01/02/2023
Nunca es fácil despedirse, y tampoco saber si es una despedida definitiva o temporaria. Desde el 2020 las dificultades y desafios propios de nuestra actividad -que siempre existieron- empezaron a ser una carga díficil de sobrellevar. Una situación económica cada vez mas compleja se tradujo en sponsors y donantes privados retirando su apoyo, mientras la pandemia nos obligó a reinventarnos y buscar maneras de seguir trabajando junto a la juventud más vulnerable para crear un cambio a gran escala. El año pasado tuvimos que tomar la drástica decisión de cerrar nuestro galpón, pese a eso pudimos llevar a cabo dos iniciativas de alto impacto, la Academia de Deporte para el Desarrollo y Jóvenes Creadores de Ciudades. Pero pese a nuestros esfuerzos, no logramos encontrarle la vuelta a un contexto que cambió de forma radical. Un deterioro económico que se acelera -y que afecta a toda la sociedad- se suma una profunda desesperanza que dificulta cualquier trabajo en busca de un cambio. Inspirar, un factor clave en cualquier busqueda de cambio, se nos volvió una tarea titánica para un grupo de seres humanos que viven, sienten y enfrentan dificultades como cualquier otra persona. Es por todo esto que ponemos El Desafio a dormir por un tiempo. No sabemos si nos veremos de nuevo o no, pero de ninguna manera creemos que esta historia -en caso de que se cierre- sea un fracaso. Hemos llegado a miles de jóvenes, ciudadanía, hemos inspirado, brindado herramientas a gobiernos, organizaciones, empresas privadas para crear una realidad mejor, hemos compartido aprendizajes y hemos aprendido juntos, y sabemos más que nunca que los cambios pasan cuando hay ideas, confianza, credibilidad y colaboración entre todos los actores de un país. Y esperamos de corazón, que esas semillas puedan dar sus frutos en cada persona que nos conoció.
Ha sido un viaje hermoso y duro, y agradecemos a cada persona que nos acompañó en esta aventura. Nada hubiese podido pasar sin el apoyo de donantes, voluntarios, aliados, embajadores y ciudadanía que -cansada de esperar que las cosas cambien- se sumó con una energía contagiosa. Los cambios pasan cuando nos inspiramos uno a los otros, y es deber de todos -si, de todos-, motivar a los que tenemos alrededor para poder construir una realidad mejor. Empecemos por eso, y evitemos narrativas de 'buenos y malos' que buscan simplificar problematicas complejas. No existen los o las lideres mesiánicos. Es el sentido crítico -poder testear nuestras ideas con humildad, dejando abierta la posibilidad de mejorarlas y de que nos equivoquemos- el verdadero ingrediente que está escaseando en nuestra sociedad y que tenemos que recuperar de manera inmediata.