16/12/2025
Cada día perdemos un compañero en los equipos de trabajo
La situación salarial es crítica: nuestro sueldo alcanza para la primera o segunda semana del mes. Nadie está llegando a fin de mes con tranquilidad. Las deudas se acumulan, nos paralizan y la resignación nos condena a una precariedad perpetua. El derrumbe salarial que sufrimos no es casual: es un plan sistemático para vaciar la CNEA. Cerca del 90% de los trabajadores de CNEA cobran un sueldo básico por debajo de la línea de pobreza y las renuncias se suceden a un ritmo de una por día. Perdimos 400 trabajadores desde enero del año pasado.
En estos dos años demostramos que, aún en condiciones terribles, pudimos sostener nuestras líneas de trabajo. Lo hicimos porque sabemos que el futuro está en nuestras manos, en nuestros laboratorios, instalaciones y en cada rincón de la CNEA. Somos quienes impulsamos la construcción del CAREM y el RA10, quienes extendemos la vida de nuestras centrales nucleares. Llegamos con experiencia y capacidad, justo cuando la industria nuclear reverdece a nivel mundial y nuestro trabajo se revaloriza.
La política de sumisión de Milei a Estados Unidos pone en jaque la oportunidad que generamos. Mientras Damián Reidel dice que “los argentinos somos el problema” y un “lastre”, el verdadero peso es la entrega: quieren vender barato lo que generaciones de trabajadores construimos. Coherentes con la disolución nacional que impulsa el gobierno. Quieren fragmentar el sector nuclear y privatizar las centrales, abandonan la Planta de Agua Pesada, clausuran el prototipo CAREM y entregan nuestro uranio a empresas extranjeras. En lugar de fortalecer la soberanía energética, planifican regalar nuestro trabajo, nuestras capacidades de diseño y nuestros recursos a corporaciones extranjeras.
La decadencia del fascismo del siglo XXI pretende arrastrarnos en su caída. El imperialismo yanqui solo produce guerras, muerte y enclaves financieros. Hoy apuntan contra América Latina y el Caribe, nuestra América, codiciando minerales y petróleo para sostener sus conflictos. Su ambición no conoce límites y pretende apropiarse de cada rincón que consideran propio.
Mientras ellos aceleran la entrega, nosotros resistimos. Ganemos tiempo, organicémonos para pensar, luchar y alumbrar un nuevo camino.
No a la reforma laboral - Movilizamos el 18/12
No a la privatización de nuestras centrales
Aumento salarial YA!!