05/08/2026
La tensión entre la FIFA y la UEFA abrió un debate profundo: ¿Hasta dónde estamos dispuestos a dejar que el negocio devore la esencia del deporte?
Hace tiempo advertimos que el problema no era solo quién organizaba los torneos, sino qué estaba dispuesto a sacrificar el negocio para seguir creciendo. Lo dijimos cuando denunciamos las miles de muertes de trabajadores en Qatar, vidas que se perdieron para sostener un espectáculo de ganancias extraordinarias.
Hoy el debate continúa con el avance de los intereses económicos sobre las competencias. El deporte necesita recursos, pero cuando la rentabilidad es el único criterio, se pierde el sentido por el cual fue creado.