15/08/2025
Hoy, en medio de una situación compleja que nos mantiene en alerta, elegimos detenernos y mirarnos a los ojos.
Porque esta realidad no solo atraviesa a nuestra comunidad: también atraviesa nuestros cuerpos, nuestras tareas y nuestros sueños como trabajadores y trabajadoras de la salud comunitaria.
Sabemos que a este gobierno no le importa que estemos aquí, reconstruyendo comunidad, soñando proyectos de vida, compartiendo saberes, inventando herramientas para transformar nuestros barrios.
Pero a nosotros sí nos importa.
Nos importa tanto que lo hacemos cada día, con paciencia, con terquedad, con ternura.
En este espacio compartimos la vida entera: lo cotidiano, las risas, el mate, el cansancio, los enojos, las ideas que brotan. A veces decimos en broma que vivimos todos juntxs, pero en el fondo es cierto: habitamos juntos la esperanza.
Trabajamos y nos pensamos en grupo, en soledad, en las terapias, en las duplas. No es un trabajo cualquiera: es una decisión de vida. Aquí elegimos transitar el dolor, las pérdidas y los duelos, pero también celebrar, reír y abrazarnos fuerte.
Hoy estamos acá para celebrar la vida, por todo lo que hemos construido y por lo que sigue naciendo.
Celebramos a quienes, hace un año, terminaron procesos convivenciales en este barrial.
Celebramos a lxs vecinxs que se suman, a los pibes y pibas que crecieron en este espacio desde que nacieron.
Celebramos que una compañera vuelve al trabajo después de su operación de rodilla, y que otro compañero se suma a aportar en otro dispositivo.
Celebramos también a una compañera que, en proceso ambulatorio, está renovando sus metas, sorteando obstáculos, y llegando a la etapa final de su recorrido. Celebramos su coraje de mujer transformándose en este mundo que aún es patriarcal, pero que juntas seguimos empujando hacia algo nuevo.
Hoy decimos: aquí estamos, aquí seguimos.
Construyendo salud comunitaria en tiempos difíciles, habitando la vida con todas sus formas, y defendiendo la alegría como un acto político.