15/09/2026
ANTES DE DECLARAR HÉROES, LEAN UN POCO DE HISTORIA
Hay decisiones que no pueden tomarse levantando la mano sin saber qué pasó doscientos años atrás. Y mucho menos cuando se pretende poner en el lugar de héroe nacional a Bernabé Aráoz, un hombre cuya actuación estuvo enfrentada directamente con Martín Miguel de Güemes en uno de los momentos más delicados de la lucha por nuestra independencia.
Me resulta difícil aceptar que desde el Congreso se pueda construir un reconocimiento de semejante magnitud ignorando una parte fundamental de nuestra historia.
La documentación histórica es bastante clara.
Mientras Güemes sostenía prácticamente sin recursos la defensa de la frontera norte contra los realistas y trataba de colaborar con el plan continental de José de San Martín para liberar Perú, necesitaba hombres, dinero, caballos y auxilios de las provincias vecinas.
¿Y qué hizo Aráoz?
Se negó reiteradamente a colaborar con Güemes, demoró recursos, dificultó el paso y abastecimiento de tropas y terminó enfrentándose militarmente con provincias vecinas justamente cuando el esfuerzo debía estar concentrado en derrotar a los españoles.
Güemes llegó a denunciarlo en términos durísimos.
En una de sus comunicaciones sostiene que Aráoz le negaba auxilios, retardaba comunicaciones y ponía obstáculos a la organización de su ejército. Incluso lo responsabilizaba de perjudicar no solamente a Salta, sino al proyecto libertador que encabezaba San Martín.
Y la situación llegó al extremo.
Güemes avanzó sobre Tucumán, derrotó fuerzas de Aráoz en Acequiones y llegó hasta Tapia, instalando allí su cuartel general. Mientras argentinos combatían entre argentinos, los realistas aprovecharon la situación para volver a atacar Salta.
Ese es el contexto que no puede borrarse.
Mientras Güemes y sus gauchos dejaban la vida conteniendo al ejército español para que San Martín pudiera avanzar desde el otro lado de los Andes, había dirigentes ocupados en disputas internas, mezquindades políticas y luchas de poder.
Por eso me pregunto:
¿De verdad vamos a declarar héroe nacional a alguien cuya conducta fue denunciada por Güemes como un obstáculo para la campaña emancipadora?
¿Vamos a poner en el mismo altar de la Patria a quienes empujaban la independencia y a quienes, por enfrentamientos políticos y ambiciones personales, terminaron dificultándola?
Esto no significa borrar a Aráoz de nuestra historia. La historia debe estudiarse completa, con sus luces y sus sombras. Puede reconocerse su importancia política en Tucumán, analizarse su gobierno y comprenderse el contexto de aquellas guerras civiles.
Pero una cosa es ser protagonista de la historia y otra muy distinta es ser declarado HÉROE NACIONAL.
Ese título no puede convertirse en una medalla repartida por conveniencias provinciales, acuerdos políticos o proyectos que nadie se tomó el trabajo de estudiar en profundidad.
Por eso les pediría algo muy sencillo a nuestros diputados:
ANTES VOTAR, LEAN... LOS LIBROS Y LOS DOCUMENTOS HISTORICOS NO MUERDEN.
Lean las cartas de Güemes.
Lean las actas del Congreso.
Lean qué ocurría en el Norte mientras San Martín preparaba la campaña al Perú.
Lean por qué Güemes reclamaba desesperadamente recursos.
Y lean quiénes lo ayudaron y quiénes le pusieron obstáculos.
La historia argentina ya fue suficientemente manipulada como para que ahora también empecemos a fabricar héroes por ley.
No porque pretenda que la historia tenga una sola mirada, sino precisamente porque la memoria de nuestros verdaderos héroes merece respeto.
Güemes murió prácticamente sin recursos, defendiendo una frontera que era la frontera de toda la Nación. Sus gauchos pusieron el cuerpo cuando muchas veces desde Buenos Aires y desde otras provincias solamente llegaban promesas.
No permitamos que doscientos años después la política vuelva a hacerle lo mismo.
A los héroes no los inventa una ley.
Los héroes los consagra la historia.
Y antes de levantar la mano para cambiarla, por favor:
LEAN.