12/08/2026
Queridas compañeras, compañeres, hermanas, hermanes, y a todes les que hoy se congregan en las calles en cada plaza y en cada rincón del país, para conmemorar una década de un grito que se hizo movimiento: ¡Ni Una Menos!Diez años han pasado desde aquel 3 de junio de 2015, cuando nuestras voces se unieron en un estruendo colectivo que rompió el silencio. Un silencio que por demasiado tiempo había encubierto la violencia, la discriminación y el olvido al que eran sometidas nuestras vidas, nuestros cuerpos, nuestras identidades. Hoy, miramos hacia atrás y vemos el camino andado. Vemos las marchas multitudinarias, las consignas que se volvieron himnos, la sororidad que tejió redes inquebrantables. Vemos cómo el feminismo popular y las disidencias sexuales y de género se han convertido en la vanguardia de una transformación social profunda, desarmando privilegios y construyendo puentes hacia un futuro más justo.Hemos puesto en el centro del debate público la violencia machista en todas sus formas: los femicidios, los tr****ticidios, los transfemicidios, la violencia económica, la violencia obstétrica, la violencia institucional. Hemos visibilizado la precariedad laboral que afecta desproporcionadamente a mujeres y disidencias, la brecha salarial, la carga de los cuidados que recae mayoritariamente sobre nosotras. Hemos gritado por el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos, por una educación sexual integral que nos libere, por la despatologización de nuestras identidades. La lucha de Ni Una Menos no es solo una estadística de vidas perdidas, sino un faro que ilumina las violencias estructurales que nos atraviesan. Es una lucha que reconoce que la opresión de género se entrelaza con otras opresiones: de clase, de raza, de origen, de orientación sexual, de identidad de género, de discapacidad. Por eso, nuestra bandera es amplia, diversa y abraza a todes les que resisten y construyen. Hemos avanzado. Hemos logrado leyes, hemos sensibilizado a la sociedad, hemos empoderado a miles. Pero la lucha no ha terminado. Los discursos de odio, los intentos de retroceso en derechos conquistados, la persistencia de la violencia en sus formas más brutales, nos recuerdan que debemos seguir firmes, con la misma fuerza y convicción que nos trajo hasta aquí. Hoy, más que nunca, necesitamos la unidad de nuestras voces. Necesitamos seguir ocupando las calles, las redes, cada espacio, para que ninguna vida sea menos, para que cada identidad sea respetada, para que el amor y la libertad sean la norma y no la excepción.
Hoy no puedo estar físicamente con ustedes en las calles, pero mi corazón, mi mente y mi espíritu están completamente allí.
Mi lucha, nuestra lucha, seguirá viva, incansable, hasta que la igualdad sea una realidad para todes.
¡Ni Una Menos! ¡Vivas, libres y diversas nos queremos!
URSULA XIMENA SABARECE
PRESIDENTA DE Fundación Furia Tr****ti