02/06/2026
COMUNICADO | 3 DE JUNIO: NI UNA MENOS — NUESTRA VOZ TAMBIÉN ES PARTE DE ESTA LUCHA
Declaración de la Red de Sobrevivientes de Abusos Eclesiásticos
El 3 de junio se cumplen once años desde que miles de mujeres salieron a las calles en más de 80 ciudades de la Argentina para decir basta. Aquel grito colectivo que nació como convocó a más de 300.000 personas y se extendió por toda la región y el mundo.
Once años después, seguimos gritando. Porque en lo que va de 2026 ya se han contabilizado cerca de 100 femicidios en nuestro país. Porque los nombres cambian, pero la impunidad permanece. Porque el Estado sigue llegando tarde o mirando hacia otro lado.
Por Agostina. Por Dulce María Candia. Por Noelia Romero. Por todas. Por tantas.
Esta semana, la ciudad de Córdoba vive el dolor y la rabia que nos atraviesan a todas. Una niña de 14 años fue arrebatada por la violencia de un hombre que debía haber sido contenido y controlado por el sistema judicial, y no lo fue. El Estado falló. La Justicia falló. Y Agostina pagó con su vida esa omisión.
A pocos días del femicidio de Dulce María Candia, de 17 años, en Eldorado,k Misiones, Noelia Romero, de 30 años en Temperley, Buenos Aires, volvemos a enfrentarnos a una realidad insoportable: la violencia contra las mujeres y las niñas sigue cobrando vidas en todo el país.
Desde nuestra Red expresamos nuestra más profunda solidaridad con las familias de Agostina, Noelia y de Dulce María, con sus seres queridos y con quienes hoy las lloran. Sus nombres no serán olvidados.
La responsabilidad del Estado en cada provincia del territorio argentino
Los movimientos feministas, las organizaciones de derechos humanos, las ONG y todas las redes que compartimos esta lucha insistimos en responsabilizar al Estado por su ineficacia, tanto desde lo político como desde lo jurídico, frente a las violencias que sufren mujeres y niñas.
Lo sabemos bien: el silencio institucional no es neutral; es una forma de complicidad.
En cada provincia del territorio argentino, los gobernadores, los intendentes, los fiscales y los jueces tienen nombres y tienen responsabilidades. Cada femicidio que ocurre en sus jurisdicciones los interpela directamente. No alcanza con declararse conmovidos. Se necesitan recursos, políticas públicas eficaces y una voluntad real de proteger la vida de las mujeres y las niñas.
Desmantelar herramientas de prevención, asistencia y protección no es un acto neutro: es una decisión política que tiene consecuencias concretas sobre los cuerpos y las vidas de las personas más vulnerables.
Nuestra lucha también viene de las iglesias
Quienes integramos esta Red cargamos una historia de abuso que conoce muy bien el silencio forzado, la impunidad amparada en el poder y la revictimización de quienes se atreven a hablar.
Por eso nos reconocemos en esta lucha. La violencia machista y el abuso de poder en instituciones religiosas beben de una misma lógica: aquella que naturaliza el sometimiento, silencia a las víctimas y protege a los agresores.
Nos sumamos al desde nuestro propio dolor y desde nuestra propia resistencia. Porque sobrevivir también es un compromiso y una forma de luchar. Porque nuestra voz también cuenta.
Vivas, libres y sin miedo nos queremos.
Red de Sobrevivientes de Abusos Eclesiásticos
3 de junio de 2026