Comisión DDHH Jujuy

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🔵 Bs. As. | Junto a nuestros jubilados: la dignidad también se defiende en las callesDesde la Comisión de Derechos Human...
13/08/2026

🔵 Bs. As. | Junto a nuestros jubilados: la dignidad también se defiende en las calles

Desde la Comisión de Derechos Humanos de Jujuy estuvimos presentes en la Ciudad de Buenos Aires, acompañando a las y los jubilados en su histórico reclamo de cada miércoles. Esta vez, la protesta volvió a hacerse visible en el Obelisco, donde nuestros adultos mayores hicieron escuchar una vez más su voz frente a una realidad que no admite indiferencia.

No fuimos simplemente a observar. Fuimos a acompañar, a solidarizarnos y a poner el cuerpo junto a quienes durante toda su vida trabajaron, aportaron y construyeron nuestro país y hoy deben salir a las calles para reclamar por una jubilación digna.

La situación de quienes cobran la jubilación mínima es profundamente preocupante. En agosto de 2026, el haber básico de la mínima se ubica en alrededor de $419.817, y con el bono extraordinario de $70.000 alcanza aproximadamente los $489.817.

Son ingresos que resultan insuficientes frente al costo de los alimentos, los medicamentos, los servicios y las necesidades cotidianas de una persona mayor. Mientras tanto, los jubilados siguen sosteniendo una lucha que lleva meses y que cada miércoles vuelve a ocupar las calles. Medios nacionales han registrado de manera sostenida estas movilizaciones y los reclamos contra las políticas de ajuste del Gobierno de Javier Milei.

Desde nuestra Comisión denunciamos que esta realidad forma parte de un modelo de hambre, ajuste y miseria que golpea especialmente a quienes se encuentran en una situación de mayor vulnerabilidad.

Nuestros jubilados no deberían tener que elegir entre comer, comprar sus medicamentos o pagar una factura. No deberían ser obligados a salir a reclamar después de toda una vida de trabajo. La jubilación no es un privilegio ni un regalo: es un derecho conquistado y corresponde garantizar una vida digna para nuestros adultos mayores.

Por eso, desde Jujuy, reafirmamos nuestro compromiso y nuestra solidaridad con cada jubilada y cada jubilado que sigue luchando.

Estuvimos en Buenos Aires. Estuvimos en el Obelisco. Estuvimos junto a ellos.

Porque cuando nuestros jubilados salen a la calle a reclamar por dignidad, los derechos humanos también tienen que estar presentes.

🔵 Bs. As. | En defensa de la ciencia, la educación y los derechos: la Comisión de Derechos Humanos de Jujuy estuvo en el...
12/08/2026

🔵 Bs. As. | En defensa de la ciencia, la educación y los derechos: la Comisión de Derechos Humanos de Jujuy estuvo en el Obelisco.

Desde la Comisión de Derechos Humanos de Jujuy participamos en Buenos Aires de la multitudinaria movilización realizada en el Obelisco en defensa de la ciencia argentina, la educación pública, la investigación y el desarrollo tecnológico, y en rechazo al ajuste que lleva adelante el Gobierno de Javier Milei.

La jornada del 12 de agosto reunió a científicos, investigadores, docentes, universitarios, trabajadores, estudiantes y distintos sectores de la sociedad que decidieron volver a ocupar las calles para defender algo que no puede ser considerado un privilegio: el derecho de nuestro pueblo a producir conocimiento, desarrollar ciencia y construir soberanía tecnológica.

Pero en el Obelisco también estuvieron presentes las y los jubilados, que continúan peleando por sus derechos y por una jubilación digna, demostrando una vez más que la lucha de quienes trabajaron toda una vida no puede ser silenciada ni invisibilizada.

Desde la Comisión de Derechos Humanos de Jujuy acompañamos y abrazamos esa lucha, porque entendemos que defender a nuestros jubilados es defender la dignidad y los derechos de quienes aportaron durante décadas a la construcción de nuestro país.

La realidad que atraviesa el sistema científico argentino es preocupante. Se denuncian despidos, falta de financiamiento para laboratorios y el incumplimiento de la Ley de Financiamiento, mientras proyectos estratégicos y servicios esenciales se encuentran comprometidos. Entre las consecuencias señaladas aparecen dificultades para sostener desarrollos vinculados con la producción energética, la tecnología y tratamientos para enfermedades complejas.

Desde la Comisión de Derechos Humanos de Jujuy entendemos que desfinanciar la ciencia también es vulnerar derechos.

Porque detrás de cada investigador hay años de formación, conocimiento y trabajo. Detrás de cada laboratorio hay proyectos que pueden mejorar la vida de miles de personas. Detrás de cada universidad hay docentes, trabajadores y estudiantes que sostienen diariamente una de las herramientas más importantes para construir igualdad y oportunidades.
Por eso estuvimos en el Obelisco.

Estuvimos junto a quienes levantaron la voz para decir que la ciencia argentina no se vende, la educación pública no se abandona y el conocimiento no puede quedar subordinado a una política de ajuste.

Y estuvimos también junto a nuestros jubilados, que una vez más demostraron que, pese a las dificultades y a los años, siguen teniendo la fuerza y la dignidad necesarias para salir a la calle a defender aquello que les corresponde.

La convocatoria tuvo además una fuerte dimensión de defensa de la soberanía. Defender la ciencia nacional es defender la capacidad de nuestro país para investigar, producir tecnología, resolver sus propios problemas y no depender permanentemente de decisiones tomadas desde afuera.
Y esta lucha tiene una profunda relación con la defensa de los derechos humanos.
Porque los derechos humanos no se limitan a una declaración escrita. También se defienden cuando se garantiza el acceso a la educación, cuando se protege la investigación científica, cuando se sostiene la salud pública y cuando se generan las condiciones para que una sociedad pueda desarrollarse con dignidad.

No existe un país soberano sin ciencia.
No existe desarrollo sin conocimiento.
No existe futuro sin educación pública.
Y no existe dignidad cuando nuestros jubilados deben luchar por aquello que debería estar garantizado.

Mientras el Gobierno de Milei intenta presentar el ajuste como el único camino posible, la realidad vuelve a demostrar que detrás de cada recorte existen personas concretas: trabajadores que pierden sus puestos, investigadores que ven interrumpidos sus proyectos, docentes que deben salir a luchar por sus salarios, estudiantes que encuentran cada vez mayores dificultades para sostener sus estudios y jubilados que deben movilizarse para defender sus ingresos y sus derechos.

En ese mismo sentido, desde la Comisión reafirmamos nuestra solidaridad con las y los jubilados que cada miércoles continúan movilizándose, reclamando por jubilaciones dignas, medicamentos y el derecho a vivir con dignidad después de toda una vida de trabajo.
Su presencia en el Obelisco volvió a demostrar que los jubilados no se resignan y que sus derechos se defienden en las calles. Desde Jujuy acompañamos esa lucha y nos solidarizamos con cada jubilado y jubilada que sostiene este reclamo.

Del mismo modo, expresamos nuestro acompañamiento a las y los docentes universitarios, que en esta misma jornada llevan adelante un paro nacional en defensa de sus salarios, del financiamiento universitario y del cumplimiento de las normas que garantizan los recursos para las universidades públicas.
No son luchas aisladas.
Son distintas expresiones de una misma realidad: trabajadores, jubilados, docentes, científicos, estudiantes y sectores populares que deben salir a las calles para defender derechos que deberían estar garantizados.

Desde Jujuy, decidimos estar presentes en Buenos Aires porque entendemos que la defensa de los derechos humanos no reconoce fronteras provinciales.

Estuvimos en el Obelisco para decir que la ciencia, la educación, el trabajo digno, las jubilaciones y el acceso a una vida digna no son privilegios: son derechos.

Y frente a un Gobierno que pretende instalar la idea de que todo lo público es un gasto, respondemos con una convicción:

La ciencia no es un gasto.
La educación no es un gasto.
Los jubilados no son un gasto.
Los trabajadores no son un gasto.
Son parte de la Argentina que queremos defender y construir.

Desde la Comisión de Derechos Humanos de Jujuy reafirmamos nuestra solidaridad con la comunidad científica, universitaria, docente y estudiantil; acompañamos la lucha de las y los jubilados de los miércoles y de todos aquellos sectores que, desde distintos lugares del país, continúan organizándose y movilizándose en defensa de sus derechos.

Porque defender la ciencia es defender el futuro.
Defender la educación es defender la igualdad.
Defender a nuestros jubilados es defender la dignidad.
Y defender los derechos de quienes luchan es también defender los Derechos Humanos.

🔵 Cuando el Gobierno vive en la fantasía, los trabajadores luchan por sobrevivir...Desde la Comisión de Derechos Humanos...
12/08/2026

🔵 Cuando el Gobierno vive en la fantasía, los trabajadores luchan por sobrevivir...

Desde la Comisión de Derechos Humanos de Jujuy expresamos nuestra solidaridad y acompañamiento a las y los docentes universitarios que este miércoles 12 de agosto llevan adelante un paro nacional de 24 horas, convocado por CONADU Histórica, y que tendrá continuidad con una nueva semana de medidas de fuerza del 18 al 22 de agosto.

En Jujuy, la docencia universitaria también se suma a esta jornada de lucha a través de ADIUNJu.

El reclamo no es solamente salarial: se exige el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario, el pago de los porcentajes adeudados y de los retroactivos generados por el incumplimiento de esa normativa. Según lo informado por CONADU Histórica, la deuda salarial con la docencia universitaria y preuniversitaria alcanzaba el 28,5% al mes de junio.

Frente a esta realidad, resulta imposible no señalar la enorme contradicción que atraviesa el discurso del Gobierno de Javier Milei.

Mientras las universidades públicas luchan por sostenerse, mientras docentes y trabajadores deben reclamar por salarios que no alcanzan, mientras miles de familias argentinas hacen malabares para llegar a fin de mes, el Presidente se mueve en un escenario completamente diferente: un mundo de reconocimientos, discursos triunfalistas y realidades construidas desde la distancia de quienes padecen las consecuencias de sus políticas.

Hace apenas unas semanas, Milei recibió el título de Doctor Honoris Causa de la Universidad de San Martín de Porres, en Lima, Perú, reconocimiento que la propia Presidencia vinculó con su supuesto aporte al fortalecimiento de la libertad económica y social y a la modernización del Estado.
La pregunta que surge es inevitable: ¿de qué libertad hablamos cuando quienes enseñan, investigan y forman a las próximas generaciones tienen que salir a la calle para reclamar salarios dignos y el cumplimiento de una ley?

El Gobierno habló durante años de terminar con la supuesta “casta”. Sin embargo, en el camino terminó enfrentando justamente a quienes trabajan, enseñan, investigan, producen y sostienen todos los días las instituciones públicas. La docencia, los trabajadores estatales, las universidades y tantos otros sectores populares parecen haberse convertido en el blanco de un ajuste que se presenta como inevitable, pero que tiene consecuencias profundamente concretas sobre la vida de las personas.

No hay libertad cuando un docente debe elegir entre pagar una factura, comprar alimentos o sostener su profesión. No hay verdadera defensa de la educación cuando se desfinancia a las universidades públicas. No hay desarrollo posible cuando se castiga el conocimiento, la investigación y el trabajo.

Desde la Comisión de Derechos Humanos de Jujuy entendemos que el derecho a la educación, el derecho al trabajo y el derecho a una vida digna forman parte inseparable de los derechos humanos que debemos defender.

Por eso, acompañamos la lucha de las y los docentes universitarios de todo el país y, particularmente, de quienes en nuestra provincia levantan su voz frente a esta situación.

Porque detrás de cada paro hay una realidad que no puede ocultarse con discursos: hay trabajadores que no llegan a fin de mes, docentes que ven deteriorarse sus salarios y universidades públicas que reclaman los recursos necesarios para seguir funcionando.

Mientras algunos reciben honores y reconocimientos inmerecidos en el exterior, acá, en la Argentina real, los trabajadores siguen poniendo el cuerpo.
Y esa Argentina real merece ser escuchada.

Desde la Comisión de Derechos Humanos de Jujuy nos solidarizamos con la docencia universitaria y acompañamos su lucha por salarios dignos, por el financiamiento de la universidad pública y por el cumplimiento de los derechos conquistados.

La educación pública no es un gasto.
La docencia no es la casta.
Los trabajadores no son el enemigo.
Defender sus derechos es defender el futuro de nuestro pueblo.

11/08/2026

🔵 La Comisión de Derechos Humanos de Jujuy repudia el violento desalojo de la Comunidad Santa Rosa de Humahuaca.

Desde la Comisión de Derechos Humanos de Jujuy expresamos nuestro más enérgico repudio ante el violento operativo de desalojo llevado adelante en la Comunidad Originaria Santa Rosa, en Humahuaca, donde, según las denuncias difundidas por integrantes de la comunidad y medios de comunicación de nuestra provincia, las fuerzas de seguridad utilizaron gases lacrimógenos y balas de goma contra familias y comuneros que se encontraban en el territorio.

Los hechos denunciados son de una gravedad que no puede ser naturalizada.

Durante el operativo se denunció la presencia de niños de muy corta edad, mujeres, adultos mayores y personas con discapacidad, mientras avanzaba el despliegue policial y maquinaria pesada que terminó con la destrucción de tres viviendas. También se informó sobre personas heridas por impactos de perdigones de goma y la detención de nueve integrantes de la comunidad, quienes posteriormente recuperaron su libertad.

Particularmente preocupante resulta la denuncia de que ocho niños, de entre 1 y 7 años, fueron retirados del lugar durante el procedimiento, generando una situación de enorme angustia para sus familias, que debieron recurrir a la Fiscalía para conocer su paradero y exigir explicaciones. Según la información publicada posteriormente, los menores fueron restituidos a sus familias.

Desde nuestra Comisión sostenemos que ninguna orden judicial puede convertirse en una autorización para vulnerar derechos humanos.

Un procedimiento de desalojo jamás puede ejecutarse mediante la violencia indiscriminada, mucho menos cuando existen mujeres, niños y familias enteras involucradas. El cumplimiento de una decisión judicial debe estar acompañado por garantías, proporcionalidad, respeto a la dignidad humana y estricto cumplimiento de las normas nacionales e internacionales de protección de los pueblos originarios.

También resulta indispensable investigar las circunstancias que rodearon este conflicto territorial. Los propios informes periodísticos señalan cuestionamientos vinculados con documentación y planos de la Dirección de Inmuebles, cuya supuesta inconsistencia formaría parte del origen de la disputa. Por ello, antes de utilizar la fuerza del Estado para derribar viviendas y expulsar familias, deben agotarse todas las vías institucionales para esclarecer la situación territorial y garantizar el debido proceso.

Repudiamos especialmente cualquier utilización abusiva de la fuerza pública y las denuncias sobre disparos de balas de goma efectuados a corta distancia contra integrantes de la comunidad. Estas acusaciones deben ser investigadas de manera inmediata, independiente y exhaustiva, determinando las responsabilidades correspondientes.

No podemos permitir que en Jujuy vuelva a naturalizarse la violencia institucional contra quienes reclaman por su territorio, sus derechos y su dignidad.

Las comunidades originarias no son un obstáculo para el Estado. Son parte fundamental de nuestra historia, de nuestra identidad y de nuestra sociedad. Sus derechos están reconocidos por la Constitución Nacional y por los instrumentos internacionales de derechos humanos.

Desde la Comisión de Derechos Humanos de Jujuy exigimos:

🔵 Investigación inmediata y exhaustiva sobre el operativo realizado en la Comunidad Santa Rosa.

🔵 Investigación de la actuación de las fuerzas de seguridad y de quienes hayan impartido las órdenes operativas.

🔵 Esclarecimiento de las denuncias sobre el uso de balas de goma y gases lacrimógenos contra integrantes de la comunidad.

🔵 Garantías para las mujeres, niños, adultos mayores y personas con discapacidad afectados por el procedimiento.

🔵 Protección y respeto de los derechos de la Comunidad Originaria Santa Rosa, conforme a la Constitución Nacional y los tratados internacionales.

🔵 Investigación de las irregularidades denunciadas en torno a la documentación territorial y los planos catastrales que forman parte del conflicto.

🔵 Asistencia inmediata a las familias cuyas viviendas fueron destruidas, garantizando techo y condiciones dignas para quienes quedaron en situación de vulnerabilidad.

La defensa de los derechos humanos no distingue entre personas, comunidades o territorios.

Cuando una mujer es reprimida, cuando un niño queda en medio de un operativo policial, cuando una familia pierde su vivienda y cuando una comunidad es desalojada mediante la fuerza, los derechos humanos están siendo vulnerados.

Por eso no podemos callar.

Desde la Comisión de Derechos Humanos de Jujuy nos solidarizamos con las familias y con toda la Comunidad Santa Rosa de Humahuaca y exigimos que estos hechos no queden impunes.

LA TIERRA, LA DIGNIDAD Y LOS DERECHOS DE LOS PUEBLOS ORIGINARIOS NO SE DEFIENDEN CON REPRESIÓN.

BASTA DE VIOLENCIA INSTITUCIONAL EN JUJUY.

COMISIÓN DE DERECHOS HUMANOS DE JUJUY

FUENTE : Telesisa

⚫ Acompañamiento y profundo pesar por el fallecimiento del Dr. Carlos J. Sivila Soza.La Comisión de Derechos Humanos de ...
11/08/2026

⚫ Acompañamiento y profundo pesar por el fallecimiento del Dr. Carlos J. Sivila Soza.

La Comisión de Derechos Humanos de Jujuy participa y acompaña con profundo pesar el fallecimiento del Dr. Carlos J. Sivila Soza, expresando sus más sinceras condolencias a sus familiares, amigos, colegas y a todas aquellas personas que tuvieron el privilegio de conocerlo y compartir parte de su vida.

Su partida deja un profundo vacío no solo en el ámbito profesional, donde supo desempeñarse con compromiso, responsabilidad y una destacada vocación, sino también en todos los espacios y vínculos que supo construir a lo largo de su trayectoria.

Quienes conocieron al Dr. Sivila Soza seguramente lo recordarán no solamente por su calidad y trayectoria como profesional, sino fundamentalmente por su calidez humana, su don de gente, su respeto y su manera cercana y cordial de relacionarse con los demás. Esa condición humana, que trascendía cualquier título o función, dejó una huella en cada persona que tuvo la oportunidad de conocerlo.

Hay personas cuya presencia permanece en la memoria por lo que hicieron, pero también por cómo hicieron sentir a quienes las rodearon. El Dr. Carlos J. Sivila Soza será recordado de esa manera: como un buen profesional y, por sobre todas las cosas, como una buena persona, de trato cálido y generoso.

Desde la Comisión de Derechos Humanos de Jujuy, acompañamos a sus seres queridos en este momento de profundo dolor y elevamos una oración en su memoria, deseando que encuentren consuelo y fortaleza ante tan irreparable pérdida.

Que descanse en paz. Su recuerdo y su calidad humana permanecerán siempre en quienes tuvieron la dicha de conocerlo.

Comisión de Derechos Humanos de Jujuy

🔵 La Comisión de Derechos Humanos de Jujuy repudia el violento desalojo de la Comunidad Santa Rosa de Humahuaca.Desde la...
11/08/2026

🔵 La Comisión de Derechos Humanos de Jujuy repudia el violento desalojo de la Comunidad Santa Rosa de Humahuaca.

Desde la Comisión de Derechos Humanos de Jujuy expresamos nuestro más enérgico repudio ante el violento operativo de desalojo llevado adelante en la Comunidad Originaria Santa Rosa, en Humahuaca, donde, según las denuncias difundidas por integrantes de la comunidad y medios de comunicación de nuestra provincia, las fuerzas de seguridad utilizaron gases lacrimógenos y balas de goma contra familias y comuneros que se encontraban en el territorio.

Los hechos denunciados son de una gravedad que no puede ser naturalizada.

Durante el operativo se denunció la presencia de niños de muy corta edad, mujeres, adultos mayores y personas con discapacidad, mientras avanzaba el despliegue policial y maquinaria pesada que terminó con la destrucción de tres viviendas. También se informó sobre personas heridas por impactos de perdigones de goma y la detención de nueve integrantes de la comunidad, quienes posteriormente recuperaron su libertad.

Particularmente preocupante resulta la denuncia de que ocho niños, de entre 1 y 7 años, fueron retirados del lugar durante el procedimiento, generando una situación de enorme angustia para sus familias, que debieron recurrir a la Fiscalía para conocer su paradero y exigir explicaciones. Según la información publicada posteriormente, los menores fueron restituidos a sus familias.

Desde nuestra Comisión sostenemos que ninguna orden judicial puede convertirse en una autorización para vulnerar derechos humanos.

Un procedimiento de desalojo jamás puede ejecutarse mediante la violencia indiscriminada, mucho menos cuando existen mujeres, niños y familias enteras involucradas. El cumplimiento de una decisión judicial debe estar acompañado por garantías, proporcionalidad, respeto a la dignidad humana y estricto cumplimiento de las normas nacionales e internacionales de protección de los pueblos originarios.

También resulta indispensable investigar las circunstancias que rodearon este conflicto territorial. Los propios informes periodísticos señalan cuestionamientos vinculados con documentación y planos de la Dirección de Inmuebles, cuya supuesta inconsistencia formaría parte del origen de la disputa. Por ello, antes de utilizar la fuerza del Estado para derribar viviendas y expulsar familias, deben agotarse todas las vías institucionales para esclarecer la situación territorial y garantizar el debido proceso.

Repudiamos especialmente cualquier utilización abusiva de la fuerza pública y las denuncias sobre disparos de balas de goma efectuados a corta distancia contra integrantes de la comunidad. Estas acusaciones deben ser investigadas de manera inmediata, independiente y exhaustiva, determinando las responsabilidades correspondientes.

No podemos permitir que en Jujuy vuelva a naturalizarse la violencia institucional contra quienes reclaman por su territorio, sus derechos y su dignidad.

Las comunidades originarias no son un obstáculo para el Estado. Son parte fundamental de nuestra historia, de nuestra identidad y de nuestra sociedad. Sus derechos están reconocidos por la Constitución Nacional y por los instrumentos internacionales de derechos humanos.

Desde la Comisión de Derechos Humanos de Jujuy exigimos:

🔵 Investigación inmediata y exhaustiva sobre el operativo realizado en la Comunidad Santa Rosa.

🔵 Investigación de la actuación de las fuerzas de seguridad y de quienes hayan impartido las órdenes operativas.

🔵 Esclarecimiento de las denuncias sobre el uso de balas de goma y gases lacrimógenos contra integrantes de la comunidad.

🔵 Garantías para las mujeres, niños, adultos mayores y personas con discapacidad afectados por el procedimiento.

🔵 Protección y respeto de los derechos de la Comunidad Originaria Santa Rosa, conforme a la Constitución Nacional y los tratados internacionales.

🔵 Investigación de las irregularidades denunciadas en torno a la documentación territorial y los planos catastrales que forman parte del conflicto.

🔵 Asistencia inmediata a las familias cuyas viviendas fueron destruidas, garantizando techo y condiciones dignas para quienes quedaron en situación de vulnerabilidad.

La defensa de los derechos humanos no distingue entre personas, comunidades o territorios.

Cuando una mujer es reprimida, cuando un niño queda en medio de un operativo policial, cuando una familia pierde su vivienda y cuando una comunidad es desalojada mediante la fuerza, los derechos humanos están siendo vulnerados.

Por eso no podemos callar.

Desde la Comisión de Derechos Humanos de Jujuy nos solidarizamos con las familias y con toda la Comunidad Santa Rosa de Humahuaca y exigimos que estos hechos no queden impunes.

LA TIERRA, LA DIGNIDAD Y LOS DERECHOS DE LOS PUEBLOS ORIGINARIOS NO SE DEFIENDEN CON REPRESIÓN.

BASTA DE VIOLENCIA INSTITUCIONAL EN JUJUY.

COMISIÓN DE DERECHOS HUMANOS DE JUJUY

🇦🇷 ¡LA PATRIA NO SE VENDE! ¡FUERA MILEI!Desde la Comisión de Derechos Humanos de Jujuy decimos basta de ajuste, hambre, ...
09/08/2026

🇦🇷 ¡LA PATRIA NO SE VENDE!
¡FUERA MILEI!

Desde la Comisión de Derechos Humanos de Jujuy decimos basta de ajuste, hambre, entrega y represión.

Los derechos conquistados no se negocian. La dignidad del pueblo no se entrega. Frente a un modelo que castiga a las mayorías, levantamos la voz y defendemos la soberanía, el trabajo y los derechos humanos.
La patria es de todos y todas. Se defiende con memoria, organización y lucha.


🔵 MILEI CONTRA EL PUEBLO: HAMBRE, AJUSTE, ODIO, REPRESIÓN Y ENTREGA...Desde la Comisión de Derechos Humanos de Jujuy exp...
07/08/2026

🔵 MILEI CONTRA EL PUEBLO: HAMBRE, AJUSTE, ODIO, REPRESIÓN Y ENTREGA...

Desde la Comisión de Derechos Humanos de Jujuy expresamos nuestro más enérgico repudio a las políticas impulsadas por el Gobierno de Javier Milei, a la violencia ejercida ayer contra quienes se manifestaban frente al Congreso de la Nación y al rumbo de un proyecto político que, bajo el discurso de la libertad, viene profundizando la desigualdad, la precarización y el deterioro de las condiciones de vida de millones de argentinos.

Ayer, mientras el Senado debatía una ley que modifica aspectos centrales vinculados con la propiedad privada, miles de personas se movilizaron para expresar su rechazo. Y frente a una sociedad que ejercía su derecho constitucional a manifestarse, la respuesta volvió a ser la represión.
No podemos naturalizarlo.
No podemos aceptar que reclamar por la soberanía, por la tierra, por la vivienda y por los derechos sociales sea respondido con palos, gases, violencia y persecución.
Una democracia no puede tener como respuesta frente al reclamo popular la represión.
La protesta social es un derecho. Y cuando un pueblo sale a la calle porque siente que sus derechos están siendo vulnerados, el Estado tiene la obligación de escuchar, no de atacar.

Lo ocurrido ayer resulta todavía más grave porque sucedía mientras el Congreso debatía un proyecto que forma parte de una orientación política que nos preocupa profundamente.

El Senado dio media sanción a la denominada Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, que modifica mecanismos vinculados con las expropiaciones y los desalojos. Aunque durante el debate fueron retirados los capítulos referidos a la extranjerización de tierras y a la modificación de la Ley de Manejo del Fuego, esos intentos no pueden ser ignorados.
Porque no se trata solamente de discutir una norma.
Se trata de discutir qué país queremos.
Se trata de preguntarnos quiénes podrán acceder a la tierra, quiénes podrán conservarla, quiénes tendrán posibilidades reales de acceder a una vivienda y qué herramientas tendrá el Estado para defender el interés colectivo frente a los grandes intereses económicos.
Cuando se habla de acelerar desalojos, detrás de una palabra jurídica hay una familia.
Hay trabajadores que alquilan.
Hay jubilados.
Hay jóvenes.
Hay niños.
Hay personas que todos los meses hacen cuentas para llegar a fin de mes y que, en una economía marcada por la pérdida del poder adquisitivo, pueden quedar cada vez más expuestas a perder su vivienda.

Por eso, desde nuestra perspectiva de derechos humanos, no podemos mirar la propiedad privada de manera aislada. El derecho a la propiedad debe convivir con el derecho a una vivienda digna, con el derecho al trabajo, con el derecho a la alimentación y con el conjunto de derechos económicos, sociales y culturales reconocidos por nuestra Constitución y por los tratados internacionales.

Tampoco podemos permanecer indiferentes frente al intento de flexibilizar las restricciones sobre la propiedad extranjera de tierras.
Aunque ese capítulo fue retirado del proyecto durante la sesión, el intento existió. Y cuando se habla de tierras rurales, de territorios estratégicos y de recursos naturales, no estamos hablando simplemente de una operación comercial.
Estamos hablando de soberanía.
Argentina no puede convertirse en una enorme superficie disponible para que capitales extranjeros compren territorios estratégicos mientras millones de argentinos tienen dificultades para acceder a una vivienda, a un empleo digno o incluso a una alimentación adecuada.
La tierra no puede ser pensada únicamente como una mercancía.
Es territorio.
Es producción.
Es identidad.
Es soberanía.
Es patrimonio de las generaciones presentes y futuras.

Y en provincias como Jujuy, donde las comunidades indígenas y campesinas llevan generaciones defendiendo sus territorios, esta discusión adquiere una dimensión todavía más profunda.
Pero el problema no termina allí.

Desde que Javier Milei llegó al Gobierno, la palabra "ajuste" se convirtió en una realidad cotidiana para amplios sectores de nuestra sociedad. La educación, la salud, las universidades, los trabajadores, los jubilados y las políticas públicas destinadas a garantizar derechos han sido colocados permanentemente bajo la lógica del recorte.

Los docentes salieron recientemente a las calles para reclamar salarios dignos y la recuperación de derechos, en un conflicto que expresa una crisis que atraviesa a todo el sistema educativo.
Y mientras el pueblo reclama, el Gobierno insiste en pedir sacrificios.
Siempre sacrificios para los mismos.
Que el trabajador espere.
Que el jubilado espere.
Que el docente espere.
Que el estudiante espere.
Que quien alquila espere.
Que quien necesita atención médica espere.

Pero mientras tanto, se promueven reformas destinadas a desregular, flexibilizar y garantizar mayores condiciones de libertad para el capital.

Entonces cabe preguntarse: ¿quién es realmente la casta que tanto se prometió combatir?

Porque el Gobierno llegó al poder denunciando a la "casta" y prometiendo que el ajuste lo pagarían quienes tenían privilegios.

Sin embargo, hoy son los trabajadores, los jubilados, los docentes, los estudiantes, las familias que alquilan y los sectores populares quienes sienten con mayor intensidad el peso de las políticas económicas.
Y cuando quienes gobiernan dicen que el sacrificio es inevitable, pero el sacrificio siempre recae sobre los mismos sectores, la pregunta deja de ser política y pasa a ser profundamente humana.

¿Hasta cuándo?
¿Hasta cuándo se puede exigir más esfuerzo a quienes ya no tienen más para entregar?
¿Hasta cuándo se puede justificar el hambre, la precariedad y la pérdida de derechos en nombre de una supuesta libertad?
¿Hasta cuándo se puede convertir al que reclama en enemigo?

Desde la Comisión de Derechos Humanos de Jujuy también repudiamos el discurso de odio que atraviesa buena parte de la comunicación oficial.
No creemos que quien piensa diferente sea un enemigo.
No creemos que un trabajador que reclama un salario digno sea un privilegiado.
No creemos que un jubilado que pide una jubilación que le permita vivir sea un obstáculo para el desarrollo.
No creemos que una organización social que reclama alimentos sea una amenaza.
No creemos que un ciudadano que se manifiesta frente al Congreso deba ser reprimido.

Una sociedad democrática se construye con diferencias, con discusión, con participación y con respeto.
No con odio.
No con violencia.
No con persecución.
No con miedo.

Y tampoco podemos permanecer indiferentes ante una política exterior y económica que coloca cada vez más el destino de nuestros recursos y sectores estratégicos bajo la mirada de grandes capitales internacionales.

La apertura indiscriminada, la desregulación y la búsqueda permanente de inversiones sin una política firme de defensa de los intereses nacionales pueden terminar convirtiendo nuestros recursos estratégicos en negocios para unos pocos.
El país no puede ser administrado como si fuera una empresa privada.
Argentina tiene trabajadores, tiene comunidades, tiene historia, tiene territorio, tiene recursos naturales y tiene una soberanía que debe ser defendida.
La patria no es una mercancía.

Desde Jujuy, una provincia que conoce demasiado bien las consecuencias de los modelos de concentración, de entrega y de exclusión, levantamos nuestra voz.

Repudiamos la represión de ayer.
Repudiamos las políticas que profundizan el hambre y la desigualdad.
Repudiamos el discurso de odio.
Repudiamos todo intento de convertir los derechos sociales en privilegios.
Repudiamos cualquier proyecto que ponga nuestros territorios y recursos estratégicos al servicio de intereses ajenos al pueblo argentino.
Y repudiamos una concepción del Estado que parece encontrar siempre recursos para garantizar las condiciones del mercado, pero que encuentra excusas cuando se trata de garantizar derechos.

No queremos un país donde unos pocos puedan acumular cada vez más mientras millones deben resignar cada vez más.
Queremos un país donde trabajar alcance para vivir.
Donde jubilarse no signifique caer en la pobreza.
Donde estudiar sea un derecho y no un privilegio.
Donde la salud no dependa del bolsillo.
Donde tener una vivienda sea una posibilidad real.
Donde la tierra y los recursos naturales sean defendidos como patrimonio nacional.
Y donde manifestarse no sea motivo de represión.

Desde la Comisión de Derechos Humanos de Jujuy sostenemos que no hay libertad verdadera cuando existe hambre; no hay igualdad cuando unos pocos concentran mientras la mayoría pierde derechos; y no hay democracia plena cuando la protesta popular es respondida con violencia.

El pueblo argentino ya hizo demasiados sacrificios.
Ya no se puede seguir pidiendo paciencia a quienes tienen hambre, mientras se les ofrece libertad económica a quienes concentran riqueza.
La dignidad no se negocia.
Los derechos no se recortan.
La soberanía no se entrega.
Y la protesta no se reprime.

LA PATRIA NO SE VENDE.

LOS DERECHOS DEL PUEBLO NO SE NEGOCIAN.

BASTA DE AJUSTE, HAMBRE, ODIO Y REPRESIÓN.

Dirección

Ex/Estacion De Trenes/Avenida Urquiza S/N. Capital
San Salvador De Jujuy
4600

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14:00 - 20:00
Martes 08:00 - 13:00
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Miércoles 07:00 - 13:00
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Jueves 07:00 - 13:00
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Viernes 07:00 - 13:00
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