27/07/2026
Federico creció rodeado por la droga y el delito. Perdió un ojo, quedó ciego y terminó en el servicio penitenciario.
Con prisión domiciliaria, escuchó hablar de nuestros hogares y decidió pedir ayuda.
Hace dos meses llegó con nosotros. Hoy su vida cambió por completo. Encontró amor, contención, una familia y una nueva oportunidad.
Esto es lo que hacen los Hogares Beraca: abrazar, acompañar, restaurar vidas y abrir caminos de esperanza.