18/12/2024
Adiós, Beatriz Sarlo...
"En el 2008 en este espacio de la librería comenté a una amiga que 'me gustaría mucho que Sarlo visite la librería', mi amiga muy decidida me dice que le escribiera un mail, que lo intentara, 'quizás a Sarlo le interese la propuesta'… Recuerdo las palabras que con seguridad pronunció: yo te paso su e-mail, decíselo.
Un poco entusiasmado, pero también dubitativo decidí comenzar a redactar la invitación, paso una semana y el escrito ya tenía más de una página y jamás había dejado la casilla de origen. Luego de un impasse, una noche eliminé todo lo escrito y en forma escueta pero mucho más precisa me presenté, mencioné a mi amiga en el mail y lo fundamental de aquel entonces: el proyecto que construíamos y sosteníamos junto a Eugenia, eso que en el precario comienzo de octubre del 2003 llamamos Palabras Andantes… El mail sin más duda fue enviado, desde entonces con una persistencia casi enfermiza abría la casilla en busca de una respuesta, luego de una larga semana sin respuesta volví a reiterar la operación e incluso hubo un tercer re-envío.
Ya en otro contexto, en un agasajo que ofrecía la editorial Siglo XXI en Buenos Aires con motivos de la apertura de sus nuevas oficinas, donde estábamos junto a Eugenia de manera casual, alguien nos dice que Sarlo está presente, en otro salto de inesperada audacia nos acercamos a Beatriz, descaradamente le decimos que somos de Santa Fe, que le habíamos escrito un par de mails para invitarla a visitarnos y entonces ella comienza a indagar sobre qué tipo de librería teníamos… Las palabras que pronuncié no las recordaba hasta que Sarlo las rescata en un artículo en la revista Ñ, publicada en el 2011: 'Tenemos una librería de verdad, sin best-séllers', esa fue la presentación… a lo que Horacio Tarcus, que en ese momento también se encontraba en el amplio ágape, remató diciendo: 'es una librería como nos gusta a nosotros Beatriz'.
Esta experiencia tiene una relación de búsqueda pero también de 'salto del programa', salirse de lo esperado, lo buscado para caer en una grieta que posibilitó no sólo el encuentro casual sino también la primera visita de Beatriz Sarlo a Palabras Andantes.
Hoy tenemos una nueva posibilidad de contar con su presencia para presentar su último libro Viajes. De la Amazonia a las Malvinas, editado por Seix Barral. Un particular libro en el cual Sarlo retoma a través de la crónica itinerante a otra Sarlo, una mujer de veinte años, veinticinco que recorre América Latina, una Beatriz Sarlo que a diferencia de la mujer que en 1995 visita Viena y que cuenta con un bagaje de conocimientos previos, aportados a través de múltiples lecturas y recorridos, aquella otra de la década del sesenta es una chica que recorre sin más previsiones que la búsqueda misma, son como -ella misma los define- viajes de aprendizaje y también viajes ideológicos.
En la extensión cronológica de los viajes de aprendizaje que aquí se relatan pueden remitirse a la infancia de la autora en las vacaciones en Deán Funes hasta su viaje a las Malvinas en el año 2012.
Si se habla de viajes de aprendizajes ¿Qué rol le cabe al viajero, en tanto sujeto del conocimiento?:
El viajero es un intermediario que pone en comunicación lugares que se encuentran separados por la distancia y los hábitos culturales, lugares que nada interliga, a no ser el movimiento del viaje realizado por una motivación ajena a su propia lógica. Frente a la discontinuidad de los lugares, el viajero se comporta como alguien que aproxima unidades heterogéneas, su itinerario interliga puntos desconexos. Ocurre, así, una nítida separación entre el que se mueve y los lugares visitados. El viajero se nutre de este contraste: él es fuente de la experiencia y del saber que le permiten interpretar su posición originaria a la luz de la diversidad con la cual entra en contacto. (Renato Ortiz, Otro territorio, 1996: 30-31)
Es así que el viajero, en su desplazamiento, va construyendo una lógica que articula la heterogeneidad, en un acto (el viajar) que lo postula como garante del acto de conocer. Vale decir el viajero une lo diverso con su percepción itinerante, postulado de experiencia y saber.
Pero uno de los articuladores de estas experiencias viajeras va más allá del recorrido, de los mapas, la planificación, se trata de los saltos de programa, de lo inesperado, lo fortuito, que nos dispone de otro modo, por fuera de lo previsible y es por allí que la experiencia se internaliza, que el viaje se resignifica." (Apertura a la conferencia "Viajes. De la Amazonia a las Malvinas", a cargo de Beatriz Sarlo. 15 de agosto 2014, Palabras Andantes, Santa Fe)