05/06/2024
GUARDIANA DEL AUSTRA
Ave de la tierra austral,
Abre tus alas de bravas plumas,
Elévate hasta alcanzar las estrellas,
Sube para llegar con la luna.
Cuídala bien
Quédate hasta el alba
Para que, en forma de niña,
Te entregue la hierba sagrada.
Apreciala, tan fulgencia y casta
Ten paciencia, ave bondadosa,
Cuida bien de su luz,
que tiñe el río de plata.
Mira abajo, están los montes,
Tierra fértil, hogar de los hombres.
No dejes que en sus manos
Se marchiten tus pichones.
Gran ave austral,
De incesante vuelo,
Justiciera celestial,
Almirante de los cerros;
De pico fino, de fieras garras,
Tupá te las ha dado
Para que nos protejas;
pero a la serpiente por la cola,
nunca por la cabeza.
Y cuando lo hayas logrado
Y hayas puesto en alto tu nombre,
Sube alto, atraviesa las nubes,
Siéntate junto a la joven,
Mira con ella los montes,
Y verás cuánto brillan
Cuando cae la noche.
Los fogones de la gente,
El canto de las mujeres,
El mate amargo y el puchero caliente
Son como joyas, ¡mira cómo te conmueven!
Mira cómo se siente, en sus caras se ve,
La felicidad del encuentro y del payé.
Y al final de la jornada,
cuando de ella no quede nada,
y detrás de las piedras pintadas,
veas amanecer en el horizonte llamaradas,
La encontrarás recostada sobre la aurora.
Su blancura teñida de rosa
De llamas tenues y holgazanas
Son el sueño de su guardiana.