27/05/2026
LA ACTIVIDAD DE LA CAZA NO NECESITARIA SER DEFENDIDA
El proyecto de ley presentado por Magdalena Odarda para prohibir los cotos de caza en Río Negro, fundamentado en el respeto a los animales como “seres sintientes”, considerando a la caza como “tortura”, evidencia un enfoque totalmente sesgado, equivocado y tendencioso, dando por sentado que los cazadores disfrutamos con el sufrimiento del animal de caza! Una de las prioridades del cazador es abatir un animal de la forma más rápida e incruenta para aprovechar su carne, cuero, astas, y TODO lo que nos da. En forma mucho menos cruenta que la que se puede ver en un matadero habilitado en donde los animales domésticos, criados al efecto, son llevados para ser sacrificados para su aprovechamiento. Por otro lado, por qué no considerar a los seres del reino vegetal también como “seres sintientes”? Cuando se corta una lechuga de la huerta no sería, también, “tortura”. O cuando se “arranca” una fruta de un árbol sin esperar que caiga por si sola no se estaría ejerciendo también un acto de crueldad interfiriendo con lo natural?
La caza per se no es para nada una actividad inmoral ni nada que se le parezca. Podríamos discutir si se trata de deporte o no, es otro asunto que no hace al fondo de la cuestión.
Ahora, la caza es otra forma de aprovechar lo que nos da la naturaleza, en forma sustentable.
En el siglo XIX, debido al peligro de extinción por la caza comercial excesiva y descontrolada de muchas especies, básicamente por desconocimiento, incluida la extinción ocurrida en un caso como la paloma migratoria de América del Norte o la casi desaparición del bisonte en el mismo continente, y la disminución drástica de otras en otros continentes como África, se comenzaron a establecer regulaciones estrictas tendientes a su recuperación, regulaciones promovidas por los cazadores!! Hoy en todo el mundo hay más animales de caza y se han recuperado especies en peligro de extinción extrema por la caza descontrolada gracias al aporte e interés de los BUENOS cazadores. Como en toda actividad también en ésta hay buenos y no tan buenos o, directamente malos, cazadores que desprestigian a todo el conjunto. Los buenos cazadores vemos la fauna no sólo como un objetivo para aprovechar; nos consideramos guardianes responsables de todo el sistema natural.
En línea con lo anteriormente expresado, la Asociación de Pesca y Caza Nahuel Huapi, con décadas de existencia, fue fundada el 13 de Septiembre de 1949 en Bariloche, ha organizado cursos para formación de guías de caza desde 2003, en conjunto con el Parque Nacional Nahuel Huapi, certificando a sus graduados para desempeñarse como tales en la jurisdicción del PN. Estos cursos abarcan, además de la formación en los conceptos y comportamientos del buen cazador, numerosas disciplinas, biológicas, legales y sanitarias, tanto teóricas como prácticas, dictadas por profesionales idóneos.
En América del Norte, donde las leyes y regulaciones de la caza, y los estudios financiados por los aportes de los cazadores, hoy hay hasta sobre población de muchas de ellas, nativas o autóctonas, que a principios del siglo XX apenas se mantenían.
En el continente europeo, se cazan miles de animales por años y su número, en varios casos, va en aumento. En la mayoría de los cotos se obliga a que se cace un número mínimo de animales para mantener sana la población y adecuarla a la receptividad de los hábitats.
En épocas recientes mediante planes de recuperación ideados y financiados por cazadores se ha logrado evitar la desaparición de varias especies de ovinos y caprinos salvajes en Asia, con la participación de las comunidades locales, a donde va el grueso de lo recaudado, convirtiéndose en los principales interesados en su conservación y aumento de la población de esas especies.
Como contrapartida, paradójicamente, en los países o regiones donde se ha prohibido la caza, con pretextos similares a los de este proyecto, la disminución a niveles críticos de especies que antes tenían valor económico siendo cazadas y aprovechadas en forma controlada y regulada está documentada pero poco difundida…Caso paradigmático es Kenia que prohibió toda caza de un día para otro a partir de 1977. El descontrol, que antes ejercían los propios cazadores aún sin leyes al efecto, fue tal que TODAS las especies registraron una disminución alarmante.
Desde ya que hay casos extremos donde la única medida a tomar, en forma urgente y drástica es la absoluta prohibición de su caza y el control estricto de su cumplimiento. Además de otras acciones concretas para evitar que siga el descenso poblacional con riesgo de tornarse irrecuperable. El caso del huemul es el caso que nos toca bien de cerca.
Por otro lado las reglamentaciones prohibitivas sin criterio técnico, por desconocimiento o por fundamentos ideológicos o pseudo morales, pueden ser causa de sobre poblaciones con la modificación o deterioro de los hábitats naturales. El caso del guanaco en varias regiones patagónicas: la protección mediante prohibición de su caza, sumada a otros factores indirectos, logró recuperar las poblaciones. Pero si no se sigue con un manejo basado en criterios técnicos, puede resultar en sobrepoblaciones que deterioren el ecosistema.
Es necesario aclarar que todo lo anterior se refiere a la caza y conservación de especies autóctonas o nativas cuyo aumento luego de todo lo hecho pueden ser cazadas y aprovechadas en forma sustentable!
Otra cuestión es la fauna de caza exótica o introducida. Es el caso de nuestra región y a donde apunta este proyecto de ley. Tan a contramano va contra la realidad que se choca con las últimas disposiciones que tratan de fomentar la caza, todo el año y con límites grandes, de estas especies exóticas invasoras cuya población ha aumentado de tal manera, entre otros factores por falta de control por la caza. Varias especies de cérvidos y en especial el jabalí, a pesar de existir predadores nativos que deben ser protegidos, han aumentado sus poblaciones de tal manera que hacen necesario un control urgente para evitar problemas de varios tipos, entre ellos y muy importante, la competencia con especies autóctonas con poblaciones en situación crítica de conservación. Caso emblemático, el huemul.
Ignorar el efecto de estas especies exóticas invasoras sobre el ecosistema natural y productivo tomando medidas livianas sólo agravará dicho efecto.
Los cotos de caza en nuestra provincia no son muchos! Podrían y deberían ser más sin el menor inconveniente.
Además de colaborar con el control de estas especies, generan una actividad económica que queda en nuestra región y es un aporte importante al ingreso tradicional de los establecimientos rurales.
Ya mencionado al comienzo pero amerita reiterarlo, al “trofeo” representado por la cornamenta de los ciervos y colmillos de los jabalíes que nos recuerdan el esfuerzo, componente fundamental de toda cacería, se agrega otro verdadero “trofeo” muchas veces tan o más importante, que es la carne de lo cazado! Esta carne, sana, limpia, libre de contaminantes es cada vez más valorada incluso por quienes se oponían a la actividad.
Como conclusión, este proyecto no tiene ni entidad moral ni racional que lo justifique. Y no sólo eso, es potencialmente muy peligroso tanto ecológica como económicamente.