Sindicato Regional de Luz y Fuerza de la Patagonia

Sindicato Regional de Luz y Fuerza de la Patagonia Organización Gremial de Primer Grado, que asume la representatividad de sus Trabajadores de la actividad eléctrica en Tierra del Fuego - Santa Cruz - Chubut

PIEDRA BUENA: VIDAL DESTACÓ EL TRABAJO DE MARÍA RUIZ Y RATIFICÓ EL FORTALECIMIENTO DE SERVICIOS PÚBLICOSDurante las acti...
25/08/2026

PIEDRA BUENA: VIDAL DESTACÓ EL TRABAJO DE MARÍA RUIZ Y RATIFICÓ EL FORTALECIMIENTO DE SERVICIOS PÚBLICOS

Durante las actividades por el aniversario de Comandante Luis Piedra Buena, el gobernador Claudio Vidal inauguró una nueva obra de infraestructura eléctrica en el barrio Monte León y destacó públicamente la tarea que María Ruiz viene desarrollando al frente de Servicios Públicos Sociedad del Estado. La intervención beneficia inicialmente a 59 lotes y forma parte de una política destinada a fortalecer la empresa pública y extender obras y servicios esenciales en Santa Cruz.

El gobernador Claudio Vidal, acompañado por la intendenta Analía Farías, la directora de Servicios Públicos Sociedad del Estado María Ruiz, trabajadores y trabajadoras de la empresa y autoridades provinciales y municipales, encabezó la inauguración de la nueva iluminación del barrio Monte León, en Comandante Luis Piedra Buena.

La obra demandó una inversión de $48.581.000,36 e incluyó 1.140 metros de líneas de baja tensión y 33 nuevas luminarias, alcanzando en esta primera etapa a 59 lotes.

El sector se encuentra en plena expansión y proyecta superar los 100 lotes, por lo que Servicios Públicos asumió el compromiso de continuar acompañando su crecimiento con nueva infraestructura.

ACOMPAÑAR EL CRECIMIENTO DE LAS LOCALIDADES

Durante el acto, María Ruiz señaló que uno de los objetivos centrales de Servicios Públicos es acompañar el desarrollo de cada localidad de Santa Cruz y garantizar que el crecimiento urbano tenga detrás los servicios esenciales que necesita.

Ruiz agradeció especialmente el compromiso de los trabajadores y trabajadoras de la empresa, a quienes reconoció como protagonistas de la concreción de la obra, y confirmó que Servicios Públicos continuará acompañando las próximas etapas de expansión de Monte León.

La definición sintetiza una concepción concreta: allí donde una localidad crece, los servicios públicos tienen que crecer con ella.

FARÍAS: “ESTO SE LLAMA TRABAJO CONJUNTO”

La intendenta Analía Farías puso el acento en la articulación que permitió concretar la obra y resumió ese proceso con una definición: “Esto se llama trabajo conjunto”.

Explicó que la intervención surgió de escuchar las demandas de los vecinos vinculadas con extensiones eléctricas, agua y redes, y destacó el trabajo coordinado entre el Municipio, Servicios Públicos, Obras Públicas y Planeamiento Urbano.

De esa manera, una necesidad planteada desde el territorio pudo transformarse en una respuesta concreta para las familias de Piedra Buena.

VIDAL Y UN FUERTE RECONOCIMIENTO A MARÍA RUIZ

Uno de los momentos centrales del acto se produjo cuando Claudio Vidal se dirigió directamente a María Ruiz y realizó un reconocimiento público a su trabajo al frente de Servicios Públicos.

El Gobernador destacó especialmente su trayectoria como representante de los trabajadores y la responsabilidad asumida en la conducción de la empresa.

“María, esto tiene que ver con tu trabajo también. Sos representante de los trabajadores y de hecho los defendés, eso me consta. Pero además te pusiste la camiseta de la empresa y estás trabajando día a día para que podamos entre todos defender a Servicios Públicos”, expresó Vidal.

Las palabras significaron un fuerte respaldo político e institucional a la gestión de Ruiz y pusieron en valor una conducción que busca demostrar que defender a los trabajadores y fortalecer una empresa pública eficiente son parte de un mismo objetivo.

“Servicios Públicos está cambiando y las cosas están funcionando”, sostuvo Vidal, quien planteó la necesidad de continuar recuperando el lugar que debe ocupar una compañía estratégica para la provincia: “la empresa de Santa Cruz que siempre tuvo que haber sido”.

El Gobernador también agradeció especialmente a los trabajadores y trabajadoras de Servicios Públicos y remarcó que los esfuerzos individuales sólo pueden convertirse en resultados cuando existe un equipo detrás.

15.000 LUMINARIAS PARA SANTA CRUZ

Vidal confirmó además que este tipo de obras continuará desarrollándose en toda la provincia y recordó la adquisición de 15.000 luminarias destinadas a las distintas localidades santacruceñas.

El Gobernador destacó la importancia de garantizar que cada recurso adquirido llegue efectivamente al territorio y se transforme en una mejora concreta para los vecinos.

Porque detrás de una luminaria existen cuestiones esenciales de la vida cotidiana: seguridad, mejores condiciones urbanas y barrios que pueden continuar creciendo.

UNA EMPRESA PÚBLICA PRESENTE EN EL TERRITORIO

La inauguración de Monte León dejó así una señal que trasciende las 33 luminarias instaladas.

Provincia, Municipio, Servicios Públicos y sus trabajadores confluyeron detrás de una obra concreta, pero también de una concepción sobre el papel que debe cumplir una empresa estratégica del Estado: estar presente donde una comunidad crece y transformar recursos públicos en mejores servicios.

El reconocimiento de Vidal a María Ruiz se inscribió en ese rumbo: respaldar una conducción que combina la defensa de los trabajadores, el fortalecimiento de Servicios Públicos y la responsabilidad de garantizar servicios esenciales a los santacruceños.

Ruiz asumió el compromiso de continuar llevando infraestructura donde sea necesaria; Farías reivindicó la articulación como herramienta para responder a las demandas de los vecinos; y Vidal marcó que las obras seguirán llegando a las localidades de Santa Cruz.

El Gobernador lo sintetizó durante el acto: “Esta es la forma, este es el camino. Siempre va a ser por acá. Es entre todos.”

Y Piedra Buena dejó una imagen concreta de ese camino: cuando la decisión política, la gestión y el trabajo se encuentran en el territorio, el Estado se transforma en una luz encendida frente a la casa de un vecino.

En tiempos de crisis, ampliar derechosGenerar Salud amplió de 3.400 a 9.500 los medicamentos del vademécum para sus afil...
23/08/2026

En tiempos de crisis, ampliar derechos

Generar Salud amplió de 3.400 a 9.500 los medicamentos del vademécum para sus afiliados

En un sistema de salud atravesado por el aumento permanente de los medicamentos y de las prestaciones, y con las obras sociales sindicales haciendo un enorme esfuerzo para sostener sus servicios, Generar Salud consiguió una importante ampliación del vademécum ambulatorio del Plan F 800 G, que desde agosto pasó de aproximadamente 3.400 a 9.500 productos disponibles.

La medida, alcanzada a partir de las gestiones realizadas con Sancor Salud, incorpora miles de nuevas opciones entre medicamentos, marcas, presentaciones y alternativas terapéuticas, con una cobertura del 40%.

El dato adquiere otra dimensión cuando se lo mira en el contexto actual. Las obras sociales sindicales enfrentan una ecuación cada vez más difícil: medicamentos, prácticas médicas e internaciones cuyos costos crecen de manera sostenida frente a recursos que no acompañan esa evolución. En ese escenario, sostener prestaciones es una tarea cotidiana; conseguir ampliarlas es una conquista.

El presidente de Generar Salud, Amílcar Fernández, señaló que “sabemos perfectamente el momento que atraviesa el sistema de salud y el esfuerzo que están realizando las obras sociales sindicales. Por eso, pasar de 3.400 a cerca de 9.500 medicamentos es una respuesta concreta para nuestros afiliados y sus familias. Pero no nos quedamos con esto: tenemos que seguir buscando alternativas para mejorar la cobertura”.

En ese camino, la Comisión Directiva de Generar Salud se encuentra trabajando con otras entidades y prestadores para complementar la cobertura existente y avanzar sobre aquellas prestaciones en las que todavía es necesario encontrar mejores respuestas.

La ampliación, además, no modifica los beneficios ya alcanzados. Los medicamentos para tratamientos crónicos mantienen su cobertura del 70%, al igual que las condiciones correspondientes a diabetes. También se amplía la cantidad de marcas y presentaciones en salud reproductiva y continúa la sobrecobertura adicional del 30% que Generar Salud brinda para medicación de uso crónico.

Para el secretario general del Sindicato Regional de Luz y Fuerza de la Patagonia, Héctor González, el esfuerzo tiene un significado que va más allá de una actualización de medicamentos.

“Las obras sociales sindicales son una construcción de los trabajadores y hoy tenemos que defenderlas más que nunca. Cuando todo aumenta y sostener cada prestación cuesta cada día más, ampliar una cobertura significa cuidar el salario, la salud y la tranquilidad de nuestras familias”, sostuvo González.

En medio de una crisis que tensiona a todo el sistema sanitario, Generar Salud reafirma así una concepción histórica de Luz y Fuerza de la Patagonia: la solidaridad no es un discurso. Es transformar el esfuerzo colectivo de los trabajadores en respuestas y derechos concretos.

Hoy nos toca despedir a Guillermo Gallo Mendoza. Y hay despedidas para las que las palabras parecen siempre insuficiente...
19/08/2026

Hoy nos toca despedir a Guillermo Gallo Mendoza. Y hay despedidas para las que las palabras parecen siempre insuficientes.

Durante muchos años, Guillermo compartió el camino de la Fundación Patagonia Tercer Milenio y del Sindicato Regional de Luz y Fuerza de la Patagonia, pero decir solamente que trabajó junto a nosotros sería demasiado poco.

Guillermo dejó pensamiento. Dejó conocimiento. Dejó semillas.

Fue un hombre que dedicó buena parte de su vida a pensar un país más justo desde algo tan profundo y esencial como la tierra, el trabajo y la producción. Desde aquellos proyectos de política agraria de 1973 hasta Una Vuelta al Campo, La Marcha al Campo, sus trabajos sobre reforma agraria, soberanía y seguridad alimentaria y tantos documentos publicados junto a la Fundación, hubo una idea que atravesó su vida: la Argentina debía volver a mirar su territorio y ponerlo al servicio de su gente.

Pasaron gobiernos.
Pasaron décadas.
Cambió el país tantas veces.

Guillermo siguió pensando.
Y siguió escribiendo.

Porque pertenecía a esa clase de hombres que saben que el conocimiento guardado en un cajón sirve de poco. Él prefería ponerlo sobre la mesa, compartirlo, discutirlo, convertirlo en propuesta, hacerlo caminar.

Creía que una idea podía transformarse en una herramienta.
Y que una herramienta, en las manos del pueblo, podía ayudar a transformar la realidad.

Pero nosotros no despedimos solamente al intelectual, al investigador o al hombre de las grandes discusiones.

Despedimos a Guillermo.

Al compañero de tantos años. Al hombre de las conversaciones interminables, de los afectos, de las convicciones firmes y también de esas pequeñas pasiones que terminan contando una vida entera, como su entrañable amor por Vélez Sarsfield.

Hoy su ausencia duele.

Porque la muerte tiene esa costumbre inexplicable de llevarse una voz y dejarnos, de golpe, escuchando todos sus ecos.

Pero también existe la memoria.

Y la memoria tiene sus propias leyes.

Hay hombres que mueren y se van.
Y hay hombres que, cuando mueren, empiezan a quedarse.

Se quedan en una frase subrayada en un libro.
En una conversación que alguien vuelve a recordar.
En una idea que otro recoge del suelo y decide continuar.
En una semilla que germina muchos años después, cuando quien la sembró ya no está para verla crecer.

Guillermo habló durante gran parte de su vida de volver a la tierra. De sembrar. De producir. De recuperar aquello que alguna vez habíamos abandonado.

Tal vez, sin saberlo, también estaba hablando de la vida.

Porque quizá vivir sea precisamente eso:

andar un pedazo de tierra,
defender aquello en lo que creemos,
querer profundamente a los nuestros
y dejar algunas semillas antes de partir.

Hoy Guillermo se va.

Pero quedan sus libros.
Quedan sus ideas.
Quedan sus luchas.
Quedan las discusiones compartidas.
Quedan quienes aprendieron de él.
Queda su nombre escrito en una parte de nuestra historia.

Y mientras una sola de aquellas semillas continúe creciendo, Guillermo seguirá andando entre nosotros.

Desde el Sindicato Regional de Luz y Fuerza de la Patagonia y la Fundación Patagonia Tercer Milenio abrazamos profundamente a su familia y a todos sus seres queridos.

Y elegimos despedirlo con la palabra más sencilla y, quizás, la más inmensa:

Gracias.

Gracias por tu generosidad.
Gracias por tu conocimiento.
Gracias por cada discusión y cada idea.
Gracias por los libros, los proyectos y las preguntas que nos dejaste.
Gracias por haber pensado siempre un poco más allá de tu propio tiempo.

La tierra sabe guardar las semillas.
Los pueblos, también, saben guardar la memoria.

Hasta siempre, querido Guillermo Gallo Mendoza.

LA TECNOLOGÍA AVANZA. LA DIGNIDAD NO PUEDE QUEDAR ATRÁSJuan Carlos Schmid y Héctor González participaron en Buenos Aires...
18/08/2026

LA TECNOLOGÍA AVANZA. LA DIGNIDAD NO PUEDE QUEDAR ATRÁS

Juan Carlos Schmid y Héctor González participaron en Buenos Aires de una conferencia sobre Inteligencia Artificial, economía de la (des)atención y salud mental. Frente al avance de los algoritmos y el poder creciente de las grandes plataformas, plantearon una discusión que el sindicalismo no puede estar ajeno o afuera de esta discusión, quién gobierna la tecnología, qué ocurrirá con el trabajo y cómo se distribuirá la riqueza que produzca esta nueva revolución tecnológica.

El secretario general del Sindicato Regional de Luz y Fuerza de la Patagonia, Héctor González, y el secretario general del Sindicato del Personal de Dragado y Balizamiento, Juan Carlos Schmid, participaron este martes, especialmente invitados, de la conferencia “Inteligencia Artificial, Economía de la (des)atención y salud mental”, realizada en la Escuela de Gobierno de la Universidad Austral, Cerrito 1250, Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

El encuentro contó con las exposiciones de Gustavo Béliz, autor del Atlas de IA para el Desarrollo Humano, y Facundo Manes, autor de Ser Humanos, y puso sobre la mesa una discusión que ya excede ampliamente el terreno tecnológico: el poder de las plataformas, la captura de la atención, la salud mental, los vínculos humanos y la necesidad de construir límites éticos frente a una transformación que avanza a una velocidad inédita.

Uno de los conceptos centrales fue precisamente la necesidad de pasar del “puedo hacerlo” al “¿debo hacerlo?”. La capacidad tecnológica, se planteó, no puede estar separada de la responsabilidad humana, particularmente cuando las decisiones de unas pocas plataformas pueden influir sobre millones de personas.

Para González, esa discusión debe ingresar definitivamente en la agenda del Movimiento Obrero Organizado.

“La inteligencia artificial no puede discutirse solamente desde la productividad o desde cuánto puede ahorrar una empresa. Tenemos que preguntarnos qué pasa con el trabajador, con su conocimiento y con su dignidad. Si esta revolución tecnológica genera más riqueza, tenemos que discutir también cómo se distribuye la misma. No podemos aceptar que la tecnología avance mientras la desigualdad también avanza”, sostuvo.

Schmid puso el foco en la concentración de poder que acompaña al desarrollo tecnológico.

“Estamos frente a una transformación económica, cultural y profundamente política. Durante décadas discutimos quién controlaba las fábricas, los puertos, la energía y los recursos naturales. Ahora también tenemos que discutir quién controla los datos, los algoritmos y el conocimiento. Porque detrás de todo eso hay poder, y cuando el poder queda concentrado en pocas manos, la democracia tiene que intervenir y sino interviene el destino de la misma, tiene fecha de vencimiento” afirmó.

La conferencia también abordó la llamada economía de la atención: plataformas y redes diseñadas para prolongar la permanencia de los usuarios, generar estímulos constantes y convertir el tiempo y la atención de las personas en un activo económico. En ese escenario aparecen nuevas preocupaciones vinculadas con niños y jóvenes, salud mental, soledad y el creciente uso de sistemas de inteligencia artificial como espacios de compañía y apoyo emocional.

González advirtió que ninguna innovación debería hacer perder de vista esa dimensión humana.

“Podemos tener cada vez más tecnología y, al mismo tiempo, una sociedad cada vez más en soledad. Ningún algoritmo puede reemplazar el vínculo humano, la solidaridad, la familia, el compañero de trabajo o la organización colectiva. La tecnología tiene que ayudarnos a vivir mejor, no convertirnos en personas más aisladas, ni hacer del ser humano una variable descartable.”

Para ambos dirigentes, el movimiento sindical tiene por delante una responsabilidad ineludible y concreta: participar ahora de la discusión y no hacerlo cuando las decisiones ya estén tomadas. La inteligencia artificial modificará tareas, profesiones y procesos productivos, pero también abrirá una disputa acerca de quién se apropiará de los enormes incrementos de productividad que pueda generar.

Schmid lo sintetizó desde una perspectiva sindical: “No se trata de estar en contra de la tecnología. Se trata de discutir para qué y para quién. El progreso solamente puede llamarse progreso cuando mejora la vida de las mayorías y el centro es el ser humano.

En ese marco, González invitó a llevar este debate a la Patagonia y propuso realizar próximamente una disertación sobre inteligencia artificial, trabajo y desarrollo humano dentro de la jurisdicción del Sindicato Regional de Luz y Fuerza de la Patagonia.

“Queremos que esta discusión también se dé en nuestra región. La Patagonia no puede mirar desde afuera los cambios que van a transformar el trabajo y la producción en los próximos años. Tenemos trabajadores, universidades, científicos, empresas y organizaciones capaces de pensar esta transformación desde nuestra propia realidad. Por eso hicimos la invitación para continuar este debate en la Patagonia”, adelantó González.

Porque detrás de la inteligencia artificial existe una discusión mucho más antigua que cualquier algoritmo: la discusión por el poder, por el trabajo y por la dignidad del ser humano.

La tecnología ya está cambiando el mundo.

La cuestión es quién va a decidir el mundo que viene, incluidos hasta los que aún no han nacido..!!

UN PAÍS PUEDE INDEPENDIZARSE Y VOLVER A DEPENDERA 176 años del paso a la inmortalidad del General José de San MartínHay ...
17/08/2026

UN PAÍS PUEDE INDEPENDIZARSE Y VOLVER A DEPENDER

A 176 años del paso a la inmortalidad del General José de San Martín

Hay momentos de la historia que parecen quedar lejos hasta que el presente vuelve a ponerlos delante de nosotros. Y quizás por eso, en la Argentina de hoy, recordar a José de San Martín no debería ser solamente cumplir con una fecha del calendario. Debería obligarnos a pensar qué significaban para aquella generación palabras como libertad, independencia, Patria y soberanía, y preguntarnos cuánto significan para nosotros más de doscientos años después.

Cuando San Martín cruzó los Andes en 1817, Chile todavía luchaba por consolidar su independencia. Cuando llegó al Perú en 1820, aquel territorio seguía siendo el Virreinato del Perú, uno de los principales centros del poder español en América. Las naciones que hoy conocemos estaban naciendo y sus fronteras todavía no tenían la forma actual. San Martín no atravesó países para conquistar territorios: atravesó una América en revolución para contribuir a liberar pueblos.

Había comprendido algo fundamental: no alcanzaba con declarar la independencia de las Provincias Unidas. Mientras una potencia extranjera conservara la capacidad de condicionar el destino del continente, aquella libertad seguiría estando amenazada. Por eso organizó el Ejército de los Andes, atravesó una de las geografías más difíciles del mundo y llevó adelante una campaña que parecía imposible. No buscaba riquezas ni territorios. Entendía que había algo por encima de los intereses individuales: la libertad de un pueblo y la soberanía de una Nación.

Más de dos siglos después, aquellas ideas vuelven a resonar en una Argentina atravesada por profundas discusiones sobre su rumbo. Bajo el gobierno de Javier Milei volvemos a debatir qué hacemos con nuestros recursos naturales, nuestra energía, nuestras empresas estratégicas, nuestras tierras y nuestro patrimonio; qué relación queremos tener con las grandes potencias y los organismos internacionales y, fundamentalmente, cuánto estamos dispuestos a conservar de nuestra capacidad soberana para decidir nuestro propio futuro.

Porque un país puede independizarse y volver a depender. Puede conservar su bandera, cantar su himno y elegir sus autoridades, pero si pierde la capacidad de decidir sobre aquello que determina el destino de su pueblo, la independencia empieza a vaciarse de contenido. Las formas de dependencia del siglo XXI ya no necesitan virreyes ni ejércitos ocupando nuestras ciudades. Pueden expresarse a través del endeudamiento, los condicionamientos económicos, la pérdida de capacidades estratégicas o decisiones que colocan intereses externos por encima de los nacionales.

Por eso aquella frase de San Martín conserva una vigencia extraordinaria: “Seamos libres, que lo demás no importa nada.”

Ser libres no significa aislarnos del mundo. Significa relacionarnos con el mundo de pie. Defender nuestra producción, nuestros trabajadores, nuestra energía, nuestros recursos y nuestro territorio. Cooperar sin subordinarnos, comerciar sin entregar y crecer sin resignar soberanía.

San Martín entendió que existía una causa superior a los hombres y a sus ambiciones: la Patria. Y tal vez por eso, más de dos siglos después, su figura todavía nos enfrenta a una pregunta incómodamente actual: ¿qué significa ser independientes si las decisiones fundamentales sobre nuestro destino terminan condicionadas fuera de nuestra Patria?

Este 17 de agosto no alcanza con recordar al Libertador. También debemos mirarnos como Nación. Aquella generación luchó para dejarnos una tierra libre. A nosotros nos corresponde decidir qué hacemos con esa libertad.

Los gobiernos pasan. Los nombres pasan. Las épocas cambian. Las formas de dependencia también.

Pero la Patria queda.

“SEAMOS LIBRES, QUE LO DEMÁS NO IMPORTA NADA.” 🇦🇷

Sindicato Regional de Luz y Fuerza de la Patagonia.

Soberanía, desarrollo e inteligencia artificial: una charla para pensar la Patagonia y el paísHéctor González y Gustavo ...
14/08/2026

Soberanía, desarrollo e inteligencia artificial: una charla para pensar la Patagonia y el país

Héctor González y Gustavo Monesterolo mantuvieron un encuentro con Juan Carlos Schmid en el que presentaron los avances del Nodo Industrial Patagonia Austral. La conversación recorrió los desafíos productivos de la región, las vías navegables, la soberanía, el trabajo argentino y también los interrogantes que plantea la inteligencia artificial para el mundo del trabajo y la sociedad.

En un clima distendido, pero atravesado por temas de enorme profundidad, el secretario general del Sindicato Regional de Luz y Fuerza de la Patagonia, Héctor González, y Gustavo Monesterolo, de la Fundación Patagonia Tercer Milenio, mantuvieron un encuentro con Juan Carlos Schmid, referente de Dragado y Balizamiento.

La reunión permitió presentar el camino iniciado los días 16 y 17 de abril en Comodoro Rivadavia con la primera jornada del Nodo Industrial Patagonia Austral, concebido como un ámbito de diálogo y construcción de una agenda integral para el desarrollo productivo de la Patagonia.

González y Monesterolo explicaron que la propuesta parte de una concepción sistémica del desarrollo: ninguna transformación profunda puede producirse desde un único sector. Empresas, trabajadores, Estado, universidades, ciencia, tecnología y política necesitan encontrarse alrededor de objetivos comunes capaces de trascender las miradas sectoriales.

En ese marco, la conversación avanzó naturalmente hacia tres cuestiones estratégicas para la Patagonia: energía, transporte y economía del mar.

Schmid aportó allí la experiencia de un sector estrechamente vinculado con las vías navegables argentinas y puso el acento en una palabra que atravesó buena parte del encuentro: soberanía.

Hablar de puertos, dragado, balizamiento, hidrografía, transporte marítimo y comercio exterior no significa discutir únicamente infraestructura o negocios. Significa discutir quién controla herramientas estratégicas, quién desarrolla esas capacidades y qué lugar ocupan el Estado y los trabajadores argentinos.

La reflexión recuperó conceptos que Schmid viene planteando desde hace años: pensar las vías navegables desde una perspectiva soberana obliga a superar una discusión puramente económica para incorporar el trabajo argentino, el conocimiento técnico, la capacidad profesional y el control de actividades estratégicas para el país.

Desde allí, la charla abrió otro capítulo inesperado pero profundamente relacionado con el futuro del trabajo: la inteligencia artificial.

Schmid planteó los interrogantes que esta transformación tecnológica comienza a generar sobre las profesiones, el empleo y la propia organización de nuestras sociedades. La conversación abordó también la mirada de la Iglesia y las reflexiones papales frente al desarrollo de la inteligencia artificial, especialmente respecto de la necesidad de que el avance tecnológico permanezca subordinado a la dignidad humana y al bien común.

La tecnología puede modificar procesos productivos, acelerar transformaciones y abrir posibilidades hasta hace pocos años inimaginables. Pero detrás de cada innovación continúa existiendo una pregunta esencial: al servicio de quién y de qué proyecto de sociedad se coloca ese conocimiento.

Ese interrogante enlazó nuevamente la conversación con el espíritu del Nodo Industrial Patagonia Austral.

Porque discutir soberanía en el siglo XXI ya no significa solamente hablar de territorio o recursos naturales. También significa discutir energía, conocimiento, tecnología, infraestructura, vías navegables, capacidad industrial y trabajo.

El encuentro permitió además compartir los lineamientos del próximo Foro Energía, Desarrollo y Soberanía, que se realizará el 21 de agosto en Puerto Madryn, como continuidad del proceso iniciado en Comodoro Rivadavia.

Allí volverá a ponerse en discusión una pregunta que atravesó buena parte de esta conversación: cómo lograr que las enormes capacidades y recursos de la Patagonia puedan transformarse en industria, conocimiento, empleo y desarrollo para quienes habitan el territorio.

En definitiva, fue una charla sobre el presente, pero fundamentalmente sobre el futuro.

Un futuro en el que la soberanía no puede ser solamente una consigna.

Tiene que convertirse en capacidad para decidir sobre nuestros recursos, nuestro trabajo, nuestro conocimiento y nuestro propio desarrollo.

NOS ESTÁN DEJANDO SIN PATRIANos dijeron que venían a liberarnos. Y tal vez allí esté la primera gran ironía de este tiem...
09/08/2026

NOS ESTÁN DEJANDO SIN PATRIA

Nos dijeron que venían a liberarnos. Y tal vez allí esté la primera gran ironía de este tiempo: mientras nos hablan de libertad, cada vez tenemos que preguntarnos con mayor preocupación cuánto poder conserva la Argentina para decidir sobre sí misma. Porque un país puede seguir teniendo bandera, Himno, escarapela y fronteras dibujadas en un mapa y, sin embargo, empezar lentamente a perder soberanía cuando deja de decidir sobre su tierra, su agua, su energía, sus recursos y su futuro. No hace falta bajar una bandera para perder un país. A veces alcanza con ir vendiendo. Con hipotecar el futuro de los que hoy estamos, el de nuestros hijos y nuestros nietos, y hasta el de aquellos que todavía no nacieron. Con resignar aquello que existe debajo de nuestro suelo y de nuestras aguas.

Mientras el jubilado cuenta los pesos y le quitan la gratuidad de medicamentos; mientras el trabajador pelea por su salario todos los meses y no se le puede empatar a la inflación y que por tal motivo bajan los consumos de compras de la canasta de alimentos, la industria intenta sobrevivir, cierran día a día, fábricas y comercios; se pierden más de 260 puestos de trabajo por día; suben los servicios esenciales (Agua; Gas; Energía Eléctrica); suben los combustibles ya sin avisarte -será para evitar cola de autos en las estaciones de servicios..??-; nuestros jóvenes se preguntan si tendrán que marcharse para encontrar una oportunidad futura fuera de la Argentina, los grandes capitales cuentan otra cosa: hectáreas, petróleo, gas, minerales, agua y energía. Miran a la Vaca Mu**ta como a una viva. Miran Tierra del Fuego, nuestro mar, la Patagonia, el Atlántico Sur y su conexión con el océano Pacífico. Miran la Antártida. Y ahí aparece una contradicción que debería despertarnos: nos repiten que somos pobres y nos culpan a nosotros, al pueblo, de serlo, mientras el mundo se desespera por comprar nuestro suelo y acceder a sus riquezas. En las islas Malvinas encontraron petróleo y están realizando obras de infraestructura para extraerlo, es como si entran a tu casa y el fondo de ella hacen una perforación y se llevan el petróleo -se entiende..??-

Hoy alrededor de 13 millones de hectáreas rurales argentinas están en manos extranjeras. Dicho así parece una estadística. Digámoslo entonces de una manera que podamos imaginar: es una superficie comparable a toda la provincia de Santa Fe. Una Santa Fe entera de suelo argentino en manos extranjeras. Y la cuestión no termina en la cantidad. Hay que preguntarse qué se busca cuando se compra tierra argentina: agua, bosques, minerales, energía, zonas fronterizas, accesos y posiciones estratégicas. El capital no suele comprar pensando en el próximo domingo. Compra pensando en las próximas décadas. El mundo está pensando en 2050 mientras a nosotros
- jubilados y trabajadores - nos tienen pensando en cómo hacer para llegar al día 30 de cada mes, sacando a crédito para comprar para alimentarse, pagando intereses usureros por esos créditos.

Tal vez ahí esté una de las trampas más perfectas de nuestra historia: convencernos de que somos pobres para que aceptemos vender todo aquello que otros saben que vale una fortuna. Somos tan “pobres” que quieren nuestro petróleo; tan “pobres” que buscan nuestro gas; tan “pobres” que estudian y quieren nuestros minerales; tan “pobres” que compran nuestra tierra; tan “pobres” que miran nuestra agua y nuestra energía; tan “pobres” que la Patagonia despierta intereses en todos los rincones del mundo. Quizás Argentina no sea pobre. Quizás lo que históricamente hemos sido es un país bendecido y extraordinariamente rico, cuyo pueblo demasiadas veces fue convencido de que tiene que arrodillarse y entregar lo suyo frente a quienes venían y siguen viniendo a comprar su riqueza y en la actualidad a extorsionar o robarte para quedarse con lo hasta ahora era nuestro.

Por eso no podemos mirar cada hecho aisladamente, como si no tuviera relación con el siguiente. Parte del oro de las reservas fue trasladado al exterior - mientras lo filmaron a los camiones de caudales y salió por canales de televisión - y todavía persisten interrogantes públicos acerca de su destino y las condiciones de esa operación. La Argentina volvió a depender de grandes paquetes de financiamiento internacional a través de F.M.I. - antes fomentaban golpes de estado cívicos militares - ahora cambiaron de modalidad, te dan préstamos y más préstamos y más préstamos para poder hacer frente al pago de esos compromisos y de ahí salen todos y cada uno de los “ajustes”.
Vaca Mu**ta se convirtió en una pieza central y en Vaca Viva..!!
para conseguir dólares. El Puerto de Ushuaia quedó intervenido por el Gobierno nacional. Tierra del Fuego e Islas del Atlántico Sur volvieron a aparecer en discusiones y decisiones vinculadas con nuestro patrimonio estratégico. Y el gobierno de Javier Milei impulsó cambios y flexibilizaciones sobre el régimen de tierras rurales y otras áreas estratégicas, con acompañamientos “políticos” que también merecen ser planteados y discutidos públicamente. Cada medida podrá tener su explicación técnica, jurídica o económica, pero un pueblo tiene derecho a juntar las piezas y formular una pregunta mucho más grande: ¿qué país están construyendo con estas medidas? ¿O están, en realidad, desguazando la Patria dejándola en pampa y la vía?

Porque esto ya no es solamente economía. Es geopolítica. El agua es y será poder. La energía es y será poder. Los alimentos es serán poder. Los minerales es serán poder. El territorio es y será poder. Por eso la provincia de Tierra del Fuego e Islas del Atlantico Sur no es simplemente tierra: es Atlántico Sur, Malvinas, acceso bioceánico (léase Atlántico Pacifico) y proyección argentina hacia la Antártida. Por eso la Patagonia no es ese enorme espacio vacío que algunos imaginan sentados desde Buenos Aires. Es nuestro país. Es petróleo, gas, energía, minerales, agua, viento, mar y alimentos. La Patagonia no es una góndola esperando que vengan compradores. La Patagonia es Patria.

No importa si quien viene por nuestros recursos es estadounidense, británico, chino, israelí, chileno, italiano o de cualquier otra nacionalidad. Ellos harán aquello que hacen todas las naciones y todos los grandes capitales: defender sus intereses. Lo verdaderamente escandalosamente y triste es que nosotros dejemos de defender los intereses nuestros. Argentina necesita inversiones, claro que sí. Que vengan, que produzcan, que traigan tecnología, que generen trabajo argentino, como asimismo generen valor agregado acá en Argentina y en cada región en donde extraen sus materias primas y que ganen dinero. Pero existe una enorme diferencia entre recibir inversiones y entregar soberanía. Argentina necesita socios. No necesita dueños. Podemos hacer negocios con el mundo; lo que no podemos permitir es que el negocio de cambio sea la Argentina.

Milei ganó una elección. No heredó un país. No recibió la escritura de Vaca Mu**ta, de Tierra del Fuego, de nuestros ríos, de nuestro litoral marítimo, del petróleo, del gas, de la cordillera ni de la Patagonia. Recibió un mandato constitucional por cuatro años. Cuatro años que no convierten a nadie en propietario de más de doscientos años de historia. Una elección entrega un gobierno. No entrega, atada de pies y manos, a la Patria.

Y uno no puede evitar preguntarse qué pensarían San Martín, Belgrano o Moreno frente a este tiempo. No hace falta inventarles frases. Sabemos qué hicieron: lucharon para que dejáramos de depender de decisiones tomadas desde afuera. ¿Qué queda de aquella independencia, si dos siglos después terminamos aceptando que defender nuestra tierra es atraso y entregarla es modernidad? ¿Qué queda del “gobernar es poblar” de Alberdi cuando nuestros jóvenes hacen las valijas mientras capitales extranjeros descubren el valor extraordinario del suelo que ellos abandonan?

Ahí está quizás la imagen más triste y brutal de esta Argentina: los de afuera quieren entrar por lo que tenemos y nuestros hijos quieren irse porque sienten que acá no tienen futuro. Ellos miran nuestro subsuelo pensando en las próximas generaciones; nuestros jóvenes miran un pasaje pensando en mañana. Ellos saben cuánto vale nuestra tierra. A nuestros hijos y nietos les estamos enseñando que su única oportunidad puede estar lejos de ella.

Y eso debería indignarnos, pero sobre todo debería obligarnos a reflexionar profundamente sobre lo que estamos haciendo con nuestro silencio y nuestros actos. Porque Argentina no es pobre. Tiene alimentos, agua, petróleo, gas, minerales, energía, universidades, científicos, técnicos, trabajadores y uno de los territorios más extraordinarios del planeta. La verdadera discusión nunca fue si tenemos riqueza. La verdadera discusión es quién va a quedarse con ella, quién va a transformarla y al servicio de quién estará.

Eso es soberanía. No una palabra vieja ni una bandera en un acto escolar. Soberanía es poder decidir sobre el agua que bebemos, la energía que producimos, la tierra que habitamos y los recursos que pertenecen también a quienes todavía no nacieron. Porque la Patria no es solamente nuestra. La recibimos de quienes estuvieron antes y tenemos la obligación de entregarla a quienes vienen después. Somos apenas custodios de algo que no tenemos ningún derecho a liquidar.

Milei pasará. Todos los presidentes pasan. La pregunta no es dónde estará Milei cuando termine su gobierno. La pregunta es qué Argentina quedará cuando él ya no esté. Qué deuda quedará, qué industria, qué ciencia, qué trabajo, qué recursos y qué capacidad tendremos todavía para decidir nuestro propio destino. Porque nuestros hijos y nietos algún día van a preguntarnos qué hicimos, y no podemos entregarles un mapa para señalarles todo lo que alguna vez fue nuestro: nuestra Argentina, nuestra Patria.

San Martín y Belgrano lucharon para que dejáramos de ser extranjeros en nuestra propia tierra. Dos siglos después sería una derrota imperdonable convertir en extranjeros a nuestros hijos y nietos, sin que siquiera hayan cruzado una frontera. Una economía puede recuperarse. Un gobierno puede cambiarse. Una crisis puede terminar. Pero la tierra que se entrega permanece exactamente en el mismo lugar: lo único que cambia es quién decide sobre ella y quién ejerce su soberanía sobre ella.

Por eso hay una palabra que quieren hacernos olvidar porque todavía tiene la fuerza suficiente para poner un límite: PATRIA. Patria es tierra. Es agua. Es petróleo. Es gas. Es industria y trabajo. Es nuestro mar. Es Malvinas. Es Patagonia. Es Tierra del Fuego. Es Antártida. Es el derecho de nuestros hijos y nietos a vivir sobre esta tierra sin pedir permiso para decidir sobre ella.

Y mientras discutimos todo esto aparece además otra cuestión que merece nuestra atención. Los grandes centros de datos y las nuevas infraestructuras tecnológicas necesitan condiciones concretas: territorio, enormes cantidades de energía y sistemas de refrigeración que, dependiendo de la tecnología utilizada, pueden involucrar importantes requerimientos de agua. ¿Y saben qué territorio argentino reúne condiciones extraordinarias para algunas de esas inversiones? La Patagonia. Por eso debemos discutir cada proyecto, cada inversión y cada concesión con preguntas por delante: ¿qué gana la Argentina?, ¿qué trabajo argentino genera?, ¿qué tecnología deja?, ¿qué valor agrega?, ¿qué recursos consume?, ¿qué control conserva nuestro país? y, fundamentalmente, ¿quién decidirá mañana sobre aquello que hoy estamos comprometiendo? Porque desarrollarse no significa regalarse. Modernizarse no significa entregarse. Integrarse al mundo no significa dejar de pertenecernos.

Y entonces la pregunta final no es económica. Tampoco es partidaria. Es mucho más sencilla, pero también mucho más profunda: ¿QUÉ PAÍS VAMOS A DEJARLES A LAS FUTURAS GENERACIONES; A TUS NIETOS; HIJOS, Y LOS QUE TAMBIÉN HOY TODAVÍA NO NACIERON, PERO SUFRIRÁN LAS CONSECUENCIAS DE LO QUE DEJAMOS DE HACER O NO HICIMOS NOSOTROS SIN DECIR NI MU..??

Porque después de Milei tiene que seguir quedando Argentina. Con argentinos y argentinas adentro. No solamente su bandera. No solamente su Himno. No solamente su escudo. No solamente la escarapela. No solamente un mapa.

La Patria no está en venta. La Patria no se vende. La Patria se defiende. Y ahora nos toca reflexionar, pero también actuar, empezando por cada uno de nosotros. Porque para que siga existiendo Patria también tienen que existir ciudadanos dispuestos a defenderla.

La vida es elección, de acuerdo con los tiempos y las circunstancias.

Y este es uno de esos tiempos.

EL LOBO LUDO... FEROZ
Y Argentino hasta la muerte.

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