Nuestra pequeña historia
Desde chico siempre me fascinó mirar las estrellas, imaginar qué tan lejos están, qué tan grandes pueden llegar a ser y qué tan difícil es para nosotros alcanzarlas. Mirar los planetas despertaba mi curiosidad y me hacía correr a buscar libros e información sobre estos, un pequeño investigador nacía en mi. Oía historias de épocas donde el hombre había logrado llegar a la luna, y me preguntaba por qué no llegamos aún más lejos después de tanto tiempo. Leía sobre decenas de misiones espaciales, satélites y sondas lanzadas a distintos rincones del sistema solar, años de preparativos, cientos de genios, todo apostado en un lanzamiento de cohete.
¿cuál era el motivo que llevaba a todas estas personas a apostar tanto? ¿simple curiosidad? De a poco me fui dando cuenta que está en la naturaleza humana, el intentar superarse, trascenderse, llegar a límites antes inimaginables. También descubrí otras maravillas de la ciencia aeroespacial, como que la gran mayoría de descubrimientos que surgieron de su investigación fueron luego aplicados en la Tierra, por ejemplo en medicina, comunicaciones, nuevos materiales, biología, etc. Me alegró saber que no todos los avances tecnológicos surgieron de la guerra, que existen ciencias que nos unen y nos hacen crear en lugar de destruir.
En 2017 tuve la oportunidad de conocer Mars Society, una asociación mundial que, al igual que yo, ve las maravillas de la ciencia aeroespacial y el enorme potencial humano para conquistar el espacio, específicamente el planeta Marte, al cual sin ninguna duda podemos llevarle vida. Gracias a ellos pasé dos semanas en una base simulando ser un astronauta en el planeta Marte, conviviendo con un excelente grupo de latinoamericanos que me inspiraron y me impulsaron a querer provocar estas mismas sensaciones en las personas de mi país, querer despertar su curiosidad y demostrarles que no es necesario irse al exterior para relacionarse con este mundo de las ciencias aeroespaciales. Al volver, encontré muchas personas igual de apasionadas que yo, y juntos creamos el capítulo argentino de Mars Society, con la tarea de inspirar a las nuevas generaciones, y la esperanza de fortalecer el sector espacial argentino, ya que potencial intelectual nos sobra.
G.C.