29/03/2026
¿Quién soy? En Dios nació la semilla. El universo se hizo poema y la existencia orquestó la sinfonía. Hombre y mujer, esencia divina. La pluma escribe la guía, el abrazo de los bailarines se funde en el amor que muere en el fuego de las bienvenidas. Respira y se rompe, del corazón brota el enigma. El cuerpo de las serpientes enroscadas es la carne del tallo en el río del que emana el cauce de la sangre hasta el destino de una sola ida… cuando los dos se miran, se hacen ninguno, y es que, solo en el uno se habita.
De las raíces nace la vida. Oscuridad que es consumida. Nutrirse ilumina, se expande la salida. La naturaleza busca crecer cuando la eternidad encuentra la entrada en la pausa de una crisálida perdida. El comienzo se halla en las alas que nos cuidan.
El árbol brilla en la flor que destaca en la fisura del campo de batalla, conquistas de ideas, pensamientos y mentiras, la verdad en el disparo mata a la confusión del ilusionista. Los hombres caen al defender sus creencias, una flecha se hizo mil y en el suelo, la herida yace para compartir. La espada atraviesa el alma ancestral de la libertad y su juicio. en la jaula, las caras tocan tierra y la humildad agacha la cabeza tocando el fondo del lago.
La rosa es pisada y desconsiderada, solo el pétalo blanco que perdona el olvido de la humanidad se desliza en la rotura de la piel santa. Volvemos al viaje de retorno al hogar, los ojos se encuentran, y la mujer sostiene a su bebé sobre la roca que anuncia el final.
Los pilares de Dios se construirán, sobre la mar navegaron los barcos que salvaron al capitán, solo en el cielo se sabe el por qué de esta sincronicidad. La isla se hizo montaña y de su falda, los valles crearon la danza, el bosque recrea los límites del jardín, florecen los vientos que anuncian la llegada, el agua es mamá, el fuego es papá, somos hijos y abuelos, la fe es la brújula que ya no necesita mapas al caminar.
Decide dónde quieres estar, recuerda y aprende, aquí y ahora eres el presente que muere constantemente en la unidad.