16/02/2026
Esta foto de 1905 fue tomada en el actual Cruce Alberdi, con el fotógrafo ubicado en el final de calle Salta, de tierra. Pueden verse niños haciendo travesuras, un ciclista, un lisiado, un canillita, el guardabarreras, alguien de clase media manejando un sulky, tal vez un vecino del Barrio Inglés.
El objetivo de esta página no son las fotos antiguas, sino los aspectos materiales y de allí, los sociales.
Por eso, si miramos detrás, vemos que hay construcciones, columnas de telégrafo, chimeneas, una pila de adoquines. Un poste clavado en el suelo, para atar el caballo. Papeles en el suelo.
Ese paisaje antiguo poco y nada tiene que ver con el actual. Pero algunas pocas materialidades perduran, las vías de esa locomotora todavía están, aunque inactivas y semi enterradas.
Por lo tanto, se trata de un paisaje arqueológico.
Las relaciones entre ese paisaje viejo y el que vemos hoy se han perdido y la arqueología puede recuperar el sentido social de esa evolución. De este modo, de ser un lugar de encuentro, con bares, fondines y una población precaria, desde 1930 pasó a otro espacio muy frecuentado por los obreros que iban a los Talleres de Pérez, con nuevos bares. Luego se demolieron las casas antiguas, se construyeron silos y edificios modernos: el Cruce pasó a un espacio casi intrascendente, anómico, de paso fugaz con el auto.
Esa fue la evolución del lugar.
De sitio semi-rural a urbano pasó a ferroviario. Reducido paulatinamente el ferrocarril, se convirtió en un espacio de conflicto entre el automóvil y el tren y generó el Viaducto Avellaneda. El nombre "Cruce Alberdi" ya no es reconocible por todos y ya es un paisaje indiferente, que se mira sin ver.
Paradójicamente, también hubo una secuencia de gente sin trabajo, marginados y changarines, personas que hoy han retornado a ese espacio urbano, probablemente para no ser vistos.
Tal vez esa condición humana -la miseria- nunca desapareció del Cruce Alberdi.