geológicos, planificación urbana, normas de construcción seguras y preparación ante emergencias. Conocer nuestro territorio es una forma de prevenir y proteger a la población.