11/05/2026
Es necesario languidecer, esperar y contemplar vanamente.
Contemplamos la puerta; está cerrada, inquebrantable.
Fijamos en ella los ojos; lloramos bajo el tormento;
No dejamos de mirarla; el peso del tiempo nos abruma.
La puerta está ante nosotros, ¿de qué nos sirve la voluntad?
Vale más marcharse y abandonar toda esperanza.
Jamás entraremos. Estamos fatigados de verla. La puerta, abriéndose, dejó pasar tanto silencio que ni los jardines ni ninguna flor han aparecido; sólo el espacio inmenso donde habitan la luz y el vacío .
Fragmento de "La puerta", de Simone Weil (Francia, 1909)
Foto tabey