05/08/2026
Cada martes, en cada actividad que compartimos, encontramos algo que nos hace bien, algo que nos desafía a intentarlo, a descubrir que los límites pueden correrse y que siempre es posible aprender un poco más.
Recordamos, creamos, despertamos nuevos deseos y dejamos que la curiosidad —ese motorcito tan necesario— siga viva.
Esta semana seguimos recorriendo la Leyenda del Lapacho, que nos recuerda que incluso después de los inviernos más fríos siempre existe una fuerza capaz de volver a florecer. Porque nunca es tarde para crecer, para animarse a algo nuevo, para abrir el corazón y compartirlo con los demás.
Con el tiempo comprendimos que lo malo no es envejecer, sino vivir sin un propósito. A los años les damos vida, y eso es importante en cada etapa que transitamos.
Las miradas, los suspiros, las risas, los gestos de cariño y las palabras amorosas no siguen de largo... Las guardamos como pequeños tesoros hasta el próximo encuentro.
¡No estamos solos! 💛🌸