04/06/2026
SPÖ St. Pölten : En el marco del evento “Quo Vadis Cuba”, organizado por la sección de educación de St. Pölten, tuvo lugar un encuentro entre nuestro presidente del partido en St. Pölten, el alcalde Mag. Matthias Stadler, y el embajador de la República de Cuba, Pablo Berti Oliva, durante el cual el alcalde Stadler lanzó el siguiente llamamiento:
Sigo con gran preocupación la actual situación humanitaria y económica en Cuba, donde millones de personas se enfrentan a diario a restricciones masivas en el suministro de alimentos, de medicamentos, energía e infraestructura médica. Los más afectados son los niños, los ancianos y las personas con enfermedades crónicas.
Los últimos acontecimientos en torno a la orden ejecutiva promulgada el 1 de mayo de 2026 por el Gobierno de los Estados Unidos, así como el anunciado incremento de las medidas económicas, financieras y comerciales contra Cuba, son motivo de grave preocupación. Según la valoración de las autoridades cubanas, estas medidas conducen a un mayor recrudecimiento de la ya de por sí tensa situación económica y social de la población.
En particular, las sanciones adicionales contra las empresas cubanas, así como las restricciones en los sectores energético y financiero, no afectan a estructuras estatales abstractas, sino directamente a las personas en su vida cotidiana. Cuando hay escasez de combustible, de alimentos, no hay disponibilidad de medicamentos y se bloquea el desarrollo económico, se producen consecuencias humanitarias que, desde el punto de vista de los derechos humanos, no se pueden ignorar.
Independientemente de los sistemas políticos o las diferencias ideológicas, el ser humano debe ocupar siempre un lugar central. El respeto de los derechos humanos no solo abarca las libertades políticas, sino también el derecho a la salud, la alimentación, la educación y una vida digna. La presión económica nunca debe provocar el sufrimiento colectivo de la población civil.
En una conversación personal con Su Excelencia, el embajador cubano Pablo Berti Oliva, me quedó una vez más, especialmente claro, los enormes retos a los que se enfrenta actualmente la población en Cuba. En nuestro intercambio pudimos abordar tanto la difícil situación del abastecimiento como las repercusiones del aislamiento económico en la vida cotidiana de muchas familias, en el sistema sanitario y en las perspectivas de futuro de los jóvenes.
En principio, acojo con satisfacción cualquier ayuda humanitaria sincera que contribuya a aliviar el sufrimiento de las personas. Sin embargo, la ayuda internacional debe estar libre de intereses políticos y llegar realmente allí donde se necesita con urgencia. Provocar deliberadamente una catástrofe humanitaria como medio de presión política entra en contradicción diametral con todas las prácticas de la geopolítica y debe condenarse con la mayor firmeza.
Observo, además, con preocupación la creciente escalada en el trato que el Gobierno de los Estados Unidos dispensa a Cuba, mediante medidas que rozan en la preparación de una guerra de agresión. Precisamente en tiempos de incertidumbre global, se necesitan el diálogo, las soluciones diplomáticas y el respeto mutuo en el marco del Derecho internacional. La comunidad internacional no debe permitir que el aislamiento económico y la confrontación política se agraven aún más.
Esta declaración pretende servir, al mismo tiempo, de base para abordar la situación humanitaria actual en Cuba, así como las repercusiones de las sanciones económicas en materia de derechos humanos, en el marco del Comité Europeo de las Regiones en Bruselas.
En este contexto, cabe señalar, en particular, que la restricción del acceso a la asistencia médica, los alimentos, la energía y el desarrollo económico tiene repercusiones directas en la realidad cotidiana de la población cubana.
Precisamente a nivel europeo se necesita una clara postura humanitaria: los derechos humanos son universales y no se deben relativizar por intereses geopolíticos. El sufrimiento de la población de Cuba merece atención internacional, disposición al diálogo y apoyo humanitario concreto.
Apelo a todos los actores internacionales para que apoyen medidas que contribuyan a mejorar las condiciones de vida de la población cubana, faciliten la ayuda humanitaria y sitúen la protección de los derechos humanos en el centro de la acción política. Exijo un retorno a la renuncia general a la violencia y al cumplimiento de la Carta de las Naciones Unidas, al respeto del derecho de los pueblos a la autodeterminación y al orden de paz mundial. La guerra y la violencia no son medios legítimos de conflicto político y nunca deben volver a serlo.
La solidaridad con las personas que sufren no conoce fronteras ideológicas. La humanidad, la paz y la dignidad deben seguir siendo los principios supremos de la política internacional; la violencia contra la población, ya sea mediante medidas militares o económicas, es inaceptable.