25/05/2026
El 25 de mayo será un día memorable, cuando veis en mis manos por primera vez la Bandera Nacional que ya os distingue de las demás naciones del globo....
Manuel Belgrano
25 de Mayo de 1812
San Salvador de Jujuy
Belgrano y los 25 de Mayo
Quizá impregnada por los manuales y revistas de nuestros años escolares, es casi inevitable que lo primero que nos traiga a la memoria esta fecha patria sea la imagen, en el Buenos Aires de 1810, de aquel día en el que el aguacero no impide que se reúnan, exaltados, los criollos con sus paraguas frente a un Cabildo revolucionario. Pero limitar una revolución a la de mayo a orillas del rio de la Plata sería limitar la grandeza de la historia del Virreinato.
El 25 de mayo de aquel Cabildo Abierto nos debe trasladar al Cuzco de Túpac Amaru en 1780 con su lucha contra las reformas borbónicas y al 25 de mayo en Chuquisaca de 1809, donde desde la Universidad Mayor Real y Pontificia de San Francisco Xavier jóvenes excelsos dan la vida por llevar la antorcha de la independencia a todos los puntos cardinales de la América del Sur, a pesar de la definitoria crueldad conque apagaran la revolución los realistas, sembrando terror con su masacre y castigos ejemplares.
La imagen de nuestros antiguos manuales refleja al pueblo expectante bajo una lluvia que bien simboliza el gris estado de la situación en la región por la incertidumbre provocada ante noticias que históricamente llegan al virreinato confusa, tardía e incompletas, y que revelan como única certeza la de una España y su rey usurpados por Napoleón.
En el interior del cabildo de nuestra imagen tiene lugar otra tormenta. Sin Fernando VII, la incuestionable autoridad del Virrey Cisneros pierde vigencia. Es imperioso reemplazarlo y las opciones son extraordinariamente complejas. Pesa sobre los cabildantes la formidable responsabilidad de dirigir el destino de los habitantes hacia un futuro que anhelan glorioso, pero se presenta incierto.
No es difícil imaginar la intensidad del debate y la tensión de los cabildantes frente a la magnitud de la responsabilidad que tenían entre manos. A la lógica discordancia entre pareceres ante opciones múltiples se le suma la natural falta de experiencia y la información fragmentada sobre la que tomar decisiones – finalmente, y luego de revertir la impopular decisión de mantener a Cisneros en el poder, se acuerda desconocer a la Junta de Sevilla, la autoridad de Cisneros y crear la Primera Junta Provisional de Gobierno para regir el territorio jurando fidelidad a Fernando VII.
La imagen de aquel Cabildo Abierto nos traslada, asimismo, a los efectos que le siguieran, y al desarrollo, siempre complejo, de la historia que se iría entretejiendo, nuestra gloriosa historia.
Las diferencias de ideales, latentes o manifiestas, no se eliminan en aquel honroso viernes de mayo, sino que habrán de profundizarse casi inmediatamente de reunido el cabildo, sus integrantes con la mirada puesta en dos nortes incompatibles. Pronto se perfila la puja entre dos bandos y, quizá más lentamente, el surgimiento de Belgrano.
Allá es enviado, casi sin formación militar y al mando de un ejército precario, el vocal de la Junta a lograr la tranquilidad y obediencia del Paraguay. De allá regresa en 1811 derrotado en las armas, pero airoso en las ideas. Mientras la Junta perdía el Alto Perú en el noroeste, Belgrano había logrado la neutralidad – y sembrado la idea de independencia - del Paraguay al noreste. Juzgado, absuelto y repuesto en el cargo militar, Belgrano recibe la orden de partir, a comienzos de 1812, primero a Santa Fe y luego, a hacerse cargo del Ejercito Auxiliar del Perú, en el norte.
Llegado a Jujuy, mientras se acerca el segundo aniversario de la revolución de mayo, Belgrano roba horas al sueño en su desvelo por levantar el ejército que recibiera diezmado por el hambre y la malaria, desmoralizado por derrotas sufridas y conducción ausente, casi sin armas, carente de voluntad y disciplina… mientras el general se desvela, desde el Norte viene bajando Goyeneche, aplastando a su paso todo brote de anhelo criollo; en Buenos Aires van cambiando los gobiernos – y en Jujuy, la soledad pesa por la apatía de su regimiento desmoralizado y la desconfianza del pueblo.
Si la grandeza del hombre se mide en la adversidad, Belgrano sale airoso en la prueba reafirmando no solo su entereza, sino también su absoluto compromiso con el destino de la Patria. Así lo demuestra cuando el 25 de mayo de 1812 hace bendecir y jurar la “Bandera Nacional que ya os distingue de las demás Naciones del Globo” provocando en los presentes la conocida expresión de “mi sangre por esa bandera”
Llega a Jujuy el aciago agosto exigiendo sacrificios y ofrendas, Belgrano lidera a su ejército y su pueblo rumbo al sur en un éxodo contundente que expone su desobediencia y su criterio. Es casi irónico observar que la desobediencia a las órdenes recibidas lo lleva a la victoria primero en Tucumán, luego en Salta permitiéndole, así, salvar la revolución optada dos años antes por el Cabildo a orillas del Rio de la Plata.
Las fiestas mayas del año XIII encuentran en sus calles al pueblo y a Belgrano nuevamente en Jujuy. Engalanadas las calles, el pueblo se apresta a festejar, ignorante del honor que está a punto de recibir. Es que, también un 25 de mayo, aunque en un Cabildo menos dibujado, Belgrano entrega al pueblo jujeño, en solemne ceremonia, la Bandera Nacional de Nuestra Libertad Civil y los 22 artículos del Reglamento que escribiera para las Escuelas de Primeras Letras que debían construirse, con dinero por él donado.
Festejemos hoy con orgullo y permitamos que la imagen del Cabildo nos haga reflexionar, también, sobre la profundidad del mensaje Belgraniano de aquellos gloriosos 25 de mayo de antaño cuando, en medio de la incertidumbre política interna y de la amenaza exterior, Belgrano nos guía, ofreciendo al pueblo: su identidad mediante la Bandera militar Nacional, sus Derechos Civiles (Humanos) mediante la Bandera Nacional de la Libertad Civil, y la llave de la libertad y prosperidad .
Ing. Joaquin Carrillo
Vicepte. Instituto Belgraniano de Jujuy