En el año 1948 los hermanos Alfredo y Francisco Cobos y el Sr. Roberto Natalio Bonzo compraron las tierras de lo que hoy denominamos Barrio Parque y Reserva Forestal Sierra de los Padres. Era un emprendimiento casi utópico: crear un barrio residencial, con todos los servicios posibles, tales como agua corriente, energía eléctrica, teléfono, proveeduría, escuela, etc. La fusión de los nombres y el
apellido de los mayores inversionistas da nombre a la empresa que se haría cargo de tamaña obra: Alfranco S.A. Dicha empresa se abocó a la tarea de construir una Torre Tanque en la parte más elevada de la urbanización y, en la entrada del barrio, la usina que proveía la energía para el bombeo del agua, la vía pública, las incipientes propiedades y los negocios que abastecían a los pocos vecinos de aquellos primeros años. Tanto el agua como la energía se brindaban gratuitamente y, a las doce de la noche, se cortaba el suministro. Casi al terminar el año 1958, la Provincia construyó una línea de alta tensión desde Mar del Plata hasta Balcarce pasando por el Paraje El Coyunco. Es allí, en el Almacén de Ramos Generales El Coyunco, que el 4 de Octubre de ese mismo año un grupo de vecinos visionarios deciden crear una Cooperativa de Electricidad. Después de diversos y múltiples trámites se llegó a la conclusión que no había manera de conectarse a la línea troncal, dado que era transportadora, no distribuidora. Por lo tanto la Empresa Alfranco cedió a la cooperativa el fluido eléctrico que generaba en su usina a través de dos grupos electrógenos. Desde entonces es la encargada de suministrar el vital elemento. En la década del ´80 la red eléctrica pasó a manos de Agua y Energía Eléctrica de la Provincia de Buenos Aires (actualmente EDEA). Como servicio cooperativo, cada vecino comienzó a abonar su parte proporcional de agua, lo que permitió con el paso de los años, ir solucionando irregularidades. Del sistema de prorrateo que era el habitual y por consiguiente injusto por pagar todos la misma suma cuando algunas propiedades contaban con piscinas y otras no, se decidió acceder al servicio de medidores, lo que permitió un pago más acorde al consumo. Con posterioridad la Cooperativa adquirió el predio en que se erige la Torre Tanque donde funcionaba, en un precario espacio, la oficina de atención a los asociados. Se construyeron las excelentes instalaciones que hoy día se aprecian y, tiempo después, un importante galpón para guarda de los tractores, las maquinarias y el grupo electrógeno que compró para previsión de cortes de energía eléctrica. Todo fue realizado con recursos genuinos invirtiendo los superavits en mejoras para los asociados.