Quienes impulsamos y construimos una red tenemos que saber que nuestra función es acompañar, interactuar y compartir; debemos acercar, proponer o gestionar diferentes herramientas útiles para promover el desarrollo, pero no pretender imponerlo. También comprendemos que un destinatario siempre presente es el entorno urbano, rural y natural, ya que -nos demos cuenta o no- nuestras acciones influyen
en él, modificando local, regional y globalmente todas las formas de vida. Aspiramos entonces a generar espacios para que la voz de los pobladores rurales
no nos sea indiferente y para que nuestro entorno, carente de voz propia, pueda transmitir su mensaje y ser inteligentemente interpretado.