03/06/2026
11 años que abrimos las puertas del Almacén de 3 Ecologías
11 años del primer grito colectivo de Ni Una Menos
Las calles nos llaman nuevamente. Que se escuchen nuestros gritos, nuestros pasos, nuestros cantos, nuestras proclamas, nuestro posicionamiento.
El dolor nos convoca. Las calles se tienen que volver a llenar porque el peligro sigue latente en cada barrio, en cada rincón de nuestras comunidades. La persistencia de los femicidios y crímenes de odio no son hechos aislados, sino la consecuencia directa de una estructura que se sostiene por la complicidad y la reproducción de mandatos obsoletos… Gobiernos cómplices, justicia cómplice, comunidad cómplice…. En este complejo contexto social y político, existe un marcado incremento del desamparo institucional y el recrudecimiento de la violencia machista.
Y es esta violencia machista que continúa arrebatando vidas de mujeres, infancias, adolescencias y diversidades a un ritmo alarmante en todo el país. En el medio de un vaciamiento de los programas de prevención, asistencia y acompañamiento a las víctimas.
Repudiamos enérgicamente a un sistema judicial que revictimiza a quienes denuncian y garantiza la impunidad de los agresores.
Es imposible transformar esta realidad si los varones no asumen un rol activo de interpelación. La violencia de género es la punta de un iceberg sostenido por la masculinidad hegemónica, un modelo de identidad que asocia el "ser hombre" con el ejercicio del poder, el control, la demostración de fuerza y la supresión de la vulnerabilidad. Socialmente se educa a los varones bajo la premisa de que el respeto se gana mediante la dominación física, económica o psicológica. El silencio ante el chiste denigrante, la justificación del acoso callejero o la protección grupal al agresor en espacios de socialización legitiman las violencias extremas.
El desafío pendiente hacia Masculinidades alternativas y responsables, implica que los varones dejen de ser espectadores pasivos de las demandas feministas y asuman su propia responsabilidad histórica. Es imperativo transitar hacia masculinidades alternativas y libres de violencia. Cuestionar el lugar de aparente superioridad en el ámbito doméstico, laboral, político y afectivo. Romper el pacto corporativo de silencio frente a conductas abusivas de amigos, familiares o compañeros de trabajo. Asumir de forma equitativa las tareas de cuidado, del hogar y de gestión emocional, históricamente delegadas en las mujeres.
La violencia económica y patriarcal que nos atraviesa en el ámbito laboral y doméstico requiere, de manera urgente, poner el foco en la deconstrucción y el análisis profundo de las masculinidades. Las trabajadoras independientes nos enfrentamos a una doble opresión. A la falta de derechos laborales básicos y la desprotección estatal, se le suma la desigual distribución del trabajo de cuidados. Al no tener licencias por maternidad, ART ni paritarias, las compañeras independientes quedan en una situación de extrema vulnerabilidad ante situaciones de violencia. La autogestión muchas veces se convierte en jornadas laborales interminables para las mujeres, quienes deben compatibilizar el autoempleo con la crianza y las tareas del hogar. Denunciamos la brecha de ingresos que aún persiste en los circuitos independientes y la desvalorización sistemática del trabajo autogestivo liderado por mujeres. La masculinidad patriarcal premia el individualismo y la competencia salvaje. Esto choca con los valores de solidaridad y apoyo mutuo que promovemos en la autogestión y el trabajo cooperativo.
Frente al avance de discursos que pretenden negar la desigualdad estructural, exigimos presupuesto real y efectivo para las políticas públicas de prevención y erradicación de las violencias, implementación real y obligatoria de la Ley Micaela, una Justicia con perspectiva de género que escuche a las víctimas y actúe con celeridad antes de que los factores de riesgo desencadenen femicidios.
No hay libertad posible en un país donde miles de niñas, mujeres y diversidades aprenden a vivir con miedo....
¡Por una autogestión feminista, solidaria y libre de violencias!
¡Vivas, libres, desendeudadas y sin miedo nos queremos!
¡Vivas, libres, empoderadas, independientes y con derechos nos queremos!