04/05/2025
LA CHAKANA, NUESTRO PUENTE SAGRADO ENTRE LA MUJER, EL VARÓN, LAS DISIDENCIAS Y EL COSMOS
La Chakana, también conocida como Chaka Hanan, es mucho más que un símbolo: es una estructura compleja que representa el entramado filosófico, astronómico, social y espiritual de la cosmovisión andina. Su significado se despliega en múltiples niveles, y ha sido transmitido a lo largo de los siglos como un sistema de conocimiento vivo, profundamente arraigado en la relación sagrada entre el ser humano y el universo.
El término Chakana significa literalmente “puente hacia lo alto” y está asociada con la constelación de la Cruz del Sur, visible especialmente en mayo en una disposición vertical perfecta respecto al Polo Sur. Por esta razón cada 3 de mayo se celebra el Chakana Raymi, día de homenaje a este símbolo sagrado.
En la tradición andina, la Chakana es una cruz escalonada que contiene en sí misma la síntesis de la vida, el orden natural y las relaciones humanas. Representa la unión del mundo físico y espiritual a través de una geometría que expresa equilibrio. Cada uno de sus cuatro extremos y los puntos intermedios marcan ocho momentos ceremoniales del calendario andino, ligados a solsticios, equinoccios y sus transiciones.
En su forma, la Chakana conecta lo superior con lo inferior, lo masculino con lo femenino, y también con otras expresiones de los géneros, lo espiritual con lo terrenal. La línea vertical remite al Hanan Pacha, el mundo de arriba o espiritual; y la horizontal al Kay Pacha, este mundo o mundo del presente. Juntos, forman el cruce simbólico de la dualidad de existencias (varón-mujer, mujer-mujer, varón-varón, etc), del espíritu y la materia, del cielo y la tierra.
Este símbolo es un mapa del universo, un calendario astronómico y un modelo de organización social, política, espiritual y económica. Representa las cuatro dimensiones necesarias para la vida en comunidad. La línea vertical nos habla de la creación, la herencia, el espíritu y las energías tradicionalmente asociadas a lo masculino; la línea horizontal, la materia, la naturaleza, lo creado, y las energías vinculadas a lo femenino, reconociendo que ambas dimensiones coexisten en todas las personas más allá de su identidad de género.
En los cuadrantes superiores de la Chakana están representados los elementos del cielo: el Inty y la Quilla , principales elementos de las culturas andinas, ambos con sus respectivos calendarios agrícolas. El "Chasca", "Coyllar" lucero del alba (Venus) y el "Apachi Orori" o lucero de la tarde (Marte) median entre el sol y la luna. Se encuentran también representaciones del arco iris, el rayo, y constelaciones de estrellas como Las Cabrillas o “Huchu”.
En la parte inferior, la Chakana muestra la Pachamama, la tierra viva, junto a los ríos sagrados: el Amaru Maya, símbolo del movimiento eterno, y el Willcamayu, río subterráneo de búsqueda espiritual. Todo ello simboliza el Uju Pacha, el mundo interior, donde habitan los antepasados (Mallquis), los espíritus (ajayus)y los elementos invisibles que rigen la vida.
La Chakana no es solo un concepto simbólico: se manifiesta en la arquitectura, la organización del territorio, los rituales y la vida cotidiana. El Qhapaq Ñan, o Camino de los Justos, se extiende en diagonal a 45° respecto al eje Norte-Sur del planeta, y muchos espacios ceremoniales, wak´as y caminos fueron construidos de acuerdo a estos saber y conocimientos. Estas orientaciones refleja la sabiduría ancestral que vinculaba a la organización del territorio permitía la vida y la biodiversidad.
La Chakana también enseña principios de correspondencia que se manifiestan a todo nivel y en todas las direcciones, reforzando la idea de que todo está conectado. Un principio que nos recuerda que una realidad se relaciona a nivel horizontal. En su centro se encuentra un ser protector andino Wiracocha Pachayachachi, el Hacedor del Agua, el Creador de la Tierra.
En la Chakana se integran otras entidades de la cosmovisión andina como los Apus, espíritus guardianes de las montañas, y las Ñustas, espíritus femeninos protectores de la vida vegetal y animal. También aparecen representados los ojos del Uju Pacha, vigilantes del mundo interior, y figuras como el árbol de la vida, vínculo entre los tres mundos: Hanan Pacha, Kay Pacha y Uju Pacha.
El respeto, la dualidad y la complementariedad entre los géneros, la relación armónica con la naturaleza, y la organización cíclica del tiempo, son principios fundamentales del mundo andino, expresados de forma clara y profunda en este símbolo milenario.
✍️ María Urquizu
Edición Laki Quispe Pérez