13/06/2026
¡Todo lo que contenía el corazón de María, la madre de Jesús! ¡Madre de Dios! Su existencia estuvo marcada por la preferencia de Dios. Papá Joaquín y mamá Ana la consagraron desde chiquita para que sea toda de Dios. Su prometido José la cuidó amorosamente con la lealtad de conservar un tesoro valiosísimo para toda la humanidad. Después José llevó a Jesús y a María para Egipto para salvarlos de la opresión de un egoísta con poder (son siempre de esa calaña) y los condujo a Nazaret para construirles un hogar con sus propias manos, con su trabajo docente a su hijo y su amor incondicional a su bella mujer. Y María guardaba todo esto en su corazón… y más, mucho más. Hasta la cruz de su Hijo, la venida del Espíritu Santo, la muerte de su esposo José. Después comenzó a colocar en su corazón los nombres de sus hijas e hijos espirituales… Hoy celebramos el Corazón Inmaculado de María y allí estamos nosotros. Todos nosotros, sus hijas y sus hijos.
(del comentario al Evangelio del Día)