28/02/2026
Ley de glaciares, reforma laboral, baja de imputabilidad a 14 años…
Por decir algunas de las leyes que nos metieron en el Congreso en unas sesiones maratónicas. Y yo me pregunto: ¿no tenemos dirigencia política? El PJ se destruye disputando por quién conduce; el peronismo ya no enamora al pueblo con candidatos salvadores.
Por otro lado, la dirigencia sindical parece una burla: hace paros sin movilización y ahora moviliza a los juzgados, presentando recursos de amparo para frenar la reforma laboral. No llama a los obreros a un plan de lucha, frenando todo el país por tiempo indeterminado.
Por otro lado, estamos nosotros, los movimientos sociales, donde parece que muchos que se enriquecieron y crecieron bajo los fondos del Estado hoy no tienen poder de movilización. Nunca se concentraron en la gente; era la concentración de agrandar la estructura de la organización. Por decir eso, otros no quieren salir a movilizar porque tienen miedo de que salgan a mostrar cómo se enriquecieron con los fondos del Estado.
Y tambien, está la izquierda, presente en cada lucha, en cada fábrica, en cada movilización, pero que lamentablemente parece no representar al pueblo ni al obrero.
Al agotamiento y al asqueo que tiene la gente por la política y por los políticos —que instaló el gobierno actual— les llegó el egoísmo e individualismo que fueron sembrando en la sociedad. Está más crudo en los discursos callejeros que vamos escuchando a diario; ejemplos como: “yo, esté quien esté, tengo que ir a laburar igual”, “a mí nadie me ayuda”, “eran todos vagos, chorros, querían todo de arriba”. Es normal escuchar frases como estas en nuestros vecinos, y eso fue culpa de la dirigencia política y sindical.
Llegamos a esta instancia y el pensar es cómo salimos de esta. Porque, como dice la frase, “el pueblo salva al pueblo”. Se vienen tiempos muy difíciles: construir con lo que tenemos una fuerza político-social que nos una a todos para salir a pelear contra este modelo esclavista, extractivista y, hoy más que nunca, de ajuste.
Seremos nosotros, las organizaciones sociales, quienes —así como en los 90 y en 2001— veníamos bancando desde cada comedor; que, aparte, con este contexto, si ayer teníamos 100 familias, en unos meses duplicaremos y hasta triplicaremos esa cantidad. Nosotros vemos cómo nuestros pibes son los que están en las esquinas desde los 10 años, en un contexto de total vulnerabilidad, ya que en la casa falta comida, ropa; no están escolarizados por padres en situación de consumos problemáticos hasta violencia intrafamiliar.
Esa siempre fue nuestra tarea: acompañar, organizar, concientizar que nos están quitando todos los derechos. Lo que no podemos dejar que nos quiten es la dignidad y el futuro de nuestros pibes. Porque no todo está perdido; que no se duerma mi pueblo, que no nos gane el miedo. Que así como pasamos la dictadura —quién diría que este 24 de marzo ya serán 50 años— más que nunca tengamos memoria activa. Así como superamos al turco en los 90 y la ruta del 2001, no esperamos salvadores de las crisis.
Las luchas se ganan en las calles, con un pueblo organizado.
Arriba los que luchan.
Movimiento Territorial Liberación.
Beto Ibarra 💪